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Asegurar entornos, como hacerlo bien

En ocasiones los perros tienen problemas de gestión emocional en la calle por exceso de miedos, generalmente por inexperiencia o malas experiencias, en definitiva pobres o malos aprendizajes. Un perro que se enfrenta diariamente a un entorno que le supera pronto acaba empeorando si no consigue ASEGURAR EL ENTORNO.

 

Para que un perro asegure un entorno (casa, calle, parque, segunda residencia, etc..) necesita tener la oportunidad de estar en este entorno con estímulos muy bajos (lo más relajado posible) y muy poco tiempo las veces que sea necesario. Cada perro tiene sus tiempos. Y depende de la edad, el individuo y sus capacidades.

 

Cuando un entorno está asegurado todo lo que ocurra en este entorno será mucho más fácil de gestionar, (niños, perros, patinetes…) ya que el entorno está asegurado. Cuando un perro tiene el entorno asegurado comienza a sentir interés por lo que hay más allá de su zona asegurada y esto normalmente lleva a expandir su zona de confort y a seguir asegurando el entorno más allá.

 

Es importante tener en cuenta que los perros aseguran el entorno de forma periférica y circular, de modo que no debemos asegurar el entorno en una sola dirección, si no del epicentro asegurado hacia el exterior.

 

¿QUÉ ES NECESARIO PARA ASEGURAR UN ENTORNO?

IR POCO A POCO, al ritmo que marca el perro y dejando libertad total de poder volver y rehacer el camino.

TIEMPOS CORTOS DE EXPOSICIÓN al cabo del día. Lo exponemos poco tiempo al entorno para que no se vea superado.

UN BUEN REFERENTE que aporte calma, confianza y sepa cómo actuar y ayudarle.

EXPERIENCIAS DE BAJA INTENSIDAD que no aporten estrés y miedo.

DESCANSO de calidad y suficiente. Para esto es necesario que duerma más de 12 horas y haya calma en casa.

  

IR POCO A POCO:

A su ritmo, sin prisa, dándole siempre una referencia corporal de calma o de hacia dónde nos gustaría dirigirnos sin meter prisa o hacer uso de la correa. Estamos ahí para acompañar y retener la correa para que no se meta en problemas. El perro nos dirá cuando está interesado en algo o en seguir el paseo o si se ve superado. Al principio costará más y poco a poco irá dando pasos más largos probablemente. No desesperar al principio es muy importante. Podemos empezar por un paseo o dos al día. Dependerá de la gestión que haga el perro de la calle. Podemos colocar empapador por un tiempo o resignarnos a limpiar unos pises durante unos pocos días. Si el ritmo que marca el perro es lento nos adaptamos a su ritmo, si es excesivamente rápido deberíamos manejar la correa declarando el paso y aportar calma, puesto que a un ritmo rápido es muy difícil por no decir imposible asegurar el entorno. Es muy importante la libertad de decisión y movimiento a la hora de asegurar el entorno por lo que si el perro va atado necesitaremos hacer muy buen manejo de correa para no entorpecer el proceso y añadir estrés al paseo. 

 

TIEMPOS CORTOS DE EXPOSICIÓN:

Los perros necesitan salidas cortas y a horas en las que no hayan en la calle grandes estresores. La cuestión es entender que es mejor hacer pocos paseos al día y cortos que hacer pocos y muy largos. De este modo conseguimos no superar al perro en su umbral de miedo o capacidades y por otro lado conseguimos  tiempo de descanso y asimilación durante los tiempos de paseo y exposición que permiten un buen aprendizaje. Tiempos cortos de 5 a 10 o 15 minutos si el perro está gestionando bien y disfrutando de la calma y a medida que mejora ir subiendo poco a poco de forma gradual intentando evitar que se vea superado ni en tiempo ni en estímulos.

