Etapa de propiocepción

LA ESENCIAL ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN Y PSICOMOTRICIDAD

La etapa de propiocepción y psicomotricidad va aproximadamente de los cinco a los ocho meses. 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN

La etapa de propiocepción es probablemente la etapa más complicada generalmente para los tutores básicamente porque pasa de ser un cachorro patoso que va poco a poco por el mundo con mucha cautela a ser un perro más grande, más fuerte, más ágil y que ya no va con tanta precaución porque ya se ha conocido el mundo de los tres a los cinco meses. Todavía no tiene autocontrol, ni empatía, ni educación, ni un juego tranquilo pero ya es mucho más grande y fuerte que antes.

La prioridad y mayor necesidad en esta etapa de propiocepción ya no es como en la anterior. No necesita descubrir las cosas poco a poco, es algo que ya he hecho. Ahora lo que necesita es jugar en libertad con otros perros. Esto se traduce en que el perro tira mucho de la correa y no son pocos los tutores que se preocupan en este momento y piensan que puede ser un problema de por vida. 

Este tipo de pensamientos son totalmente lógicos si no se tiene el conocimiento suficiente. Pero la realidad es que si hacemos un buen manejo de correa pasada en esta etapa y hemos cubierto bien las necesidades durante este periodo de tiempo, cuando llega a los nueve meses aproximadamente y se produce el despertar sexual, cambia de necesidades y por lo tanto deja de tirar de la correa.

Básicamente ya no tiene la necesidad de jugar tanto y la prioridad ahora es olfatearlo todo. Ante la necesidad de olfatearlo todo no podrá ir de prisa y si hemos aportado calma desde cachorro lo normal es que vaya tranquilo y no tire de la correa.

Por lo tanto las principales características de esta etapa de propiocepción es que nuestro cachorro pasa de ser una «bolita de grasa patosa» a ser un perro más grande que tira de la correa busca, desafíos físicos y puede pasarse todo el día jugando con otros perros, cuerpo a cuerpo de una forma muy intensa.

En esta etapa de propiocepción vamos a necesitar más paciencia que en las anteriores e incluso posteriores. 

Esta etapa de desarrollo al igual que el resto ayuda a los perros a madurar, convertirse en perros adultos y equilibrados.

En esta etapa de propiocepción y psicomotricidad los perros aprenden códigos sociales a través de sus interacciones y su juego. Aprenden también a conocer su propio cuerpo y sus límites, aprende a relacionarse con todo tipo de perros sin la inseguridad que mostraban antes. Además es muy importante esta etapa porque aprenden códigos sociales y estrategias para evitar conflictos.

 

¿CUÁLES SON LAS PRICIPALES NECESIDADES?

¿Qué es lo más importante en cada etapa? Cubrir sus necesidades y entender las incapacidades del perro.

Las necesidades que tienen los perros en esta etapa de propiocepción y psicomotricidad tienen toda la lógica si atendemos a la progresión y continuidad de las etapas de desarrollo. Sus necesidades varían respecto a la etapa anterior y si antes era descubrir el mundo poco a poco ahora necesita libertad para jugar con todo tipo de perros. 

Además necesitan que un referente de calma que intervenga lo mínimo posible y ponga en ocasiones freno a su juego. Pues poner freno al juego es algo que el perro todavía no puede y a medida que transcurre por la etapa irá mejorando en cuanto a gestión.

Como referentes de calma deberíamos de observar y aprender de las interacciones de nuestro perro y del resto de perros. Lógicamente atendiendo a la comunicación y entendiéndola. Y cuando pensemos que el juego se está subiendo mucho de intensidad y/o pensemos que uno de los dos está siendo muy incomodado y molesto por el otro, es probablemente el mejor momento para intervenir y bajar un poco esa intensidad.

No se trata de que dejen de jugar para el resto del día, se trata de parar unos segundos o un minuto dos para bajar simplemente la intensidad. Con poco tiempo es suficiente. Por lo tanto dos perros adolescentes pueden estar jugando durante horas, pero lo mejor sería supervisarlos y en los momentos que más suba el estrés y más baje el autocontrol tratar de apaciguar la situación con cualquier cosa que distraiga o haga que los perros dejen de jugar durante unos segundos minutos.

Otra necesidad importantísima en esta etapa de propiocepción es que tras el juego el perro tenga un buen descanso posterior para un buen aprendizaje. Como bien sabemos en el mundo de la educación canina y la etología, los cachorros necesitan descanso de calidad y en cantidad. Debemos procurarles distintos sitios donde puedan descansar y no molestarles durante el mismo. Esto se traducirá en un buen aprendizaje de lo sucedido fuera de casa y por lo tanto de todos los códigos e interacciones sociales que está viviendo.

Lógicamente hay que recordar que las interacciones y el juego no puede ser excesivo y hay que tener algo de cuidado con los perros con los que interactúa, sobre todo con la excitación y la empatía que presentan.

Como última necesidad y no menos importante, en esta etapa de propiocepción, de los cinco a los ocho meses los perros necesitan aprender a relajarse especialmente en la calle. No son pocos los problemas que presentan en la calle debido a que desde cachorros se les ha excitado, emocionado, entusiasmado y alterado. El motivo principal de los tutores es que lo veían contento y querían cansarlo. La realidad es que se está generando un perro que no puede salir tranquilo a la calle. 

 

¿Cómo podemos hacer para que un perro aprenda a relajarse en la calle? 

Sencillamente aportar mucha calma y no hacer nada. Que se dice pronto pero la gente le cuesta mucho. Tratar de no emocionar constantemente al perro. Aportarle seguridad y ayudarle en sus miedos. Y por supuesto buscar y pasar tiempo en sitios donde no hayan muchos estresores y que el perro se pueda relajar y si es posible hasta el punto de llegar a dormirse.

