estrés

ESTRÉS CANINO

LOS PERROS TAMBIÉN TIENEN ESTRÉS

Teniendo en cuenta que el sistema nervioso del perro es más de un 90% compatible con el nuestro, no es difícil entender que los perros para vivir, al igual que los humanos, necesitan el estrés y el miedo.

El estrés al igual que el miedo, ya sea en perros o humanos, no se puede calificar ni de bueno ni de malo, es necesario. Lo que no es bueno es el exceso de estrés y/o de miedo. Por lo que podemos considerar normal tener miedo a un perro que ofrece conductas agresivas pero no a cualquier perro aunque pese 2 kilos y su conducta sea dócil y calmada.

Del mismo modo podemos considerar normal que a un perro le estresa en cierta medida una visita en casa, lo que no sería tan normal sería el hecho de que el perro no pudiera gestionar bien esa visita y diera señales de estrés y malestar llegando incluso a generar problemas en la familia o al propio invitado.

Lo contrario a un perro estresado es un perro tranquilo y en calma. Normalmente, a los educadores caninos nos requieren porque los familiares observan conductas que le aportan problemas al perro y a la familia. Conductas que no vienen porque el perro es dominante, malo o “chulo”.

Son conductas cuyo origen está en el estrés y el miedo: Ladridos excesivos, conductas agresivas hacia perros o personas, destrozos en casa, micciones no deseadas en el hogar, el perro tira mucho de la correa, el perro lleva muy mal las visitas en casa, el perro no obedece y muchos más ejemplos de los que podemos observar que el perro no está en calma y le cuesta gestionar el estrés generado por la situación.

Por lo tanto, la mayoría de los problemas que se suelen dar en la convivencia tienen su origen en el estrés, que es exactamente lo contrario a la calma y la tranquilidad. 

SEÑALES DE ESTRÉS:

  • No poder parar quieto
  • Imposibilidad de tumbarse
  • Mordisquear cosas
  • Transportar cosas con la boca
  • Jadeo
  • Rascarse. Picores.
  • La monta
  • Sacudirse
  • Hipersalivar
  • Revolcarse por el suelo
  • Bostezar
  • Saltar en vertical
  • Llanto
  • Retropiloerección

Puedes observar si un perro está estresado porque da estas señales. Estas señales deben de saber interpretarse pues no siempre que un perro se rasca o se sacude es por estrés.

Si atendemos al entorno y la situación que está viviendo podremos saber perfectamente si se tratan de señales de estrés.

 

DOS TIPOS DE ESTRÉS: “POSITIVO” Y “NEGATIVO”.

Podemos considerar para entenderlo mejor que hay dos tipos de estrés, uno que parte del malestar (al que podemos denominar negativo) y otro que parte de la felicidad y la alegría (al que podemos denominar positivo). Lo importante es saber que los dos generan estrés.

De este modo, cuando llegamos a casa o le tiramos la pelota al perro para que juegue, estamos generando estrés “positivo”. Y si por el contrario, nos enfadásemos con el perro porque quisiera comer algo que no le dejásemos, estaríamos generando estrés negativo, ya que el perro se sentiría frustrado e incomprendido.

Es muy común que las personas entendamos que el estrés “negativo” es malo para el bienestar del perro, pero cuesta más entender que el estrés “positivo” también puede traer problemas de bienestar al perro, problemas de salud y problemas de convivencia con la familia.

 

EL ESTRÉS ES SUBJETIVO Y PERSONAL. 

La gestión que cada individuo hace del estrés es subjetiva y personal, es decir; una misma cosa puede estresar mucho a una persona y poco a otra. 

Lo mismo pasa con el miedo. A alguien puede darle miedo algo que a otra persona no. 

Los perros también gestionan el estrés de forma individual, de modo que puedes ver como hay perros que una determinada cosa les sienta muy mal y les estresa mucho y a otros no tanto. 

Un ejemplo serían las correcciones o el hecho de no darle acceso a otro perro con el que quiere relacionarse o saludar. 

Entonces, si el estrés es subjetivo y personal, ¿Nosotros como tutores tenemos alguna responsabilidad sobre sus niveles de estrés?

Por supuesto, pues sus niveles de estrés dependen de dos cosas: la vida que le demos al perro y cómo la gestione.

 Puedes darle exactamente la misma vida a dos perros, con la misma familia, el mismo hogar, las mismas rutinas, etc… Y que uno de los perros no presente señales de estrés y el otro perro presente muchas señales de forma diaria. 

Si la gestión que hace el perro del estrés es subjetiva y personal, dependerá de la vida que le ofrezcamos nosotros que tenga niveles de estrés más altos o más bajos. 

Un perro estresado piensa peor, escucha peor, obedece menos, ve más amenazas donde no las hay y puede disparar sus conductas instintivas con más facilidad. Y a la larga puede afectar a su sistema digestivo, a la piel o incluso dañar el sistema inmunológico del perro. 

Un perro con niveles de estrés bajos es todo lo contrario, entiende mejor, gestiona mejor las cosas, escucha mejor, se siente más seguro, se comunica mejor, ladra menos y está más sano.

 

¿CÓMO FUNCIONA EL ESTRÉS?

Es importante entender que el estrés SE ACUMULA COMO UNA MOCHILA QUE SE VA CARGANDO DE PESO y cuanto más pesa peor, más problemas tienen los perros. Pero además en ocasiones se “DISPARA” EN FORMA DE PICOS DE ESTRÉS.

Muchos picos de estrés en el día a día del perro pueden llevarlo a una acumulación de estrés, al igual que una vida sin necesidades bien cubiertas. Es esta “mochila” la que puede llevar al perro a un problema más grave de salud emocional y física, haciendo llegar al perro a lo que se denomina ESTRÉS CRÓNICO.