 

UN BUEN REFERENTE:

Necesitan de nuestra ayuda, comprensión y colaboración. Nunca hemos visto un perro perder miedos o ganar en confianza a base de exigencias, castigos, control excesivo, correcciones o al que se le obliga a enfrentarse constantemente a cosas que le dan miedo. Al contrario, los perros necesitan un buen referente de calma, entornos adecuados, experiencias, observación, aprendizajes y calma. Un buen referente hace buen manejo de correa, se comunica estupendamente con su perro y aporta calma y bienestar. Aporta confianza al perro y le hace entender que es un buen compañero que le comprende y en quien apoyarse cuando haga falta. Por supuesto, no hace falta decir que un buen referente nunca castiga a su perro por tener miedo.

 

EXPERIENCIAS DE BAJA INTENSIDAD:

Para que un perro disfrute del paseo y de la socialización es necesario que el perro se sienta seguro y eso pasa por asegurar el entorno antes.  Para que las experiencias no sean muy intensas debemos buscar las horas más tranquilas y con menos estresores. Demasiados estímulos, mucho tiempo de paseo, pueden hacer que el perro salga constantemente a la calle en un estado de alerta, o al menos, demasiado excitado, lo que hace que no pueda olfatear y captar información del entorno. En ocasiones, si el perro no olfatea podemos fomentar el uso del olfato aportando calma o decelerando el paso del paseo nosotros con el uso de la correa, acercándonos a zonas y quedándonos parados durante minutos para provocar una bajada tensión y estrés y que el perro deje de usar la vista y baje el hocico al suelo con la intención de olfatear. Esto funciona mejor en zonas en las que hay más orines u olores que en suelos limpios. Puede ayudarnos perros equilibrados y tranquilos de cualquier edad.

 

DESCANSO DE CALIDAD:

Es vital para el aprendizaje y la asimilación de conceptos. Para que el aprendizaje sea el correcto los perros deben reeditar las experiencias vividas y asimilarlas de forma adecuada. Para ello es necesario el descanso de calidad por lo que debemos fomentarlo en el hogar a través de un buen ambiente tranquilo y seguro además de procurarle varias zonas de descanso al perro para que pueda elegir el lugar que no siempre será el mismo. Cuantos más sitios tenga disponibles para descansar y más cómodos y confortables sean mejor. Lo ideal es que tengan variedad en cuanto a confort, alturas, tamaños, ventilación, temperatura de modo que pueda elegir entre su cama en el suelo al sol o a la sombra, el sofá, el suelo fresco o incluso nuestra cama. 

 

Hemos visto muchos casos en los que el perro no quería salir a pasear porque pasaba miedo a diario en la calle. Un error que solemos cometer las personas es querer que el perro no tenga miedo y disfrute pero es que no disfruta y tiene miedo por lo que o le ayudamos a asegurar el entorno y vemos resultados con el tiempo o nunca avanzará en la calle y si lo hace será de una forma mucho más lenta y tortuosa. 

 

Para terminar dos consejos que parecen obvios, pero que a veces no se tienen en cuenta. Ofrece el paseo a distintas horas para ver cuales son las que prefiere salir el perro y nunca le obligues a salir y pasear si no quiere. Si le obligas lo más probable es que a la próxima no quiera hacerlo, por lo que te aconsejamos probar a ofrecerle el paseo en otro momento del día.

SOBRE MIEDO

Miedo en perros, cómo tratarlos

Lo primero que habría que valorar antes de querer ayudar a nuestro perro, sería entender que es el miedo.El miedo es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. 

El miedo es una herramienta que nos ayuda a ser cautos, de ahí que no crucemos la calle sin mirar o nos tiremos de un balcón; por miedo a que nos pase algo.

Todos nacemos con predisposición a tener miedo, es una herramienta fantástica para sobrevivir; es natural tener miedo. 

El miedo se cimenta en dos componentes: uno genético y otro adquirido

Es muy importante entender que en el día a día siempre hay experiencias positivas y negativas, y lo más importante es saber gestionar estas experiencias para no convertirse en traumáticas. 

