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EL PODER DEL SILENCIO EN LOS PASEOS

El poder del silencio en los paseos con tu perro: un hábito olvidado que puede cambiar vuestra relación

Descubre por qué hablar menos y fomentar el silencio durante los paseos puede mejorar la calma, la concentración y el bienestar emocional de tu perro

Móviles que suenan, conversaciones constantes, tráfico, música, televisión, redes sociales y una necesidad casi permanente de llenar cualquier momento de silencio.

Los humanos estamos tan acostumbrados a comunicarnos mediante palabras que muchas veces olvidamos que existen otras formas de relacionarnos con el mundo.

Y cuando convivimos con perros, solemos trasladarles esa misma necesidad de hablar constantemente.

Durante los paseos es habitual escuchar a personas dando órdenes de forma continua, repitiendo el nombre del perro cada pocos segundos, corrigiendo conductas verbalmente o simplemente hablándoles sin parar. Lo hacemos con buena intención, pero rara vez nos detenemos a pensar si realmente esa comunicación es necesaria o beneficiosa para ellos.

La realidad es que los perros llevan miles de años comunicándose principalmente a través del lenguaje corporal. Su mundo no está construido alrededor de las palabras, sino de los gestos, las posturas, los movimientos, las miradas y las emociones.

Por eso, aprender a incorporar más silencio en nuestros paseos puede convertirse en una de las herramientas más sencillas y efectivas para mejorar el bienestar de nuestros perros y fortalecer la relación que mantenemos con ellos.

 

Los perros no hablan, observan

Uno de los conceptos más importantes dentro de la educación canina moderna es comprender que el perro no interpreta el mundo como nosotros.

Mientras los humanos dependemos enormemente del lenguaje verbal, los perros son auténticos especialistas en leer el lenguaje corporal.

Las conocidas Señales de Calma descritas por la educadora canina y autora Turid Rugaas ayudaron a muchas personas a comprender que los perros están comunicándose constantemente a través de pequeños gestos.

Girar la cabeza.

Bostezar.

Lamerse el hocico.

Parpadear.

Reducir la velocidad.

Evitar una confrontación directa.

Todas estas conductas forman parte de un lenguaje silencioso que utilizan diariamente para relacionarse con otros perros y también con nosotros.

Sin embargo, mientras ellos se comunican de esta manera tan sutil, nosotros solemos responder con un flujo constante de palabras.

Y ahí es donde muchas veces aparece el problema.

 

¿Hablamos demasiado a nuestros perros?

La respuesta, en muchos casos, es sí.

No porque hablar con nuestro perro sea algo negativo, sino porque solemos hacerlo en exceso y sin una función clara.

Durante un paseo es frecuente escuchar situaciones como estas:

«Vamos.»

«Ven.»

«No tires.»

«Por ahí no.»

«Muy bien.»

«¿Qué haces?»

«Déjalo.»

«No.»

«Vamos, vamos, vamos.»

Y todo ello en cuestión de segundos.

Muchas veces el perro recibe una cantidad enorme de información verbal que no necesita o que ni siquiera es capaz de procesar adecuadamente.

Imaginemos por un momento que caminamos por una ciudad desconocida acompañados por una persona que no deja de hablarnos al oído durante todo el trayecto.

Aunque inicialmente prestemos atención, llegará un momento en que simplemente dejaremos de escuchar.

Algo parecido ocurre con muchos perros.

Cuando reciben mensajes constantemente, el valor de la comunicación disminuye. Las palabras pierden significado porque aparecen demasiado a menudo.

 

Menos comunicación puede significar mejor comunicación

En Walking Dogs solemos trabajar bajo una idea muy sencilla: menos es más.

Cuantas menos palabras utilicemos, más importancia tendrán cuando realmente las necesitemos.

Un gesto puede sustituir muchas veces a una orden verbal.

Una postura corporal puede transmitir más información que varias frases seguidas.

Un movimiento suave puede resultar mucho más claro para el perro que una cadena de indicaciones repetidas.

Los perros son expertos observadores.

Detectan cambios mínimos en nuestra postura, en nuestra velocidad de movimiento, en la tensión corporal e incluso en nuestro estado emocional.

Por eso, cuando aprendemos a comunicarnos de manera más sencilla y coherente, la relación suele volverse mucho más fluida.

No se trata de dejar de hablar completamente.

Se trata de utilizar las palabras cuando aportan valor y evitar convertirlas en ruido de fondo.

 

El tono importa más de lo que pensamos

Existe otro aspecto que suele pasar desapercibido: el tono emocional de nuestra voz.

Aunque el perro no comprenda todas las palabras que pronunciamos, sí percibe perfectamente las emociones que las acompañan.

Y aquí encontramos otro error muy frecuente.

Gran parte de la comunicación humana hacia los perros suele producirse en dos extremos:

  • Un tono excesivamente excitado.
  • Un tono enfadado o frustrado.

Cuando saludamos al perro con una energía desbordante, cuando le hablamos como si fuera un bebé constantemente o cuando repetimos órdenes con nerviosismo, estamos transmitiendo emociones que pueden aumentar su nivel de activación.