Las señales de estrés crónico pueden ser problemas de piel, problemas gastrointestinales, coprofagia, estereotipias, reactividad, hiperactividad, indefensión aprendida… 

Llegados a este punto es vital acudir a un etólogo veterinario para ayudar al perro a lidiar con su día a día y tratar de mejorar su salud y bienestar.

 

MECANISMOS QUE INTERVIENEN EN EL ESTRÉS CUANDO EL PERRO SE ESTRESA.

Ritmo cardíaco disparado, glóbulos rojos concentrándose en los músculos, aporte de adrenalina, aporte de testosterona, aporte de osteocalcina, aporte de dopamina, a largo plazo aumento de los niveles de cortisol y más cambios a nivel químico que aportan mucha energía al perro y reduce la capacidad de razonar del perro.

 

¿CÓMO REDUCIR LOS NIVELES DE ESTRÉS DE MI PERRO?

Podríamos resumir en una frase que reducir los niveles de estrés del perro es cubrir bien sus necesidades y evitar cosas que le alteren ya sea en cantidad o en intensidad, ya sea para bien o para mal. 

Además, habría que tener en cuenta la personalidad del individuo, los hay más sociables, más inseguros, más juguetones… Pero para entenderlo mejor a continuación vamos a exponer cómo podemos reducir los niveles de estrés del perro tanto en casa como en la calle:

– Rutina diaria adecuada y salir de la rutina de vez en cuando, a la naturaleza, bosque, montaña, playa, etc. Pueden ser de tres paseos al día aproximadamente de un total de una hora u hora y media aproximadamente, fuera de casa. Si un perro tiene problemas en la calle debería tener mucho descanso entre bajada y bajada y poco tiempo de exposición.

– Ambiente tranquilo en casa, movimientos lentos, volumen bajo, evitamos discusiones. Llegadas y salidas tranquilas.

– Modelo educacional amable y respetuoso; Dejamos las correcciones de lado y utilizamos la forma más amable de pedirle que deje de hacer algo si es que tiene que dejar de hacerlo. Convivencia libre de estrés y miedo. Utilizamos la palabra NO lo justo y necesario, no la utilizamos a diario. Si no la usamos mejor.

-Enriquecimiento ambiental adecuado y juguetes como alfombra olfativa, cuerda, peluches, juego de olfato en casa, kong con paté, cilindro con agujeros y premios, etc… Ambientador de lavanda les relaja y la vainilla evita ladridos, también pueden funcionar hormonas de apaciguamiento. Los snacks naturales deshidratados les gustan, desestresan y enriquecen. La música de piano tranquila les relaja mucho.

-Alimentación variada y de calidad y descanso de calidad y en cantidad. Esto es vital.

-Nivel de exigencia justo y necesario para su edad y su realidad; le pedimos lo que realmente necesitamos si puedo darlo. No le pidamos cosas que no necesitamos, se frustran y deterioran nuestra relación.

-Ejercicio físico y mental; es más importante el mental, solamente con dejar que olfatee lo que quiera y fomentar el olfato en los paseos llegará más cansado y relajado a casa que si se pone a correr. Sobre todo en entornos nuevos. El ejercicio inducido no es buena opción, así que nada de lanzarle cosas. Para que se ejercite debemos soltarlo y  hará el ejercicio que necesite especialmente si hay más perros. Cuidado y cabeza.

Si no podemos, no lo hacemos, siempre podemos buscar zonas seguras, valladas, ponerle una correa de 10 metros, un cordino de 15 o 20 metros y trabajar poco a poco. Cuidado con el nivel de excitación de los vallados, no es el mejor sitio para que un perro socialice.

-Paseos de calidad, que cubra sus necesidades, con buen manejo de correa adecuada mínimo de tres a cinco metros, vamos donde quiera ir siempre que no se meta en líos, le colocamos un arnés adecuado. Hacemos buen uso y manejo de correa que se perfecciona con el tiempo. Fomentamos la calma en los paseos y nuestra referencia siempre de calma. E intentamos darle movimiento al paseo, evitamos quedarnos parados mucho tiempo, a no ser que lo pida o lo necesite.  También se pueden hacer paradas de calma y observación del entorno.

Los paseos de calidad deben tener: libertad de movimiento y pensamiento, referencia de calma por nuestra parte, el mayor silencio posible, buen manejo de correa, material de paseo adecuado, mantenernos en un segundo o tercer plano, darle independencia, entornos adecuados, posibilidad de ejercitarse, olfatear y relacionarse con el entorno y otros perros.

– Socialización: A ser posible sin correa y en entornos adecuados y con perros sin graves problemas de conducta. Tenemos que darle la oportunidad a diario de socializar si quiere.

-Buena comunicación, le hablamos lo necesario, en tono tranquilo y amable, nada de excitarlo o regañarlo. Interacción sin excesos que es lo habitual y aprendemos y respetamos las señales de calma y advertencia. 

-Respecto al juego debemos entender que prácticamente va unido al estrés, jugar es emocionante y divertido y puede alterar bastante al perro por lo que recomendamos jugar en intensidad baja como lo haría un perro adulto y maduro. 

– Evitamos la soledad en la medida de lo posible. Y en ocasiones elegimos el mal menor porque es preferible dejar al perro en casa que enfrentarlo a un entorno que lo va a estresar o no va a gestionar bien por no estar preparado.

– Contacto de calidad y cariño. Lo que nos pida y le guste recibir. El contacto y el cariño no implica movimiento y las caricias si. Atendemos a sus acercamientos o a su comunicación para ver si le gusta. La caricia perfecta debe ser previsible, permitida, placentera y productiva. 