Nuestras experiencias son las que condicionarán a que tendremos miedo: “aprenderemos” a tener miedo a algunas cosas más allá de nuestros miedos innatos o ancestrales.

La máxima expresión del miedo es el terror. Además, el miedo está relacionado con la ansiedad y el estrés. El estrés es la respuesta del organismo a un cambio y NO es específico, sino individual. El estrés es la herramienta que permite al cuerpo adaptarse al ritmo diario. Sin estrés no podríamos vivir.

Lo que sí que debería de preocuparnos es la gestión del estrés y muy especialmente lo que se conoce como estrés crónico.

Señales de miedo más comunes

Cola entre las piernas; Orejas hacia atrás; Temblores; Jadeos; Huida; Inmovilización; Salir corriendo o se muestra hiperactivo ante la imposibilidad de escapar; Ladra constantemente en tandas largas y nerviosas, ladrido penetrante, molesto.

Se manifiestan también de otras formas, tanto en actividad, como en lenguaje corporal y comportamiento.

Miedos más comunes

A los perros les puede asustar cualquier cosa, en función del momento, el entorno y el estado emocional. 

Ruidos inesperados, amenazas y castigos, discusiones externas, la soledad, ir atados sin posibilidad de escapar, estímulos sensoriales demasiado intensos, novedades externas, dueños inseguros, miedos heredados, mala manipulación.

Tipos de miedos e intensidades

El miedo en los perros podemos catalogarlos en tres tipos:

MIEDO BAJA INTENSIDAD:

– Este miedo es BUENO. Es adaptativo y ayuda a ser cauto.

– Usa las señales de calma.

– Quiere investigar pero no se atreve.

– Avanza lento, retrocede rápido.

– Ante esos miedos, no darle importancia, no hablarle, ni mirarle.

– Actitud calmada ( SER BUEN REFERENTE ).

– ………..

MIEDO MEDIA INTENSIDAD:

– Muestra inseguridad

– Intenta hacer señales de calma.

– Aparecen síntomas de estrés; movimiento, saltar, coger cosas con la boca, rascarse, jadeo…

– Gruñe y amenaza a lo que le da miedo, quiere que se aleje.

– Si no supera el miedo, este empeora.

– El estrés activa la amígdala.

– …………

MIEDO ALTA INTENSIDAD:

– Lanza bocados a lo que le asusta

– NO emite señales de calma.

– Posiblemente dejó de ladrar y pensar; su objetivo es que se aleje lo que le da miedo o huir.

– Es posible que muerda lo que tiene cerca (correa, persona, perro..).

– …………

Comportamientos asociados al miedo

Agresividad; Dependecia; Hiperactividad, Re-atividad, Egocentrismo/Hipersociabilidad; Indefensiñon aprendida; Estereotipias, comportamientos compulsivos…

Cómo ayudar a nuestro perro

La única manera que tenemos las personas de poder ayudar a nuestro perro cuando tiene miedo es comprender de dónde viene el miedo, cómo actuar para no generarle más miedo al perro y en todo caso ayudarle para que pueda superarlo o al menos gestionarlo mejor.

Una de las claves es intentar conseguir que el perro sea más seguro de sí mismo, confíe en sus entornos más próximos y que confíe más en la familia para que cuando se den estas situaciones que le provocan miedo ( petardos, viento, lluvia, otros perros, una bici…), el perro sepa gestionarlo de la mejor manera.

¿ Alguien se imagina estar asustado y nervioso y la persona en la que confías, te chille, te grite te golpeé? Pues esto se suele hacer cuando un perro está nervioso y asustado; nosotros le reprimimos, con las fatales consecuencias que puede traer esto 😵‍💫

Cuando un perro está asustado, necesita que alguien comprenda su miedo, que no pretenda que no lo exteriorice ni que sea reprimido y que le aporten toda la calma posible.

El miedo se trabaja siempre desde el respeto y la empatía, jamás desde el castigo.❤️

Nuestra formación y experiencia en miedos es amplia y actualizada. Si tienes un perro con problemas de gestión emocional, no dudes en contactar con nosotros.