Son muchos los perros que actualmente tienen más de un año y no saben relajarse en la calle. Esto es un problema grave y podemos observarlo en perros que dan señales de estrés cuando te quedas parado en un sitio tranquilo. Puedes ver como no paran de mordisquear cosas, no paran de buscar objetos para que se los lancen o incluso puedes ver que si el tutor para quieto y no hace nada, los perros les ladran o lloran.

Por lo tanto lo más importante sería atender a estas necesidades que acabamos de mencionar y en segundo lugar saber qué incapacidades tiene porque probablemente uno de los mayores errores que cometemos las personas es pedirle al cachorro cosas que no nos puede dar todavía.

 

¿QUÉ COSAS NO PUEDO PEDIRLE TODAVÍA EN LA ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN?

 

¿Qué no puedo esperar de mi cachorro hasta pasados, al menos, los ocho meses?

No tiene control del tiempo y por supuesto no tiene control del tiempo de juego. No puede jugar de forma tranquila y sutil como un perro maduro. Todavía no tiene autocontrol en presencia de perros, ni sabe presentarse de forma adecuada. Por lo tanto no debemos frustrarnos porque no sepa hacer estas cosas todavía y si tratar de cubrir las necesidades para que acabe teniendo estas capacidades en poco tiempo. 

En esta etapa de propiocepción la licencia de cachorro que le «exime» de conflictos con perros más adultos se va caducando. Y al llegar al año habrá caducado totalmente. Es por ello que debemos ayudar a nuestros perros para que al llegar al año esté lo más equilibrados posibles. Pues es el segundo año de vida del perro la tapan las que más conflictos suele tener.

Resumiendo, como en todas las etapas lo más importante es atender a las necesidades e incapacidades del perro. Y es través de la libertad que los perros consiguen cubrir sus necesidades de la mejor manera posible pero para ello necesitan un referente de calma que observe y entienda al perro. Un referente que en la calle le dé libertad al perro e intervenga lo justo además de proporcionarle muy buen descanso. 

Si cubrimos bien las necesidades del perro y hacemos las cosas de la mejor manera posible, el cambio de nuestro cachorro de los cinco a los ocho meses será considerable, habiendo ganado autocontrol, mayor educación, mayor capacidad de atención y dotes comunicación. 

Normalmente lo que más se suele complicar en la familia es darle libertad al perro. Lo cual es totalmente lógico y normal, pues se trata de algo subjetivo y personal que tiene que ver con nuestras inseguridades, experiencias pasadas, nuestra personalidad y nuestra relación y personalidad del propio cachorro.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, los perros no nacieron para ir atados pero tampoco para ser atropellados. Por lo tanto darle la máxima libertad que podáis a vuestros perros pero por favor cuidado que no le pase nada grave ni a él ni a nadie.

 

Si tienes cualquier duda sobre cualquier etapa de desarrollo puedes ponerte en contacto. Te ayudaremos en todo lo posible.

cachorro

LA ADAPTACIÓN DE UN CACHORRO RECIÉN ADOPTADO: GUÍA ESENCIAL PARA SUS PRIMERAS SEMANAS EN CASA

Adoptar un cachorro es emocionante, precioso y profundamente transformador. Y, a la vez, es un momento crítico: llega a un hogar desconocido justo después de separarse de su madre y su camada. Para su cerebro y su sistema emocional, ese cambio no es “un trámite”: es un salto gigante.

En estas primeras semanas, el objetivo no es “portarse bien”, sino algo mucho más útil: sentirse seguro. Cuando un cachorro se siente seguro, duerme mejor, se regula mejor y aprende con más facilidad.

La idea clave: ausencia de soledad al inicio + baja interacción

  • Primeras 2–3 semanas: idealmente, ausencia de soledad real (no dejar al cachorro solo en casa).

  • Durante esas 2–3 semanas: baja interacción (presencia tranquila, sin atención constante).

  • Desde la semana 3: empezar a presentar la soledad de forma muy progresiva y de baja intensidad (puertas, barreras, micro-ausencias).

Este enfoque encaja especialmente bien con recomendaciones prácticas de entrenamiento gradual dentro de casa (distancia sin interacción) usando barreras como primer paso.


1) Entender el momento vital del cachorro

El periodo de socialización del cachorro es especialmente sensible durante los primeros meses: es una ventana de oportunidad para que aprenda que el mundo (personas, perros, ruidos, lugares) es seguro. Exponerle con cuidado y sin sobreestimular reduce el riesgo de problemas emocionales futuros.

Punto importante: socializar no significa saturar. Debe hacerse de forma segura y evitando sobreestimulación (miedo, retirada o evitación).


2) Primeras 2–3 semanas: acompañamiento sin soledad, pero con presencia tranquila

Lo que buscamos

  • Que el cachorro no viva la ausencia como una experiencia intensa en el momento más vulnerable (llegada + separación de la madre).

  • Que, al mismo tiempo, aprenda a estar sin depender de atención constante.

Cómo se hace (muy práctico)

  • Tú estás en casa, haces vida normal, con entorno muy calmado, intentamos cerrar ventanas, bajar un poco persianas en sus momentos de descanso o para favorecerlos, y movimientos lentos, previsibles y a baja intensidad. Es como tener un bebe en casa, no queremos despertarle con nuestros movimentos bruscos, ruidos innecesarios, tono excitado o volumen alto de Tv o radio.

  • El cachorro descansa cerca o en su zona.