– Las visitas al veterinario o a la peluquería canina pueden estresar mucho al perro. Los vallados con niveles de excitación altos también. Cuidado con el espacio, los tiempos y los perros que hay dentro.

-Y por supuesto, proteger al perro de todo aquello que le da miedo en exceso.

Además existen terapias complementarias que pueden ayudar al perro a reducir sus niveles de estrés: Masajes, suplementos naturales, juegos de olfato, camisas anti estrés, hormonas de apaciguamiento, musicoterapia, flores de Bach, aromaterapia con aceites esenciales…

Como profesionales de la educación canina y asesores tratamos muchos casos en los que el perro ofrece conductas que preocupan o dificultan la convivencia familiar. 

Sea cual sea el problema, el mejor principio para ayudarles es proponer un buen plan de reducción de los niveles de estrés del perro. 

Esto hace que el perro en cuestión de tiempo, esté más tranquilo generalmente y de forma cotidiana, esté más sano física y mentalmente, que escuche mejor, que obedezca mejor, y que muchas conductas que complican la convivencia en el hogar o en la calle se reduzcan considerablemente o incluso desaparezcan. 

 

¿Necesitas ayuda personalizada? No te quedes solo con la información del blog. En nuestra sección «¿Cómo trabajamos?« te explicamos paso a paso cómo transformamos la relación con tu perro con sesiones a domicilio y sesiones practicas adaptadas a la necesidad de cada familia.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

perros y niños

PERROS Y NIÑOS

Son muchas las familias en las que conviven perros y niños, y si la cosas se hacen bien puede ser una experiencia muy bonita, pero en otros casos, la experiencia puede complicarse ya que es un gran cambio para todos.

Vamos a abordar como deberíamos de preparar a nuestro perro de la manera más amable y respetuosa ante la llegada de un bebe al hogar, ya que sin duda, hacer una buena transición en los cambios que van a suceder ayudará a nuestro perro a hacer una mejor gestión de estos cambios.

También hablaremos de como sería la mejor manera de una primera presentación entre perros y niños.

Durante el embarazo se pueden ir preparando muy progresivamente todas esas rutinas y cambios que se prevén, preparar nuevas estrategias para poder cubrir sus necesidades, para que sea un proceso totalmente natural.

Los tiempos y la calidad de los paseos suelen cambiar, las rutinas también suelen verse afectadas, así como sus posibilidades de socialización, los tiempos de descansos y la calidad de estos, nuevas limitaciones.. y este cúmulo de cambios acaban por desencadenar esos cambios en su comportamiento.

Los perros son muy sensibles a los cambios en su entorno y en sus rutinas.

 

CAMBIOS EN LAS RUTINAS

Lo primero que deberían de pensar los tutores es en los cambios que van a suceder en sus rutinas y en la del perro para habituarse progresivamente.

Los bebés alteran significativamente las rutinas diarias. Si el perro está acostumbrado a un horario estricto para paseos y comidas, empieza a variar los horarios gradualmente para que se acostumbre a la flexibilidad.

Posiblemente cambien los horarios de paseos, y de quién realiza los paseos, porque si la mamá tiene que estar en casa con el bebé durante la lactancia posiblemente sea el papá o la otra persona la que tenga que ocuparse de los paseos del perro.

Estos cambios en las rutinas de paseos deberían de ir dándose de manera gradual para que luego no sea algo que al perro le pueda crear confusión.

 

CAMBIOS EN  ZONAS DE LA CASA

También hay que valorar si vamos a cambiar zonas de uso restringido para el niño, deberíamos de ir habituando al perro a dejar de usar esas zonas de manera progresiva.

De la misma manera, habría que proporcionar un lugar tranquilo donde el perro pueda retirarse si necesita un descanso. Este debe ser un espacio donde se sienta seguro y no sea molestado.  

Al igual que puede haber una zona para el descanso del niño y que en ciertos momentos puede que no se le permita entrar al perro, a la inversa tambien deberia de darse; una zona en la que el perro pueda estar tranquilo sin la posibilidad de que el niño pueda entrar, sobre todo si no hay una supervisión de los tutores.

PRESENTACIÓN ENTRE PERROS Y NIÑOS

El primer encuentro entre perros y niños debería de ser de manera natural, en un entorno tranquilo y controlado.

Las personas no deberían sobreexcitar al perro para que este pueda asociar la presencia del niño con algo tranquilo, permitiendo acercarse y olerle.

Observar cuidadosamente las reacciones de los perros y niños y reforzar los comportamientos tranquilos y curiosos.

Fomentar momentos de descanso y de calma entre ambos, ayudarán a normalizar y mejorar el vínculo.

Nunca habría que dejar solos a los perros y niños sin supervisión.

 

TIEMPO Y ATENCIÓN

En muchos casos, suele darse que, antes de la llegada del niño, el perro es el centro de atención de las personas, todo gira en torno a él y de repente, en cuanto llega el nuevo miembro esta atención y el tiempo que se les proporciona cambia totalmente.

El tiempo que se le puede ofrecer a los perros cambia considerablemente, en muchas ocasiones disminuye y casi siempre en presencia de otro ser vivo, en este caso el bebe y que también reclama atención.

La atención recibida ya no es la misma y cuando se le da, casi siempre está presente el niño, y eso puede llegar a ser frustrante para el perro si no se le ha ido habituando de manera progresiva.

Sería muy positivo poder mantener ciertas rutinas en las que el perro pueda recibir atención, paseos, juegos, momentos de contacto y descanso en las que el protagonista sea él también, para que no se sienta desplazado y con la frustración que esto le puede generar. 