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Etapas de desarrollo del cachorro. Desde que nace hasta el año

Antes de adentrarnos en las etapas de desarrollo del cachorro queríamos subrayar que lo más importante además de que el cachorro esté sano es que se sienta seguro y para ello es necesario mucha calma y tranquilidad en el nuevo hogar.

Los perros pasan por unas etapas de desarrollo las cuales tienen unas características y necesidades distintas. De este modo no es lo mismo lo que necesita un perro al mes y medio, a los 3 meses, a los 7 o a los 10. Es muy importante entender que si ayudamos a nuestros perros a cubrir las necesidades de cada etapa de la mejor manera posible lograremos perros más maduros y equilibrados. 

Los tiempos para cada etapa no son exactos ni clavados pero todos los cachorros pasan por ellas durante su primer año.

Etapa neonatal

Desde que nace hasta los 2 meses.

Podríamos tener en cuenta incluso como es la gestación de este cachorro durante esta primera etapa pero lo que es de vital importancia y la mayor necesidad es estar con la MADRE. Naturalmente la madre le proporciona el contacto necesario y la alimentación (leche) y la temperatura adecuada. Además la madre juega un papel fundamental como referente, aportando calma y seguridad en los primeros pasos del cachorro y ayudándole a entender mejor el mundo que le rodea. 

Desgraciadamente, muchos cachorros se ven privados  ya desde el inicio de completar su primera etapa de forma adecuada. Cachorros que llegan a las protectoras con un par de semanas, criadores que los separan al mes o mes y medio y esto si no hablamos de los que corren peor suerte.

La separación del cachorro en esta etapa le traerá inconvenientes a la hora de convertirse en un perro con seguridad y con la mejor gestión emocional posible.

Etapa de exploración oral

De los 2 a los 3 meses y medio

Esta etapa suele costarnos mucho a las personas de asimilar y de gestionar por no entender correctamente las necesidades del cachorro.

Esta etapa se caracteriza por el uso de la boca. Es la etapa en la que la madre comienza el destete de forma progresiva y gradual y el cachorro empieza a descubrir el mundo por la boca. Empiezan a tener más movilidad y su forma de interactuar con su entorno más cercano es con la boca. 

En esta etapa deberíamos proporcionarles muchos objetos de distintas texturas y durezas para que conozcan lo que son. Normalmente en un piso son muy pocas las cosas que pueden morder en comparación con lo que encontrarán en la naturaleza. Recordemos que todavía no pueden salir a la calle y el cachorro muerde lo que tiene alrededor. Es buena idea llevar cosas de la calle a casa que no tengan riesgo por no llevar todas las vacunas. Objetos como palos, cortezas de árbol, hojas verdes, secas, piedras grandes (que no pueda tragar), algo de tierra. De este modo el cachorro comenzará a interactuar con ellas incluso antes de salir a la calle y será un buen enriquecimiento para el cachorro. 

Además en esta etapa el cachorro necesita morder cosas vivas y en movimiento. Si el cachorro tiene la suerte de encontrarse con su madre y su camada, las personas no sufriremos estos “mordisquitos”, pero si el cachorro se encuentra en un hogar con toda seguridad seremos el objetivo de nuestro cachorro. Es normal, es una necesidad que debemos cubrir de forma amable y tranquila, ya sea usando nuestra propia mano o reforzándola con guantes. De este modo podremos cubrir su necesidad y enseñarle de forma respetuosa cuando se pasa de fuerza tal y como haría la madre. 

Etapa de habituación y socialización

De los 3 a los 5 meses

En esta etapa la importancia recae sobre el paseo y lo que sucede en la calle. Se caracteriza porque el cachorro debe tener muchas experiencias de baja intensidad ya que el exceso o la pobreza de experiencias o la intensidad alta puede hacer que crezca con niveles de estrés altos y/o miedos excesivos.