  • Premias la calma (tumbarse, relajarse) con micro-refuerzos tranquilos.

  • Evitas “hiper-animarle” todo el rato: cariño sí, pero sin convertirte en una discoteca emocional.

Este matiz (presencia sin interacción constante) también es muy importante: se puede acompañar “estando”, sin interactuar, y luego ir aumentando distancia.


3) Los primeros días: seguridad antes que normas

Prepara un entorno amable

  • Zona de descanso tranquila (sin tránsito constante).

  • Mantita con olor familiar (si es posible).

  • Agua accesible.

  • Juguetes seguros y opciones de lamido/masticación calmada.

  • Los juguetes que le sobre exciten deberia de estar durante poco tiempo y «desaparecer» para que vuelva a la calma, y poder dormir

Rutinas suaves

  • Comida y salidas a ritmo razonable.

  • Pocas novedades por día.

  • Pocas visitas (la socialización se planifica; no se improvisa con 12 familiares opinando).


4) Dormir acompañado: la base del descanso (y del futuro “estar bien solo”)

Dormir cerca del tutor las primeras semanas suele facilitar adaptación: no “malcría”; estabiliza.

Además, hay datos recientes que asocian, en etapas tempranas, más horas de sueño nocturno con menor probabilidad de conductas relacionadas con la separación (SRB) a los 6 meses; también se observó asociación con disponer de un espacio cerrado/limitado por la noche (habitación o zona segura), y con evitar el uso de métodos aversivos.

Recomendación práctica:

  • Primeras semanas: cama/transportín/parque en tu habitación, cerca de ti.

  • Si usas recinto/transportín: que sea un lugar seguro, introducido con refuerzos y calma (nunca castigo ni obligados a estar ahi).


5) Socialización real: calmada, progresiva y sin forzar

La socialización temprana es  importante que se haga antes de completar vacunación, con gestión del riesgo (entornos controlados, evitando exposición insegura), porque los problemas de conducta tienen un impacto enorme en bienestar.

Regla de oro: si el cachorro se aparta, bosteza, evita mirar, se queda quieto o se esconde, está comunicando. No se empuja. Mejor prevenir y ser mas progresivo que inundar y luego lamentar


6) Semana 3 en adelante: presentar la soledad (muy progresiva, baja intensidad)

Fase A: “distancia sin soledad” (dentro de casa)

Empieza por separaciones mínimas y controladas:

  • cerrar la puerta del baño unos segundos,

  • cerrar la puerta de una habitación muy poco tiempo,

  • mejor aún: usar una barrera/puerta infantil (menos “brusco” que una puerta cerrada).

En esta fase, es clave la baja interacción. El cachorro aprende: “estoy seguro aunque no me estén atendiendo”.

Fase B: micro-ausencias reales (salir y volver)

Cuando la Fase A va bien:

  • Sales 10–30 segundos y vuelves antes de que haya angustia o alta aexcitacion.

  • Nada de despedidas ni reencuentros intensos: rutina neutra y amable. Saludamos siempre de manera calmada. No hay que hacer un evento ni de nuestra marcha ni de nuestra llegada, naturalidad total.

  • No irnos todos a la vez, y cuando el perro este excitado. Hay que practicarlo de manera programada para que su estado sea de calma para que haga una buena gestion emocional

Fase C: construir minutos (sin saltos)

  • Aumentas de forma gradual y variable.

  • Si aparece estrés (llanto, rascado, jadeo, destrucción): retrocedes un paso.


7) Educación canina amable: por qué evitamos castigos y métodos aversivos

La evidencia indica que los métodos aversivos pueden comprometer el bienestar: se han observado más señales de estrés y aumentos de cortisol frente a metodos intensos o agresivos.

En un estudio longitudinal reciente sobre ansiedad por separacion en cachorros, se recomienda evitar el entrenamiento aversivo como parte de un enfoque preventivo. Nada de dejarlo solo toda la noche el primer dia para que aprenda.


8) Errores comunes en la adaptación del cachorro (y cómo evitarlos)

  • Dejar al cachorro solo demasiado pronto (o de golpe y durante mucho): mala receta.

  • Confundir “acompañar” con “estimular”: acompañamiento es presencia segura, no atención 24/7.

  • Sobreexponer (ruido + perros + gente + tráfico): la socialización útil es la que termina con el cachorro tranquilo, no “agotado”.

  • Regañar por pipís o destrozos: empeora el problema (asociará tu vuelta con tensión).


9) Señales de alarma: cuándo pedir ayuda profesional

Conviene pedir apoyo (educación amable/etología veterinaria) si:

  • el cachorro entra en pánico con separaciones mínimas,

  • el llanto empeora día a día,

  • hay destrucción intensa, autolesiones o micción/defecación por ansiedad,

  • muestra miedo generalizado en contextos cotidianos.

Cuanto antes se interviene, más fácil es.