Fomentar experiencias de calidad y poco estresantes como paseos tranquilos, siestas entre perros y niños sería una buena manera de reforzar el vínculo y el respeto entre ellos.

 

SUPERVISIÓN ENTRE PERROS Y NIÑOS

La mayor tasa de agresividad se da en perros y niños y eso se entiende teniendo en cuenta que los bebés a medida que crecen y empiezan a gatear y tienen más autonomía son mucho más intensos, invasivos y estresantes para los perros.

Todos estos comportamientos se traducen en perros mucho más estresados, con peor gestión emocional y si no hay una buena supervisión, puede acabar en una agresividad de los perros hacia los niños.

Hay que explicar a los niños que los perros no son un juguete y que debemos de respetar sus espacios, evitar la sobreestimulación y fijarse en su lenguaje corporal para saber si estamos siendo molestos.

 

LLEGADA DE UN PERRO A UNA CASA CON NIÑOS

En el caso de que sea un perro el que llega a una nueva familia en la que hay niños, lo primero sería hacerles entender a los niños que el cambio que supone para el perro llegar a un entorno nuevo con personas nuevas va a ser bastante estresante.

Los primeros días solo deberíamos de preocuparnos de que el perro haga una asociación de que tanto las personas como los niños no son un peligro, por lo tanto hay que dejarle tranquilo y fomentar mucha calma y promover momentos de descanso y tranquilidad.

Eduquemos a los niños en el respeto hacia los perros. Serán mejores personas, los perros serán más felices y habrán muchos menos «accidentes» indeseados.

 

CONCLUSIÓN

La adaptación para una buena relación entre perros y niños es un proceso gradual. 

Darle tiempo al perro para que se acostumbre al nuevo miembro de la familia es crucial. 

Algunos perros pueden necesitar más tiempo que otros para adaptarse completamente.

La llegada de un bebé a un hogar con un perro puede manejarse de manera exitosa con planificación, paciencia y respeto. 

Al preparar adecuadamente al perro y proporcionar un ambiente seguro y controlado, es posible fomentar una relación armoniosa entre los perros y niños, asegurando el bienestar de toda la familia.

La llegada del nuevo miembro de la familia no debería de generar ningún problema a nuestro perro, sino todo lo contrario, una implementación de la felicidad como parte de la unidad familiar.

Con buenas pautas, respeto y empatia se puede conseguir una buena relación entre perros y niños.

 

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pipi en casa

¿POR QUE MI PERRO SE HACE PIPI EN CASA?

Que los perros hagan pipi en casa suele ser un motivo de frustración para los familiares y puede ser motivo de una visita de asesoramiento canino.

Que un cachorro haga pipi en casa es algo totalmente natural y también lo es que poco a poco deje de hacerlo si todo va bien en su día a día.

Lo mismo sucede cuando se van haciendo mayores, es natural que ya no aguanten tanto tiempo sin hacer sus necesidades y puede aumentar el número de micciones en el hogar.

 

Los perros generalmente se hacen pipi en casa por varios motivos

 

POR MOTIVOS FÍSICOS 

  • Se trata de un cachorro o perro anciano y no tiene aguante de vejiga y esfínter. Debemos tener en cuenta que el cachorro aguanta más tiempo con el paso de las semanas. Y el perro anciano tendrá menos aguante que antes.
  • El perro tiene la vejiga llena por cualquier motivo y no puede aguantar más. Puede ser que ese día bebiera más agua de lo normal, porque comió algo distinto o diferente cantidad, porque pasó mucho calor o porque tomó una medicación y la sed fue una consecuencia por ejemplo.

 

POR MOTIVOS EMOCIONALES 

El perro se hace pipi en casa por inseguridad o estrés, ya sea positivo y/o negativo.

Es un perro que tiene niveles de estrés altos en su día a día y eso hace que orine. O tuvo un pico de estrés o frustración y se puso nervioso en un momento dado.

 

POR MOTIVOS COMUNICATIVOS

Suele suceder más cuando el perro convive con otros animales. Pero también contamos con la posibilidad de que el perro piense que los familiares pueden captar los mensajes olfativos que dejan.

Cosas a tener en cuenta.

Si se trata de un cachorro debemos de tener paciencia, tiempo, calma y una rutina de paseos adecuada y paseos adecuados. Eso será lo que acabe con el pipi en casa del cachorro en casa.

Si se trata de un perro joven o un adulto que empezó a hacer pipi en casa lo primero que debemos realizar es una revisión veterinaria y descartar problemas de salud.Lo siguiente una reducción de los niveles de estrés. Buscar factores que puedan estar afectando tanto en casa como en la calle.

Si se trata de un perro anciano: Aumentar el número de paseos, (no hablamos de aumentar los tiempos de exposición en la calle) y colocar empapadores en casa.

No debemos reñir o castigar al perro cuando hace pipi en casa.

En cualquier caso, ya hemos visto que cuando el perro hace pipi en casa generalmente no puede evitarlo.

Si lo pensamos bien, el perro es el único animal en el mundo que tiene que aguantar sus necesidades. Esto obviamente no supone ningún bienestar para el perro pero además, el hecho de tener que hacerlo en casa cuando no quieres hacerlo supone mucho más estrés todavía y si además alguien te riñe por ello no hay forma de mejorar la situación.

Si reñimos a un perro ya sea un cachorro o un adulto por hacer pipi en casa, empeora nuestra relación con él, aumenta su malestar, sus miedos y sus nervios y probablemente los orines. 

 

¿Qué podemos hacer para que el perro no se haga pipi en casa?

 Todo pasa por aumentar el bienestar del perro.