Lo ideal sería que antes de conocer la calle ya hubiera conocido algunas cosas que le trajimos de la calle a casa. Además es importante darle la oportunidad de conocer a surtido, sin prisas y sin presiones de ningún tipo, tanto el portal, como escaleras, como rellano, como ascensor…es decir, lo más cercano a su casa y que se interpone entre la calle y su hogar. 

Es fundamental que el cachorro vaya a su ritmo aunque vaya atado con correa y esto implica poder rehacer el camino si lo desea para volver a casa. En la calle todo es desconocido y nuevo para el perro y eso da inseguridad y miedo y si en lugar de ir asegurando el entorno poco a poco y al ritmo que el cachorro se sienta cómodo, optamos por tirar de la correa o animarle para que no se pare y llegar cuanto antes al parque, no estaremos ayudándole a entender lo que son las cosas y estaremos fomentando un perro que camina por la calle inseguro y o sin saber lo que son las cosas que tiene alrededor, con la seguridad que ello podría aportarle. 

En esta etapa obviamente es necesario que el cachorro conozca perros pero debemos tener cuidado con la intensidad de estos. Un cachorro socializa mucho mejor en un entorno en el que se siente seguro.

Etapa de propiocepción y psicomotricidad

De los 5 a los 8 meses

Aquí el cachorro físicamente ya es más grande. más fuerte y más ágil pero su autocontrol y raciocinio no han crecido tanto y esto a las familias muchas veces les trae de cráneo. No es una etapa fácil para nosotros, tiran de la correa, son más intensos y necesitan jugar mucho más que antes. 

Esta etapa se caracteriza porque el perro se está conociendo a sí mismo, su cuerpo, su equilibrio, sus límites y esto lo aprenden especialmente jugando en libertad con otros perros. En todas las etapas es necesario un buen referente pero en esta etapa necesita especialmente un buen referente de calma que acompañe con la mínima intervención posible y en ocasiones ponga freno a su juego. También es la etapa en la que aprenden a relajarse.

Etapa de despertar sexual y empatía

De los 8 a los 13 meses

Se caracteriza por el descubrimiento de los olores sociales de otros perros y por comenzar una serie de cambios hormonales en el organismo del perro. Si todo ha ido bien en las etapas anteriores, El perro ya se conoce así mismo y esto le facilitará conocer a otros. 

Aquí la necesidad de jugar de forma intensa disminuye muchísimo y el interés hacia otros perros cambia totalmente. Antes iban de frente y querían jugar a toda costa y ahora empiezan a ser más prudentes y a mejorar los rituales de presentación y el interés hacia otros perros es por olfatearlos de arriba a abajo. 

En esta etapa las necesidades cambian mucho y el modelo de paseo posiblemente también. Recordemos que ya no necesita tanto juego, ahora el juego es más en forma de carreras y la importancia está en dejarlo olfatear a su ritmo cuanto más mejor. Un error muy típico, es no dejar al perro que huela algunas cosas o el tiempo suficiente por pensar que tiene que jugar tal y como lleva  haciendo los meses anteriores. Darle tiempo para registrar y analizar olores es fundamental en esta etapa para entender mejor su entorno puesto que el sentido por el que más información obtienen es el olfato.

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Sobre ansiedad por separación

Existen muchos problemas relacionados con la separación y no todos son iguales. 

No consideramos Ansiedad por separación:

  • Cuando el perro no da signos durante la primera media hora.
  • Si los signos no escalan después de aparecer las señales y disminuyen o desaparecen.

En ocasiones los problemas que se presentan ya sean destrozos, micciones no deseadas o ladridos u otras señales no son provocados por problemas relacionados con la ansiedad por separación. Esto podría ser debido a una mala adaptación del perro a un nuevo hogar o recinto, a una etapa exploratoria en la vida del perro, a una acumulación de estrés o por picos de estrés agudo.

Cuando hablamos de Ansiedad por separación, hablamos de uno de los problemas más graves que hemos tratado y que resulta un problema difícil de llevar para muchas familias. Cuando el perro tiene este problema se caracteriza porque no lleva bien nuestra ausencia desde un primer momento y muestra señales durante los primeros minutos de partida. Además suele dirigirse en todo momento hacia la puerta o lugar de salida por donde sabe que nos hemos ido. 