Conclusión

Las primeras semanas son el cimiento emocional del cachorro. Tu planteamiento es una combinación muy sólida:

  1. Ausencia de soledad real en las primeras 2–3 semanas (acompañamiento).

  2. Baja interacción para fomentar calma e independencia en presencia.

  3. Soledad progresiva desde la semana 3, con micro-separaciones y aumento gradual.

Si necesitas un plan personalizado de adaptación para tu cachorro (sueño, rutinas, socialización y prevención de ansiedad por separación), o tienes cualquier duda puedes ponerte en contacto.

señales de calma

LAS SEÑALES DE CALMA, EL ASOMBROSO LENGUAJE DE LOS PERROS: CÓMO ENTENDERLAS Y APLICARLAS

Inspirado en la obra «El lenguaje de los perros: las señales de calma»de Turid Rugaas

En este artículo vamos a profundizar en las señales de calma , un concepto fundamental presentado por Turid Rugaas que revolucionó la manera en la que entendemos la comunicación canina. Son herramientas que tu perro utiliza para evitar conflictos, gestionar el estrés y mantener la armonía. Y, cuando las reconoces, la convivencia se transforma: paseos más tranquilos, interacciones más seguras y un vínculo más profundo

Comprender a nuestro perro es uno de los regalos más valiosos que podemos ofrecerle. Vivimos juntos, compartimos rutinas, emociones e incluso silencios… pero a menudo pasamos por alto que hablamos idiomas diferentes. Y aunque nos queremos mucho, la comunicación puede fallar si no aprendemos a “escuchar” lo que nuestro perro lleva toda la vida intentando decirnos.

La buena noticia es que ellos están constantemente comunicándose, de forma clara, honesta y amable. Solo necesitamos abrir los ojos.

Si aprendes a observar y detectar las señales de calma verás cómo estas señales aparecen en parques, paseos, encuentros con otros perros, en terrazas, zonas urbanas con ruido, y prácticamente en cualquier situación cotidiana. Solo hace falta mirar con atención.


Qué son las señales de calma

Las señales de calma son gestos, movimientos y comportamientos que los perros usan para comunicarse y regular la tensión en su entorno. Su objetivo no es obedecer, ni desafiar, ni manipular… simplemente convivir de forma pacífica.

Turid Rugaas identificó más de 30 señales, aunque constantemente encontramos matices nuevos. Estas señales pueden significar:

  • “Estoy un poco incómodo, necesito espacio”.

  • “No quiero conflicto”.

  • “Vamos a calmarnos”.

  • “Estoy gestionando esta situación”.

  • “No sé qué está pasando, pero prefiero que todo vaya lento”.

Los humanos, por desconocimiento, solemos confundirlas con desobediencia o distracción. Pero en realidad son oro puro para entender su estado emocional.


Por qué son esenciales en la educación canina moderna

La etología actual es clara: los perros no hacen las cosas “por fastidiar” ni intentan “ser líderes de la manada”. Estas teorías clásicas quedaron atrás hace años. Hoy sabemos que:

  • La comunicación es clave para el bienestar emocional.

  • Los comportamientos están ligados a la gestión del estrés.

  • La convivencia mejora cuando respetamos sus necesidades comunicativas.

Las señales de calma son el corazón de una educación canina amable, basada en el refuerzo positivo, el respeto y la escucha activa —valores fundamentales en Walking Dogs y en cualquier enfoque moderno de educación y comportamiento canino.


Principales señales de calma y cómo verlas en el día a día

A continuación encontrarás algunas de las señales más comunes y fáciles de identificar. Te sorprenderá descubrir cuántas has visto sin darte cuenta.


1. Girar la cabeza o apartar la mirada

Una de las señales más frecuentes. Tu perro puede hacerlo cuando:

  • Otro perro se le acerca de forma frontal.

  • Te agachas demasiado rápido hacia él.

  • Una persona desconocida intenta acariciarlo sin permitir el acercamiento voluntario.

Ejemplo real:
Paseando por el rio, un perro se acerca con mucha energía al tuyo. Tu perro gira la cabeza hacia un lado: está diciendo “vamos con calma, por favor”.


2. Lamerse el hocico (micro-lamido)

Aparece en situaciones de incomodidad leve como:
semáforos con tráfico ruidoso, niños corriendo hacia él, visitas que hablan fuerte, o cuando sacas la correa con demasiada prisa.


3. Bostezar

Y no, no siempre es sueño. Muchas veces es gestión emocional:

  • Antes de subir al coche.

  • En la sala de espera del veterinario.

  • Durante una sesión de fotos o cuando le pides que pose demasiado tiempo.


4. Ir más lento

Una de las señales más incomprendidas.
No es “terquedad”.
No es que “no quiera obedecer”.

Es una estrategia para autorregularse.

Esto ocurre cuando:

  • Entras en una zona con mucho ruido.

  • Hay demasiados perros juntos.

  • Percibe tensión en ti (sí, lo notan todo).


5. Olisquear el suelo de forma repentina

No es distracción, es diplomacia canina.
Tu perro está diciendo:
“Voy a bajar la intensidad de esta interacción”.

Aparece muchísimo en:

  • Saluditos entre perros.

  • Momentos de estrés urbano.

  • Paseos en zonas desconocidas.


6. Sentarse o tumbarse de repente

Una señal clara de “necesito una pausa”.
Ocurre, por ejemplo, cuando:

  • El paseo está siendo demasiado estimulante.

  • Un perro muy insistente se acerca.

  • La calle está demasiado concurrida.


7. Sacudirse

No siempre es agua.
Muchas veces es descarga de tensión después de una situación intensa:

  • Un encuentro difícil.

  • Un mal susto (petardo, moto ruidosa, etc.).

  • Una interacción social densa.

En Valencia, especialmente en épocas como Fallas, verás esta señal continuamente.


Cómo responder correctamente a las señales de calma

Saber identificarlas es solo la mitad. La otra mitad —la realmente transformadora— es respetarlas y actuar en consecuencia.

Aquí tienes algunas pautas:

Dale espacio

Si gira la cabeza o aparta la mirada, reduce la presión:
afloja la correa, muévete en arco, cambia de acera… pequeños gestos que para él significan muchísimo.

Reduce la velocidad

Si se pone a olisquear o va más lento, permíteselo.
Está procesando información.

Evita interacciones forzadas

Nada de obligarle a saludar o a tolerar caricias no deseadas.