Hemos tratado muchos casos en los que el cachorro mediante una buena rutina de paseos, tiempo y niveles de estrés bajos ha dejado de orinarse en casa antes de los cuatro meses.

Por otro lado, son muchos también los casos que vemos como educadores caninos y asesores en los que perros adultos han vuelto o empezado a orinarse en casa. Tras una revisión veterinaria, es posible reducir el estrés cubriendo mejor sus necesidades o evitando cosas que alteran en exceso al perro.

Cuando estos perros adultos han vuelto a su calma habitual, los pipis en casa por parte del perro han desaparecido para siempre.

 

A continuación comentamos ejemplos de perros adultos que empezaron a hacerse pipi en casa y tras una sesión de asesoramiento canina y detectar los factores que alteraban al perro, desaparecieron para siempre.

  • Chihuahua de 4 años volvió a orinarse en casa cuando el recién nacido de la familia empezó a gatear. Necesitaba más control y sentirse más seguro respecto al niño que hacía días había empezado a moverse por sí mismo con libertad por casa.
  • Labrador de 3 años volvió a orinarse cuando empezaron a dejarle abierto el balcón. Más que servirle de distracción le generaba picos de estrés que se convertían en destrozos y micciones en casa. Fue cerrar la puerta del balcón y darle acceso a una terraza tranquila sin ver perros y se terminaron las micciones indeseadas.
  • Galga de 4 años y medio cambian de domicilio y vuelve a orinarse en casa. En este caso no se puede cambiar el factor que alteró a la perra porque se trata de un domicilio nuevo. Lo que podemos hacer es ayudarle haciéndo la máxima compañia posible en casa y dejándola sola lo mínimo posible durante las primeras semanas. Ayudando a adaptarse al nuevo hogar en tres semanas dejó de orinarse en casa.

 

Ejemplos de perros de cualquier edad que se han orinado en casa exclusivamente en un momento concreto.

  • Perros que se han orinado por miedo durante una tormenta electrica.
  • Perros que se han orinado tras caerse y romperse un vaso de cristal en el suelo.
  • Perros que han orinado al ver como sus tutores se iban y les dejaban en una casa al cuidado de otras personas, ya fueran conocidas o no.

 

Podríamos poner muchos más ejemplos y contar más casos que hemos vivido con nuestros clientes. En el 90% se da el mismo factor, estrés y miedo. Por lo tanto, no tiene ningún sentido reñir o castigar a un perro por esto. Solamente aumentaremos su malestar y alargaremos el problema el tiempo.

En lugar de ello debemos ofrecer a nuestro perro EMPATÍA, AYUDA y TIEMPO.

 

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asegurar entorno

COMO MEJORAR EL PASEO: ASEGURAR ENTORNO

En ocasiones los perros tienen problemas de gestión emocional en la calle por no asegurar entorno y tienen un exceso de miedo , generalmente por inexperiencia o malas experiencias, en definitiva pobres o malos aprendizajes. Un perro que se enfrenta diariamente a un entorno que le supera pronto acaba empeorando si no consigue ASEGURAR ENTORNO.

Para que un perro pueda asegurar entorno como; (casa, calle, parque, segunda residencia, etc..) necesita tener la oportunidad de estar en este entorno con estímulos muy bajos (lo más relajado posible) y muy poco tiempo las veces que sea necesario. Cada perro tiene sus tiempos. Y depende de la edad, el individuo y sus capacidades.

Cuando un perro puede asegurar entorno todo lo que ocurra en este entorno será mucho más fácil de gestionar, (niños, perros, patinetes…) ya que el entorno está asegurado.

Cuando un perro tiene el entorno asegurado comienza a sentir interés por lo que hay más allá de su zona asegurada y esto normalmente lleva a expandir su zona de confort y a seguir asegurando el entorno más allá.

Es importante tener en cuenta que los perros aseguran el entorno de forma periférica y circular, de modo que no debemos asegurar entorno en una sola dirección, si no del epicentro asegurado hacia el exterior.

 

¿QUÉ ES NECESARIO PARA ASEGURAR ENTORNO?

IR POCO A POCO, al ritmo que marca el perro y dejando libertad total de poder volver y rehacer el camino.

TIEMPOS CORTOS DE EXPOSICIÓN al cabo del día. Lo exponemos poco tiempo al entorno para que no se vea superado.

UN BUEN REFERENTE que aporte calma, confianza y sepa cómo actuar y ayudarle.

EXPERIENCIAS DE BAJA INTENSIDAD que no aporten estrés y miedo.

DESCANSO de calidad y suficiente. Para esto es necesario que duerma más de 12 horas y haya calma en casa.

  

IR POCO A POCO:

A su ritmo, sin prisa, dándole siempre una referencia corporal de calma o de hacia dónde nos gustaría dirigirnos sin meter prisa o hacer uso de la correa. Estamos ahí para acompañar y retener la correa para que no se meta en problemas.

El perro nos dirá cuando está interesado en algo o en seguir el paseo o si se ve superado. Al principio costará más y poco a poco irá dando pasos más largos probablemente. No desesperar al principio es muy importante.

Podemos empezar por un paseo o dos al día. Dependerá de la gestión que haga el perro de la calle. Podemos colocar empapador por un tiempo o resignarnos a limpiar unos pises durante unos pocos días.

Si el ritmo que marca el perro es lento nos adaptamos a su ritmo, si es excesivamente rápido deberíamos manejar la correa declarando el paso y aportar calma, puesto que a un ritmo rápido es muy difícil por no decir imposible asegurar entorno.

Es muy importante la libertad de decisión y movimiento a la hora de asegurar entorno por lo que si el perro va atado necesitaremos hacer muy buen manejo de correa para no entorpecer el proceso y añadir estrés al paseo. 