Por otro lado, cuando corregimos continuamente con un tono brusco o molesto, también estamos añadiendo tensión emocional a la interacción.

Ninguna de estas situaciones favorece la calma.

Un tono sereno, pausado y tranquilo suele resultar mucho más fácil de procesar para el perro y contribuye a generar un entorno emocional más estable.

 

El silencio también reduce el estrés

Muchas personas se sorprenden al descubrir que la comunicación constante puede convertirse en una fuente adicional de estrés.

Cada vez que hablamos al perro estamos reclamando parte de su atención.

Le estamos recordando nuestra presencia.

Le estamos enviando un mensaje, aunque sea involuntariamente.

Cuando esto ocurre de forma continua durante todo el paseo, el perro tiene menos oportunidades para desconectar, explorar y procesar el entorno por sí mismo.

El silencio, por el contrario, permite que el paseo recupere parte de su esencia natural.

Permite al perro observar.

Oler.

Investigar.

Tomar decisiones.

Resolver pequeñas situaciones sin depender continuamente de las indicaciones humanas.

Y todo ello favorece estados emocionales más equilibrados.

 

El paseo es del perro

Esta es probablemente una de las reflexiones más importantes.

Con frecuencia organizamos los paseos desde una perspectiva exclusivamente humana.

Queremos que caminen a nuestro ritmo.

Queremos que presten atención constantemente.

Queremos controlar cada movimiento.

Queremos interactuar continuamente.

Pero para el perro, el paseo cumple funciones muy diferentes.

Es su momento para recopilar información.

Para explorar el entorno.

Para identificar olores.

Para interpretar cambios en su territorio.

Para relajarse.

Para satisfacer necesidades emocionales y cognitivas.

Cuando reducimos nuestra intervención constante, el perro puede aprovechar mejor todas estas oportunidades.

En cierto modo, le estamos permitiendo ser más perro.

 

Si necesitas ayuda para trabajar este tipo de situaciones, puedes consultar nuestros servicios de educación canina en Valencia.

 

Beneficios del silencio para el perro

Incorporar momentos de silencio durante los paseos puede aportar numerosos beneficios.

Mayor concentración

Al recibir menos estímulos procedentes de nosotros, el perro puede centrarse mejor en analizar el entorno de forma calmada.

Más independencia

Aprende a gestionar situaciones cotidianas sin depender constantemente de instrucciones externas.

Mayor capacidad de observación

Procesa mejor la información que recibe a través de sus sentidos.

Más calma emocional

La reducción de estímulos verbales favorece estados de activación más bajos.

Mejor capacidad de aprendizaje

Los perros que se encuentran emocionalmente equilibrados suelen aprender con mayor facilidad.

 

Beneficios del silencio para las personas

Curiosamente, los beneficios no son exclusivos para el perro.

Los humanos también obtenemos mucho cuando aprendemos a callar un poco más durante los paseos.

Observamos mejor

Cuando dejamos de hablar constantemente, empezamos a fijarnos más en lo que hace nuestro perro.

Descubrimos patrones.

Comprendemos mejor sus preferencias.

Detectamos señales que antes pasaban desapercibidas.

Reducimos nuestra propia tensión

El silencio también tiene efectos positivos sobre nosotros.

Nos obliga a bajar el ritmo.

A estar presentes.

A prestar atención al momento.

Aprendemos más sobre nuestro perro

Muchos tutores afirman conocer realmente a su perro cuando comienzan a observarlo sin intervenir constantemente.

Es entonces cuando aparecen pequeños detalles de personalidad que antes quedaban ocultos bajo el ruido de la interacción continua.

 

Cómo incorporar más silencio en los paseos

No es necesario transformar radicalmente vuestra rutina.

Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.

Prueba a realizar algunos tramos del paseo sin hablar.

Evita repetir órdenes innecesarias.

Sustituye algunas indicaciones verbales por gestos suaves.

Reduce el uso constante del nombre del perro.

Observa más y dirige menos.

Permite que existan momentos de auténtica desconexión.

Al principio puede resultar extraño, especialmente si estás acostumbrado a interactuar constantemente con tu perro.

Pero con el tiempo descubrirás algo interesante: muchas veces la comunicación mejora precisamente cuando hablamos menos.

 

Una invitación a escuchar el silencio

Los perros llevan toda su vida comunicándose sin palabras.

Nosotros somos quienes solemos llenar cada espacio de sonidos, órdenes, comentarios y mensajes.

Quizá por eso merece la pena hacerse una pregunta sencilla:

¿Cuántas de las cosas que le digo realmente necesita escucharlas?

La próxima vez que salgas a pasear, prueba a guardar silencio durante unos minutos.

Observa cómo se mueve.

Qué olores le interesan.

Cómo interactúa con el entorno.

Qué decisiones toma cuando nadie le está diciendo constantemente qué hacer.

Tal vez descubras que tu perro tiene muchas cosas que enseñarte.

Y que para escucharlas no hacen falta palabras.

Solo un poco más de silencio.

 

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

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