La educación amable empieza por respetar su “no”.

Refuérzalo por comunicar

Nunca castigues una señal de calma.
Premia —con una mirada d complicidad, una sonrisa,  con palabras suaves, con espacio— que te esté hablando de forma respetuosa.

Acompáñalo, no lo apures

Si bosteza o se sacude tras un susto, simplemente dale tiempo.
Tu presencia tranquila ya es una gran ayuda.


Errores frecuentes al interpretar las señales de calma

Por desgracia, aún escuchamos frases como:

  • “Se distrae”.

  • “Está retándome”.

  • “Está pasando de mí”.

  • “Necesita mano dura”.

Estos mitos, heredados del adiestramiento tradicional, son incorrectos y dañinos.
Los principales errores son:

❌ Confundir comunicación con desobediencia

La mayoría de señales aparecen para evitar conflicto, no para ignorarte.

❌ No permitir pausas

Las prisas humanas no combinan bien con la comunicación canina.

❌ Corregir o castigar

Castigar señales de calma bloquea la comunicación y aumenta el estrés.

❌ Interpretarlas desde el ego humano

Un perro que se gira no está “faltando al respeto”. Está pidiendo tranquilidad.


Aplicaciones prácticas.

El entorno urbano mediterráneo tiene características muy concretas:

1. Clima cálido

En verano en Valencia, con humedad elevada, las señales de calma por agotamiento o estrés térmico aparecen más.
Bostezos, ralentización y olisqueo son frecuentes.

2. Zonas con mucha afluencia

Terrazas, plazas, playas caninas y paseos urbanos generan saturación sensorial.

3. Festividades ruidosas

Fallas, mascletàs, verbenas…
Tu perro usará señales para pedir distancia y refugio.

4. Parques y zonas verdes

El Turia, la Devesa, el Saler…
Son contextos maravillosos para observar señales de calma auténticas en interacciones perro-perro.

5. Normativa canina

Ambiente urbano con correa obligatoria =
mayor responsabilidad comunicativa por parte del humano.
Las señales se vuelven nuestra mejor guía.


Cómo utilizar las señales de calma para mejorar vuestra convivencia

Aquí empieza la magia:

Relación más equilibrada

Cuando escuchas su lenguaje, tu perro se siente seguro.
Y un perro seguro es más tranquilo, confiado y estable.

Paseos más fluidos

Aceptar pausas, cambios de ritmo y distancias hace que los paseos dejen de ser “deberes” y pasen a ser experiencias compartidas.

Mejor gestión del estrés

Tu perro sabe que tiene libertad para expresarse.
Y tú sabes cómo ayudarle a bajar la intensidad.

Prevención de problemas de comportamiento

Muchos conflictos se evitan simplemente permitiendo que el perro se exprese.

Comunicación bidireccional

Porque sí…
Cuando tú empiezas a hablar su idioma, ellos también te leen mejor a ti.


Conclusión: observa más, intervén menos y comunícate mejor

Las señales de calma son la clave para entrar en el mundo emocional y comunicativo de tu perro. No son trucos, ni comandos, ni caprichos:
son su manera natural de relacionarse.

Cuando las aprendes a ver y, sobre todo, cuando las respetas, la convivencia cambia radicalmente.
Los paseos se vuelven tranquilos.
Las situaciones complejas se gestionan mejor.
Tu perro te mira y, por fin, siente que lo entiendes.

Como decía Turid Rugaas, “los perros siempre están hablando; somos nosotros quienes debemos aprender a escuchar”.

Así que, la próxima vez que tu perro bostece, gire la cabeza o se detenga a olisquear…
míralo con otros ojos.
Te está diciendo algo importante.
Y ahora tú sabes cómo escucharlo.

Esperoamos que este articulo sobre las señales de calma ayude a muchos tutores a entender mejor a su perro y a mejorar el vínculo entre personas y perros.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

Monta

LA MONTA

¿LOS PERROS MONTAN?

La monta es una conducta que los perros realizan como acto reproductivo generalmente PERO que pueden realizar por otros motivos y que probablemente el que más veces se repite y se suele ver es la que está asociada al estrés, a un momento determinado que altera y emociona mucho al perro o altos niveles de estrés generalizados en el día a día.

 

FALSA CREENCIA. DOMINANCIA.

Una falsa creencia que ha hecho mucho daño a los perros, es pensar que los perros montan por dominancia y que se trata de una conducta dominante hacia otros perros.

La realidad es que los perros no basan sus relaciones teniendo en consideración la dominancia y cuanto antes quitemos esta palabra de nuestro vocabulario canino mejor les irá tanto a los perros como a las familias. No tiene sentido pensar que un perro quiere dominar durante un corto período de tiempo a otro perro, una persona o un peluche. 

 

LOS PERROS MONTAN OBJETOS, ANIMALES Y PERSONAS.

Como acabamos de mencionar los perros pueden montar animales o cosas, incluidos cojines, peluches, brazos de persona, piernas de persona e incluso a veces no lo hacen sobre algún concreto sino que tienen la conducta de la monta sin montar nada, por decirlo de algún modo: “montan al aire”.

Normalmente, la conducta de la monta que ejercen los perros es algo que nos molesta más a las personas que a los propios perros. Nosotros somos partidarios de la intervención mínima como referentes de calma los perros y pensamos que esto es vital para una buena educación canina.

Por lo tanto, cuando vemos que un perro ejerce la monta sobre otro perro lo primero que hacemos es observar, analizar y esperar a ver como lo gestiona el perro que es montado. Sobre todo teniendo n cuenta su comunicación. Aprovechamos la ocasión para recordar que todos los que convivimos con perros deberíamos ser amplios conocedores de la comunicación canina.