Este problema muestra un desajuste emocional cuando el perro se queda solo o sus referentes desaparecen. Aparece el miedo, el estrés y la ansiedad y puede manifestarse de muchas formas, ya sean ladridos, aullidos, destrozos, micciones, hiperactividad…

Para tratar este problema lo primero que hacemos es valorar la vida completa del perro, para hacer una reducción de estrés en su vida, mejorar si es posible su relación familiar y ayudarle a desarrollarse como perro. 

El primer paso para mejorar la ansiedad por separación sería evitar dejar al perro solo durante unos días y reducir los niveles de estrés cubriendo sus necesidades de forma correcta y evitando cosas que le estresen en exceso. Habría que analizar el nivel de madurez del perro, la posible dependencia del perro sobre el referente, sus miedos, su confianza en sí mismo y los demás. 

Desensibilizar nuestros movimientos por casa y ser conscientes del ambiente que se genera en la misma. Revisar que cosas negativas pueden estar impidiendo que el perro mejore y esté más equilibrado y si todo esto no consigue mejorar la situación, entonces y sólo entonces es cuando empezamos un trabajo de desensibilización organizado, bien diseñado y constante. No tiene sentido empezar un trabajo serio de desensibilización si previamente no hemos revisado y analizado el día a día del perro y sus características.

Métodos que no funcionan: Si funcionan estos métodos no se trata de Ansiedad por separación.

Juguetes con comida o comida:

No funciona, solamente para contracondicionar y funciona mejor bajo umbral. No es sostenible. Si supera su umbral no sirve de nada y a la larga no tienen ningún efecto exitoso. Para que funcione bien el estímulo el orden debe estar intercambiado. El Kong o similar acaba prediciendo q algo malo va a pasar. Al tiempo no querrá el juguete o comer aunque al principio si lo hiciera. La comida además termina antes de que el ejercicio finalice normalmente y le dejamos expuesto al estímulo aversivo (la soledad) sin nada que le guste o contracondicione.

¿Alimentadores remotos? Puede funcionar por menos de 30 minutos. No es viable estar dando de comer a un perro durante dos horas, no aporta calma ni relajación. Y además puede superar el umbral y dejar de ser efectivo. Por supuesto no ayuda a concentrarse en el aprendizaje que nos interesa que es quedarse solo sin entrar en pánico.

Condicionamiento operante:

No funciona con la ansiedad por separación. Es decir, no sirve pedirle al perro que se quede quieto dos horas para luego premiarle. No funciona. No genera un estado de trabajo de relajación y el perro está a la expectativa. Queremos un estado de relajación y de siesta en lugar de expectativa. 

Si utilizamos este método llegará un punto en el que el coste de hacer ese esfuerzo va a ser muy poco comparado con el premio que le damos. El mismo premio deja de tener el valor que tenía ya que se lo dábamos con 2 minutos de espera y el mismo premio se lo damos para una hora. El perro acabará por no querer hacer esta espera que no le aporta bienestar ninguno.

Además pensemos que lo ideal es que el perro decida donde quiere estar y se relaja donde quiera, no dónde le pidan u ordenen. Tampoco sirve aquí el alimentador remoto por los mismos motivos. Ni aporta calma ni vamos a estar dos horas dosificando comida si queremos progresar.

MÉTODO DE DESENSIBILIZACIÓN que usamos en WALKING DOGS VALENCIA: Es el sistema propuesto por Moira Hechenleitner.

Es importante señalar que para empezar deberíamos dejar por un tiempo ya sean días o semanas la idea de separarnos del perro. Al cabo de unos días en los que el perro se ha olvidado en parte de que se puede quedar solo y tenemos un buen estado emocional del perro para comenzar un nuevo aprendizaje, comenzaremos el trabajo de desensibilización que puede llevarnos meses.