 

TIEMPOS CORTOS DE EXPOSICIÓN:

Los perros necesitan salidas cortas y a horas en las que no hayan en la calle grandes estresores. La cuestión es entender que es mejor hacer pocos paseos al día y cortos que hacer pocos y muy largos.

De este modo conseguimos no superar al perro en su umbral de miedo o capacidades y por otro lado conseguimos tiempo de descanso y asimilación durante los tiempos de paseo y exposición que permiten un buen aprendizaje para poder asegurar entorno.

Tiempos cortos de 5 a 10 o 15 minutos si el perro está gestionando bien y disfrutando de la calma y a medida que mejora ir subiendo poco a poco de forma gradual intentando evitar que se vea superado ni en tiempo ni en estímulos.

 

UN BUEN REFERENTE:

Necesitan de nuestra ayuda, comprensión y colaboración para asegurar entorno. Nunca hemos visto un perro perder miedos o ganar en confianza a base de exigencias, castigos, control excesivo, correcciones o al que se le obliga a enfrentarse constantemente a cosas que le dan miedo.

Al contrario, los perros necesitan un buen referente de calma, entornos adecuados, experiencias, observación, aprendizajes y calma.

Un buen referente hace buen manejo de correa, se comunica estupendamente con su perro y aporta calma y bienestar. Aporta confianza al perro y le hace entender que es un buen compañero que le comprende y en quien apoyarse cuando haga falta. Por supuesto, no hace falta decir que un buen referente nunca castiga a su perro por tener miedo.

 

EXPERIENCIAS DE BAJA INTENSIDAD:

Para que un perro disfrute del paseo y de la socialización es necesario que el perro se sienta seguro y eso pasa por asegurar entorno antes.  Para que las experiencias no sean muy intensas debemos buscar las horas más tranquilas y con menos estresores.

Demasiados estímulos, mucho tiempo de paseo, pueden hacer que el perro salga constantemente a la calle en un estado de alerta, o al menos, demasiado excitado, lo que hace que no pueda olfatear y captar información del entorno.

En ocasiones, si el perro no olfatea podemos fomentar el uso del olfato aportando calma o decelerando el paso del paseo nosotros con el uso de la correa, acercándonos a zonas y quedándonos parados durante minutos para provocar una bajada tensión y estrés y que el perro deje de usar la vista y baje el hocico al suelo con la intención de olfatear.

Esto funciona mejor en zonas en las que hay más orines u olores que en suelos limpios. Puede ayudarnos perros equilibrados y tranquilos de cualquier edad.

 

DESCANSO DE CALIDAD:

Es vital para el aprendizaje y la asimilación de conceptos. Para que el aprendizaje sea el correcto los perros deben reeditar las experiencias vividas y asimilarlas de forma adecuada. Para ello es necesario el descanso de calidad por lo que debemos fomentarlo en el hogar a través de un buen ambiente tranquilo y seguro además de procurarle varias zonas de descanso al perro para que pueda elegir el lugar que no siempre será el mismo.

Cuantos más sitios tenga disponibles para descansar y más cómodos y confortables sean mejor. Lo ideal es que tengan variedad en cuanto a confort, alturas, tamaños, ventilación, temperatura de modo que pueda elegir entre su cama en el suelo al sol o a la sombra, el sofá, el suelo fresco o incluso nuestra cama. 

Hemos visto muchos casos en los que el perro no quería salir a pasear porque pasaba miedo a diario en la calle.

Un error que solemos cometer las personas es querer que el perro no tenga miedo y disfrute pero es que no disfruta y tiene miedo por lo que o le ayudamos a asegurar entorno y vemos resultados con el tiempo o nunca avanzará en la calle y si lo hace será de una forma mucho más lenta y tortuosa. 

Para terminar dos consejos  para asegurar entorno que parecen obvios, pero que a veces no se tienen en cuenta. Ofrece el paseo a distintas horas para ver cuales son las que prefiere salir el perro y nunca le obligues a salir y pasear si no quiere.

Si le obligas lo más probable es que a la próxima no quiera hacerlo, por lo que te aconsejamos probar a ofrecerle el paseo en otro momento del día.

 

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etapa

LAS ESENCIALES ETAPAS DE DESARROLLO DEL CACHORRO. DESDE QUE NACE HASTA EL AÑO

Antes de adentrarnos en las etapas de desarrollo del cachorro queríamos subrayar que lo más importante además de que el cachorro esté sano, es que se sienta seguro y libre de miedo y para ello es necesario mucha calma y tranquilidad en el nuevo hogar.

Los perros pasan por unas etapas de desarrollo las cuales tienen unas características y necesidades distintas.

De este modo no es lo mismo lo que necesita un perro al mes y medio, a los 3 meses, a los 7 o a los 10. Es muy importante entender que si ayudamos a nuestros perros a cubrir las necesidades de cada etapa de la mejor manera posible lograremos perros más maduros y equilibrados. 

Los tiempos para cada etapa no son exactos ni clavados pero todos los cachorros pasan por ellas durante su primer año.

 

Etapa neonatal

Desde que nace hasta los 2 meses.

Podríamos tener en cuenta incluso como es la gestación de este cachorro durante esta primera etapa pero lo que es de vital importancia y la mayor necesidad es estar con la MADRE.

Naturalmente la madre le proporciona el contacto necesario y la alimentación (leche) y la temperatura adecuada. Además la madre juega un papel fundamental como referente, aportando calma y seguridad en los primeros pasos del cachorro y ayudándole a entender mejor el mundo que le rodea. 