 

CUANDO UN PERRO MONTA A OTRO PERRO.

Cuando un perro monta a otro se pueden dar varias situaciones: 

La primera es que el perro que es montado le dé igual y no tenga problema con ello.

La segunda sería que el perro que es montado no quiera ser montado, sepa gestionar perfectamente la situación y el otro perro le respete de modo que cese la conducta de la monta. En este caso no intervenimos.

La tercera es que igual que en la primera, el perro no quiera ser montado le molesta y el otro perro que monta no le respeta. En ese caso podríamos valorar intervenir para evitar un conflicto mayor.

A lo largo de los años, nosotros mismos hemos sido objeto de monta de muchos perros en sus propias casas durante las primeras sesiones. Normalmente acceden a la tierna que es lo que tienen más a su alcance y si les dejas al cabo de unos segundos bajan al suelo.  En ocasiones a los pocos segundos vuelven a hacerlo o buscan otra forma de gestionar la situación. Obviamente estos perros no querían dominarnos, ni querían reproducirse con nosotros, era una señal de estrés y excitación relacionada con nuestra presencia.

 

¿CUANDO INTERVENIMOS?

Con perros:

Solamente intervenimos en el caso de que el perro que es montado se sienta molesto y no tenga herramientas para lidiar con la situación o que sí que tenga herramientas pero el otro perro no las respete.

Muchas veces cuando un perro monta a otro se molestan más los tutores que el propio perro que es montado.

Con objetos

Si no son de valor no intervenimos. Si se puede dañar con ellos deberíamos de cambiarlos por otros de un material o dureza menor que no puedan dañar al perro.

Si lo hace con personas:

Pueden hacerlo con familiares o visitas. A lo largo de los años no hemos encontrado todavía la persona a la que no le moleste que su perro le monte. Porque incluso los que lo han permitido a largo plazo han decidido no dejarse montar. 

 

Recordad que vuestro perro os intenta montar, podemos comunicarle de forma amable y respetuosa que no nos gusta y que cese de hacerlo.  Además recordad que podemos redirigirlo.

 

¿PORQUÉ LO HACEN?

Un perro puede dar muchas señales de estrés como bostezar, relamerse, jadear, temblar, el llanto, saltar, mordisquear, no poder quedarse quietos… Pero en ocasiones el estrés genera mucha testosterona lo cual provoca la conducta de la monta. Lo hacen para liberar estrés y tensión en momentos de excitación o aburrimiento. Y si estos niveles de estrés se prolongan en el tiempo puede convertirse en algo compulsivo.

Si un perro monta cualquier cosa que no sea especialmente de valor y sin molestar a nadie, no deberíamos impedírselo ni tratar de corregirlo. En todo caso podemos tratar de redirigirlo, pero estaremos trabajando solamente el síntoma del problema. Porque el origen del problema es el estrés y la gestión emocional que el perro está haciendo de una situación concreta o de su día a día. Cuando hablamos de redirigir al perro cuando estás estresado, nos referimos a invitar al perro a realizar otras acciones que también den salida al estrés, ya sea un juego de olfato, un juguete para mordisquear o un snack natural deshidratado.

 

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTRO PERRO SI MONTA CONSTANTEMENTE?

Lo primero sería tener en cuenta que probablemente sea algo temporal y que el mismo perro en una determinada etapa de su vida puede realizar la conducta de la monta con más asiduidad e intensidad que en otra. 

Si suele ser una conducta bastante habitual que sobre todo realiza en casa deberíamos de realizar una reducción generalizada de los niveles de estrés del perro. 

Si solamente lo hacen determinados momentos en casa, lo mejor sería analizar la situación que está gestionando el perro, se trata de una visita, de nuestra hora de comer o cenar o a la llegada del paseo por ejemplo. Podemos ayudar a gestionar estas situaciones haciéndolas más llevaderas, tranquilas y a base de experiencias y con el tiempo esperar y ver hasta dónde puede relajarse el perro en esos momentos.

Si la monta por solamente la ejerce sobre perros, algo más habitual sobre todo en perros que todavía no han madurado, es síntoma del estrés que le genera ese encuentro con otros perros y muchas veces lo que quieren provocar es que el otro perro comienza a correr e inicien el juego.

El error más grave que podemos cometer es esterilizar al perro por el simple hecho de que nos molesta que el perro realice la conducta de la monta. Es cierto que muchos perros al esterilizarlos han dejado de realizar la monta o si no han dejado de hacerlo se ha reducido muchísimo. Es normal que se reduzca puesto que el mayor generador de testosterona se lo arrebatamos al perro en la esterilización, pero incluso esterilizado pueden realizar la conducta de la monta puesto que se trata de un síntoma de estrés y esterilizarlos no provoca que reduzcan estrés. 

Si tienes alguna duda o te preocupa que tu perro realice la conducta de la monta a menudo, puedes ponerte en contacto con nosotros o un especialista etólogo veterinario. Te ayudaremos en todo lo posible.

 

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

perro dominante

EL PERRO DOMINANTE: ¿MITO O REALIDAD? DESCUBRE LO QUE DICE LA CIENCIA

Durante décadas, la idea del perro dominante ha marcado la manera en que muchas familias y profesionales han educado a sus perros. Se ha repetido hasta la saciedad la necesidad de «ser el líder de la manada» o «mostrar quién manda» como base para la convivencia. Pero ¿qué hay de cierto en esto? ¿Es la dominancia un rasgo fijo en los perros o un mito que la ciencia moderna ha desmentido? En este artículo vamos a analizar en profundidad el origen de esta creencia, qué dicen las investigaciones más recientes y cómo afecta esta visión a la educación canina actual.