Un método bien diseñado y organizado basado en el aprendizaje del perro siempre por debajo de su umbral fomentando un estado de relajación y sin utilizar órdenes, premios, ni comida. Un método basado en trabajar de 30 minutos al día durante 5 días a la semana, a través de sesiones diseñadas previamente con los resultados de la sesión anterior.

Nuestra formación y experiencia en Ansiedad por separación y problemas relacionados con la separación es amplia y actualizada. Si tienes problemas de este tipo no dudes en contactar con nosotros.

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¿Cómo hacer un buen manejo de correa?

Para comenzar sería bueno empezar empalizando con los perros y entender que ir atado por la vida no es fácil. Es algo para lo que ningún animal ha nacido y resulta molesto, estresante e incluso dañino en ocasiones para el perro. Es por estos motivos que pensamos que el perro debería ser atado de la forma más respetuosa y amable posible. Un buen manejo de correa no se basa en qué hacer para que el perro tire menos, se basa en qué hacer para que al perro le suponga el mínimo malestar posible lo que suele conllevar menos tensiones de correa.

Lo ideal sería que cuando el perro fuera atado su libertad se asemejara lo máximo posible a ir suelto sin correa. Un buen manejo de correa evita las máximas tensiones posibles y resulta lo menos agresivo posible para el perro durante el paseo. 

Para hacer un buen manejo de correa se necesita tiempo y práctica además de un mínimo de 3 metros (no extensible) dependiendo de la zona de paseo y lo transitada que sea. Es algo que se aprende y se perfecciona con el tiempo al igual que todo. Al principio puede resultar complicado pero con paciencia y experiencias lo acaba agradeciendo tanto el perro como el humano.

La correa es un instrumento de seguridad que sirve básicamente para retener y que el perro no acceda a determinados sitios. La correa no es para arrastrar al perro, pegarle tirones o hacer correcciones. Solamente en caso de que el perro haya accedido a algo donde no queremos que acceda podremos estirar de la correa o pegar un pequeño tirón comunicativo después de comunicar corporal y o verbalmente que tenemos que salir de ahí.

Consideramos que hay cuatro claves para que la correa no se tense:

1 – Que el perro pasee lo más tranquilo posible. Cuanto más tranquilo vaya y pasee más calmado será su paso y menos se tensará la correa.

2 – Una correa de una distancia mínima de 3 a 5 metros. Si la correa mide 1 metro y medio probablemente se tensará en casi todo momento enseñando al perro a  caminar con tensión. Una correa de 3 a 5 metros puede convertirse en una de metro y medio pero una de metro y medio no puede convertirse en una de 3 o 5 metros.

3 – Cuanto más olfatee y se pare a olfatear menos probabilidad de que se tense la correa de modo que si recorremos 30 metros sin que se pare seguramente se tense más veces que si se para 5 veces a olfatear algo. El hecho de que el perro vaya tranquilo y tenga una buena gestión de los estímulos de la calle ayuda mucho a que olfatee.

4 – Evita zonas con muchos estertores. El estrés no genera calma y sí genera energía en el perro por lo que si queremos que el perro vaya lo más tranquilo posible deberíamos evitar zonas con exceso de estímulos y estertores en el entorno. Obviamente pasea más tranquilo un perro por un parque o el campo que por una acera de 3 metros donde hay mucho transeúnte, tráfico, ruidos, movimientos, etc…

Nuestra recomendación es que si no es necesario no vayamos por delante del perro puesto que podemos estar metiendo prisa al perro sin saberlo por lo que lo suyo es ir cerca un poquito por detrás y a ser posible en paralelo al perro.

¿Qué podemos hacer si nuestro perro tira mucho de la correa?

Revisar el tipo de paseo. Debería fomentar la calma, cubrir sus necesidades, tener libertad en algún momento para poder ejercitarse o socializar y un buen manejo de correa. Si nuestro perro no se para casi nunca y sencillamente tira y camina como si estuviera en una cinta de correr podemos tratar de relanzar un poco el paso o generar una parada para reducir la tensión y el estrés con el que camina el perro. Incluso efectuar una parada en algún lugar apropiado con olores y tranquilo para fomentar que olfatee la zona y se relaje un poco.