Desgraciadamente, muchos cachorros se ven privados  ya desde el inicio de completar su primera etapa de forma adecuada. Cachorros que llegan a las protectoras con un par de semanas, criadores que los separan al mes o mes y medio y esto si no hablamos de los que corren peor suerte.

La separación del cachorro en esta etapa le traerá inconvenientes a la hora de convertirse en un perro con seguridad y con la mejor gestión emocional posible.

 

Etapa de exploración oral

De los 2 a los 3 meses y medio

Esta etapa suele costarnos mucho a las personas de asimilar y de gestionar por no entender correctamente las necesidades del cachorro.

Esta etapa se caracteriza por el uso de la boca. Es la etapa en la que la madre comienza el destete de forma progresiva y gradual y el cachorro empieza a descubrir el mundo por la boca. Empiezan a tener más movilidad y su forma de interactuar con su entorno más cercano es con la boca. 

En esta etapa deberíamos proporcionarles muchos objetos de distintas texturas y durezas para que conozcan lo que son. Normalmente en un piso son muy pocas las cosas que pueden morder en comparación con lo que encontrarán en la naturaleza. Recordemos que todavía no pueden salir a la calle y el cachorro muerde lo que tiene alrededor.

Es buena idea llevar cosas de la calle a casa que no tengan riesgo por no llevar todas las vacunas.

Objetos como palos, cortezas de árbol, hojas verdes, secas, piedras grandes (que no pueda tragar), algo de tierra. De este modo el cachorro comenzará a interactuar con ellas incluso antes de salir a la calle y será un buen enriquecimiento para el cachorro. 

Además en esta etapa el cachorro necesita morder cosas vivas y en movimiento. Si el cachorro tiene la suerte de encontrarse con su madre y su camada, las personas no sufriremos estos “mordisquitos”, pero si el cachorro se encuentra en un hogar con toda seguridad seremos el objetivo de nuestro cachorro.

Es normal, es una necesidad que debemos cubrir de forma amable y tranquila, ya sea usando nuestra propia mano o reforzándola con guantes.

De este modo podremos cubrir su necesidad y enseñarle de forma respetuosa cuando se pasa de fuerza tal y como haría la madre. 

 

Etapa de habituación y socialización

De los 3 a los 5 meses

En esta etapa la importancia recae sobre el paseo y lo que sucede en la calle. Se caracteriza porque el cachorro debe tener muchas experiencias de baja intensidad ya que el exceso o la pobreza de experiencias o la intensidad alta puede hacer que crezca con niveles de estrés altos y/o miedos excesivos.

Lo ideal sería que antes de conocer la calle ya hubiera conocido algunas cosas que le trajimos de la calle a casa. Además es importante darle la oportunidad de conocer a surtido, sin prisas y sin presiones de ningún tipo, tanto el portal, como escaleras, como rellano, como ascensor…es decir, lo más cercano a su casa y que se interpone entre la calle y su hogar. 

Es fundamental que el cachorro vaya a su ritmo aunque vaya atado con correa y esto implica poder rehacer el camino si lo desea para volver a casa.

En la calle todo es desconocido y nuevo para el perro y eso da inseguridad y miedo.

Si en lugar de ir asegurar entorno poco a poco y al ritmo que el cachorro se sienta cómodo, optamos por tirar de la correa o animarle para que no se pare y llegar cuanto antes al parque, no estaremos ayudándole a entender lo que son las cosas y estaremos fomentando un perro que camina por la calle inseguro y o sin saber lo que son las cosas que tiene alrededor, con la seguridad que ello podría aportarle. 

En esta etapa obviamente es necesario que el cachorro conozca perros pero debemos tener cuidado con la intensidad de estos. Un cachorro socializa mucho mejor en un entorno en el que se siente seguro.

 

Etapa de propiocepción y psicomotricidad

De los 5 a los 8 meses

Aquí el cachorro físicamente ya es más grande. más fuerte y más ágil pero su autocontrol y raciocinio no han crecido tanto y esto a las familias muchas veces les trae de cráneo. No es una etapa fácil para nosotros, tiran de la correa, son más intensos y necesitan jugar mucho más que antes. 

Esta etapa se caracteriza porque el perro se está conociendo a sí mismo, su cuerpo, su equilibrio, sus límites y esto lo aprenden especialmente jugando en libertad con otros perros. En todas las etapas es necesario un buen referente pero en esta etapa necesita especialmente un buen referente de calma que acompañe con la mínima intervención posible y en ocasiones ponga freno a su juego.

También es la etapa en la que aprenden a relajarse.

 

Etapa de despertar sexual y empatía

De los 8 a los 13 meses

Se caracteriza por el descubrimiento de los olores sociales de otros perros y por comenzar una serie de cambios hormonales en el organismo del perro. Si todo ha ido bien en las etapas anteriores, El perro ya se conoce así mismo y esto le facilitará conocer a otros. 

Aquí la necesidad de jugar de forma intensa disminuye muchísimo y el interés hacia otros perros cambia totalmente. Antes iban de frente y querían jugar a toda costa y ahora empiezan a ser más prudentes y a mejorar los rituales de presentación y el interés hacia otros perros es por olfatearlos de arriba a abajo. 

En esta etapa las necesidades cambian mucho y el modelo de paseo posiblemente también.

Recordemos que ya no necesita tanto juego, ahora el juego es más en forma de carreras y la importancia está en dejarlo olfatear a su ritmo cuanto más mejor. Un error muy típico, es no dejar al perro que huela algunas cosas o el tiempo suficiente por pensar que tiene que jugar tal y como lleva  haciendo los meses anteriores.