Origen de la teoría de el perro dominante

La idea de que los perros funcionan bajo una jerarquía estricta se basa en la observación de manadas de lobos en cautividad, realizada en la década de 1970 por David Mech y otros investigadores. De ahí surgió la noción del macho alfa y la hembra alfa, líderes que ejercían control sobre el resto del grupo mediante la dominancia.

Sin embargo, Mech revisó sus conclusiones años después, al estudiar a los lobos en libertad. Descubrió que estas manadas no funcionaban como un sistema jerárquico rígido, sino más bien como un grupo familiar donde los padres guían a las crías sin necesidad de imponer una dominación constante.

Es decir: la idea del «perro dominante» tiene su origen en estudios descontextualizados y hoy en día se considera una visión desactualizada.

¿El perro desciende del lobo?

Otro de los pilares de la teoría de el perro dominante es la suposición de que el perro es un descendiente directo del lobo y, por tanto, comparte su comportamiento social. Sin embargo, estudios más recientes indican que el proceso de domesticación del perro fue mucho más complejo, y que no se puede trazar una línea directa entre el comportamiento del lobo y el del perro.

Aunque genéticamente hay una relación, la convivencia con los humanos durante miles de años ha moldeado profundamente la conducta del perro, diferenciándolo de sus ancestros salvajes.

Críticas de la comunidad científica

Uno de los mayores críticos de la aplicación de la teoría de el perro dominante en la educación canina es Ian Dunbar, veterinario y etólogo reconocido internacionalmente. Dunbar compara esta práctica con intentar educar a los niños basándonos en el comportamiento de los chimpancés con sus crías. El paralelismo deja claro lo absurdo de extrapolar comportamientos de una especie a otra sin tener en cuenta sus contextos y evoluciones.

La etología canina moderna

Hoy sabemos que los perros son animales altamente sociales y oportunistas, con un sistema de comunicación muy sofisticado. Su convivencia no se basa en una jerarquía rígida, sino en relaciones flexibles que dependen del contexto, los individuos y los recursos disponibles.

Puntos clave de la visión actual:

  • La dominancia no es un rasgo fijo. Puede darse en situaciones específicas entre dos individuos, pero siempre de forma temporal y reversible.
  • No existen perros “dominantes” por naturaleza. Etiquetar a un perro dominante es simplificar un comportamiento mucho más complejo.
  • Los problemas de conducta no son por dominancia. La mayoría tienen su origen en una mala comunicación entre humanos y perros, falta de socialización, miedo o necesidades básicas no cubiertas.

Los riesgos de aplicar la teoría de la dominancia

El uso de esta visión en la educación canina ha derivado en prácticas coercitivas o aversivas, como castigos físicos, el uso de collares de ahorque o la imposición de la fuerza para «mostrar quién manda». Estas técnicas no solo son ineficaces a largo plazo, sino que pueden generar:

  • Estrés y ansiedad crónica en el perro.
  • Problemas de confianza con sus tutores.
  • Respuestas agresivas derivadas del miedo.

Un nuevo enfoque: educación amable y respetuosa

Frente a la visión tradicional, hoy sabemos que la mejor forma de educar a un perro es desde la empatía, el refuerzo positivo y la comprensión de sus necesidades. Esto significa:

  • Guiar en lugar de imponer.
  • Reforzar los comportamientos deseados en vez de castigar los no deseados.
  • Favorecer un vínculo basado en la confianza y la seguridad.

Conclusión

El concepto de «perro dominante» es más un mito que una realidad. Las investigaciones actuales en etología canina nos invitan a ver al perro como un ser social complejo, con dinámicas flexibles que no se pueden reducir a una lucha constante por el poder. La clave no está en dominar, sino en comprender y comunicarse.

Si tu perro se sube al sofá, antes de pensar que es un perro dominante, habría que pensar porque sube. Una de las razones puede ser porque el sofá es mas comodo que su cama, que al estar en alto le proporciona seguridad y por lo tanto descansa mucho mejor y porque es un sitio donde solemos estar los humanos y es una manera de estar con nosotros.

Educar desde la amabilidad no solo es más efectivo, sino también más justo y respetuoso con quienes consideramos parte de nuestra familia: nuestros perros.

El perro dominante se sabe que no existe, lo que si existe es el humano dominante y es donde realmente tenemos que poner el foco y nuestra atención.


¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

Viajar con tu perro

VIAJAR CON TU PERRO: GUÍA PARA UNAS VACACIONES FELICES Y DE CALIDAD

Guía Completa para Viajar con tu Perro y Disfrutar al Máximo

¿Sueñas con viajar con tu perro sin estrés, disfrutando de cada momento y asegurando su bienestar? Con una buena preparación, planificación y educación canina amable, tu compañero de cuatro patas y tú podréis vivir aventuras inolvidables juntos.

Es muy frecuente, que en epocas de vacaciones, muchos clientes nos llaman porque su perro durante las vaciones se comporta de manera distinta, o «peor», y en muchos casos es porque a la hora de viajar con tu perro no hemos tenido en cuenta que todos esos cambios en las rutinas del día a día del perro se ven totalmente modificadas de un día  para otro y acaba repercutiendo en el bienesta emocional del perro y que como ya sabemos esto desenboca en cambios en sus comportamientos.

Esta guía completa está pensada para que organices tus próximas vacaciones y puedas viajar con tu perro en cualquier lugar de España, desde la primera idea hasta el regreso a casa.