No recomendamos las correas extensibles salvo algunas excepciones por los siguientes motivos:

Es la correa que más problemas da y peligros conlleva. Tensión constante en la correa. Se escapa con mucha más facilidad de las manos. Perros a los que les cae en la cabeza. Fallo al bloquearse con el peligro que trae y puede provocar accidentes. Genera problemas en los encuentros entre perros. Transeúntes y ciclistas que no la ven y se la llevan por delante. 

Especialmente las que parecen hilo de pesca. Perros que huyen de ella al caerse al suelo por susto y miedo. Provoca más cicatrices que otras. Generalmente, no la puedes soltar en un momento dado y dejarla caer al suelo. Si cae al suelo puede dañar a un perro, romperse u/o dejar de funcionar. Pensada para la comodidad del humano, no para el bienestar y seguridad del perro.

Es muy habitual ver correas muy cortas y el argumento para su uso suele ser que el perro vaya al lado o tire menos. Nadie necesita realmente que el perro vaya justo y pegado al lado, además es antinatural para ellos. Lo que necesitamos es que vayan tranquilos cerca nuestro sin tirar de la correa, ya sea delante, al lado o detrás, simplemente le estamos acompañando en su paseo, porque es suyo, no es nuestro paseo.

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¿Educación o adiestramiento canino?¿Cuál es mejor para mi perro?

El Educador canino (Asesor canino): Te ayuda a entender mejor a tu perro. Ayuda a que la convivencia sea mejor con la familia en el hogar, a que el perro se relacione de la mejor manera posible con perros y personas debería mirar siempre por el bienestar del perro evitando cosas que le dañan física o emocionalmente.

Te enseña a mejorar su calidad de vida y a mejorar la gestión emocional y no se basa solo en las conductas sino sobre el origen de las mismas. Te ayuda a mejorar el vínculo con tu perro y trata temas relacionados como Ansiedad por separación, miedos, estrés, agresividad… Su objetivo es mejorar la vida del perro y la convivencia familiar, es decir, la del perro y los humanos que conviven con él. Para obtener el título es necesario obtener el título reglado a través de un curso.

El Etólogo: Estudia el comportamiento de los perros.. Analiza conductas que puedan generar problemas en la convivencia desde una raíz biológica para establecer un posible tratamiento veterinario.

Pensamos que la figura del etólogo debería trabajar mano a mano con la del educador canino. De modo que tras realizar un diagnóstico podría encargar el caso a un educador canino de confianza. Su objetivo es analizar y en ocasiones diagnosticar un posible problema de conducta cuya origen es biológico y puede ser muy variado, una patología, un dolor, algo físico o neurológico. Para obtener el título es necesario cursar el máster de etología reglado.

El Adiestrador: Su objetivo es hacer diestro en órdenes al perro. Te puede ayudar a enseñar trucos, habilidades y a generar una mayor obediencia en el perro. Muchos se especializan en trabajos como detección, seguridad, deportes… Se basa en hacer lo más efectivo posible a un perro en determinadas órdenes o tareas.

No basa su trabajo en el bienestar del perro si no en los intereses del humano.  Para obtener el título es necesario obtener el título reglado a través de un curso.

Nosotros somos asesores y educadores caninos. Nuestro objetivo es el bienestar del perro y una buena convivencia familiar. Para ello nos hemos formado y seguimos formándonos sobre temas relacionados con la gestión emocional, estrés, miedos, agresividad, comunicación canina, problemas relacionados con la separación, ansiedad por separación, adopciones y adaptación al nuevo hogar, socialización, grupos dinámicos y sociales, vínculo y relación familiar, impulsividad, educación de cachorros, adolescentes, etapas de desarrollo, mejorar bienestar de refugios y protectoras.

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