Darle tiempo para registrar y analizar olores es fundamental en esta etapa para entender mejor su entorno puesto que el sentido por el que más información obtienen es el olfato.

 

¿Necesitas ayuda personalizada? No te quedes solo con la información del blog. En nuestra sección «¿Cómo trabajamos?« te explicamos paso a paso cómo transformamos la relación con tu perro con sesiones a domicilio y sesiones practicas adaptadas a la necesidad de cada familia.

correa

¿CÓMO HACER UN EFICAZ MANEJO DE CORREA?

Para hacer un buen manejo de correa,  lo primero sería empezar empatizando con los perros y entender que ir atado por la vida no es fácil. Es algo para lo que ningún animal ha nacido y resulta molesto, estresante e incluso dañino en ocasiones para el perro. Es por estos motivos que pensamos que el perro debería ser atado de la forma más respetuosa y amable posible.

Un buen manejo de correa no se basa en qué hacer para que el perro tire menos, se basa en qué hacer para que al perro le suponga el mínimo malestar posible lo que suele conllevar menos tensiones de correa.

Lo ideal sería que cuando el perro fuera atado su libertad se asemejara lo máximo posible a ir suelto sin correa. Un buen manejo evita las máximas tensiones posibles y resulta lo menos agresivo posible para el perro durante el paseo. 

Para hacer un buen manejo de correa se necesita tiempo y práctica además de un mínimo de 3 metros (no extensible) dependiendo de la zona de paseo y lo transitada que sea. Es algo que se aprende y se perfecciona con el tiempo al igual que todo. Al principio puede resultar complicado pero con paciencia y experiencias lo acaba agradeciendo tanto el perro como el humano.

La correa es un instrumento de seguridad que sirve básicamente para retener y que el perro no acceda a determinados sitios. La correa no es para arrastrar al perro, pegarle tirones o hacer correcciones. Solamente en caso de que el perro haya accedido a algo donde no queremos que acceda podremos estirar de la correa o pegar un pequeño tirón comunicativo después de comunicar corporal y o verbalmente que tenemos que salir de ahí.

 

Consideramos que hay cuatro claves para que la correa no se tense:

1 – Que el perro paseé lo más tranquilo posible. Cuanto más tranquilo vaya y pasee más calmado será su paso y menos se tensará la correa.

2 – Una correa de una distancia mínima de 3 a 5 metros. Si la correa mide 1 metro y medio probablemente se tensará en casi todo momento enseñando al perro a  caminar con tensión. Una correa de 3 a 5 metros puede convertirse en una de metro y medio pero una de metro y medio no puede convertirse en una de 3 o 5 metros.

3 – Cuanto más olfatee y se pare a olfatear menos probabilidad de que se tense la correa de modo que si recorremos 30 metros sin que se pare seguramente se tense más veces que si se para 5 veces a olfatear algo. El hecho de que el perro vaya tranquilo y tenga una buena gestión de los estímulos de la calle ayuda mucho a que olfatee.

4 – Evita zonas con muchos estertores. El estrés no genera calma y sí genera energía en el perro por lo que si queremos que el perro vaya lo más tranquilo posible deberíamos evitar zonas con exceso de estímulos y estertores en el entorno. Obviamente pasea más tranquilo un perro por un parque o el campo que por una acera de 3 metros donde hay mucho transeúnte, tráfico, ruidos, movimientos, etc…

Nuestra recomendación es que si no es necesario no vayamos por delante del perro puesto que podemos estar metiendo prisa al perro sin saberlo por lo que lo suyo es ir cerca un poquito por detrás y a ser posible en paralelo al perro.

 

¿Qué podemos hacer si nuestro perro tira mucho de la correa?

Revisar el tipo de paseo. Debería fomentar la calma, cubrir sus necesidades, tener libertad en algún momento para poder ejercitarse o socializar y un buen manejo de correa.

Si nuestro perro no se para casi nunca y sencillamente tira y camina como si estuviera en una cinta de correr podemos tratar de relanzar un poco el paso o generar una parada para reducir la tensión y el estrés con el que camina el perro. Incluso efectuar una parada en algún lugar apropiado con olores y tranquilo para fomentar que olfatee la zona y se relaje un poco.

No recomendamos las correas extensibles salvo algunas excepciones por los siguientes motivos:

Es la correa que más problemas da y peligros conlleva. Tensión constante en la correa. Se escapa con mucha más facilidad de las manos. Perros a los que les cae en la cabeza. Fallo al bloquearse con el peligro que trae y puede provocar accidentes.

Suele generar problemas en los encuentros entre perros. Transeúntes y ciclistas que no la ven y se la llevan por delante, especialmente las que parecen hilo de pesca. Perros que huyen de ella al caerse al suelo por susto y miedo.

Provoca más cicatrices que otras. Generalmente, no la puedes soltar en un momento dado y dejarla caer al suelo. Si cae al suelo puede dañar a un perro, romperse u/o dejar de funcionar. Pensada para la comodidad del humano, no para el bienestar y seguridad del perro.

Es muy habitual ver correas muy cortas y el argumento para su uso suele ser que el perro vaya al lado o tire menos.

Nadie necesita realmente que el perro vaya justo y pegado al lado, además es antinatural para ellos. Lo que necesitamos es que vayan tranquilos cerca nuestro sin tirar de la correa, ya sea delante, al lado o detrás, simplemente le estamos acompañando en su paseo, porque es suyo, no es nuestro paseo.

 

¿Necesitas ayuda personalizada? No te quedes solo con la información del blog. En nuestra sección «¿Cómo trabajamos?« te explicamos paso a paso cómo transformamos la relación con tu perro con sesiones a domicilio y sesiones practicas adaptadas a la necesidad de cada familia.