Planificar unas vacaciones con tu perro puede ser tan emocionante como preparar un viaje con tu mejor amigo… porque, en realidad, eso es exactamente lo que estás haciendo.


Tanto si es la primera vez que viajas con un cachorro como si lo haces con un perro adulto con experiencia en aventuras o con un perro senior con sus caracteristicas y limitaciones por la edad o por alguna enfermedad , la clave está en que ambos disfrutéis del viaje sin estrés y de forma segura.

En este artículo encontrarás una guía completa de como viajar con tu perro desde la preparación previa, pasando por el trayecto y la estancia, hasta el regreso a casa. Todo ello desde un enfoque de educación canina respetuosa, basada en la etología canina moderna y el adiestramiento positivo.


Viajar con tu perro por primera vez: cachorro, adulto y senior

La experiencia de viajar con tu perro cambia bastante si es un cachorro o un perro adulto o un perro senior. Conocer las diferencias te ayudará a anticipar necesidades y evitar sorpresas.

Ventajas de viajar con un cachorro

  • Alta capacidad de adaptación y aprendizaje de nuevas rutinas.

  • Socialización temprana: se familiariza con entornos, personas y sonidos distintos.

  • Más facilidad para introducir hábitos de viaje positivos.

Retos de viajar con un cachorro

  • Necesidad de más paradas y atención a sus necesidades fisiológicas.

  • Posible inseguridad ante ciertos estímulos nuevos.

  • Riesgo de mareos o nerviosismo en transporte.

  • Tener suficientes y buenas rutinas de descanso.

  • Requieren más supervisión para evitar experiencias negativas.

💡 Tip de etología canina: Las experiencias de viaje durante la etapa sensible (hasta los 3-4 meses) influyen en cómo el perro percibirá los desplazamientos en el futuro.

Ventajas de viajar con un perro adulto

  • Mayor tolerancia a trayectos largos si está habituado.

  • Rutinas consolidadas que facilitan la adaptación.

  • Conocimiento previo de sus reacciones ante viajes.

Retos de viajar con un perro adulto

  • Menor flexibilidad para aceptar cambios si no ha viajado antes.

  • Posible ansiedad si se interrumpen sus rutinas habituales.

  • Necesidad de refuerzo extra para situaciones nuevas.

Ventajas de viajar con un perro senior

  • Suele disfrutar más de actividades tranquilas y pausadas.

  • Mayor experiencia y serenidad ante entornos nuevos si ha viajado antes.

  • Menor tendencia a sobreexcitarse, lo que facilita el descanso.

Retos de viajar con un perro senior

  • Posibles problemas de movilidad que requieren adaptar el itinerario.

  • Mayor sensibilidad a temperaturas extremas y cambios de clima.

  • Necesidad de medicación o visitas veterinarias más frecuentes.

  • Fatiga más rápida, por lo que los desplazamientos largos deben incluir pausas más regulares.

 

💡 Tanto si el perro es muy joven, como si es de edad avanzada, la máxima prioridad sería adaptarnos a sus caracteristicas y necesidades durante el viaje como durante los dias siguientes.


Preparación previa al viaje: la clave del éxito

La adaptación ambiental y la socialización en casa son esenciales para que el perro esté listo para el cambio de entorno.

La planificación es esencial para que viajar con tu perro sea una experiencia positiva. Antes de partir, dedica tiempo a:

  • Socialización progresiva: expón a tu perro a diferentes sonidos, olores y entornos.

  • Acostumbrarlo al transporte: haz viajes cortos en coche, tren o incluso transporte público si lo vas a usar.

  • Practicar rutinas fuera de casa: paseos en diferentes horarios y zonas para que se habitúe a la flexibilidad.

  • Adaptación ambiental: si vas a un destino con clima distinto, simula cambios de temperatura en casa para que se familiarice.

  • Chequeo veterinario: revisa su estado de salud y vacunas. Si viajas a zonas rurales, pregunta por protección extra frente a parásitos.

  • Normalizar y positivizar el uso de transportín o arnes de coche: presentarle de maner gradual el uso de ambos, empezando en casa y luego en paseos cortos en el coche para una buena habituación.

📌 Nota local: En la Comunidad Valenciana, la normativa exige que el perro viaje en condiciones que eviten distracciones al conductor, lo que incluye transportín, cinturón de seguridad o rejilla separadora.


Durante el viaje: bienestar y disfrute

Aquí entramos en la parte más práctica: mantener el bienestar del perro mientras os desplazáis y os adaptáis al nuevo destino.

Cuando ya estás en marcha, mantener ciertas rutinas ayudará a que tu perro se sienta seguro.

Mantener rutinas básicas

  • Respeta horarios aproximados de comida, descanso y paseo.

  • Proporciónale descansos frecuentes en viajes largos.

  • Evita sobrecargarlo de estímulos los primeros días, sobretodo al perro joven.

Enriquecimiento sensorial

  • Deja que explore el entorno con seguridad.

  • Utiliza juguetes y mordedores conocidos para transmitir calma.

  • Realiza actividades olfativas, como esparcir premios en el alojamiento para ahcer un juego de olfateo y pueda relajarse y coger información del nuevo entorno.

Transporte y alojamiento

  • En coche: usa transportín homologado o arnés de seguridad.

  • En tren: revisa la normativa de Renfe sobre mascotas.

  • En avión: consulta condiciones de la aerolínea y prepara la jaula de viaje con antelación.

  • En hoteles y alojamientos pet-friendly: confirma con antelación sus políticas y servicios.

Manejo del estrés

  • Observa señales como jadeo excesivo, lamidos o inquietud.

  • Refuerza conductas tranquilas con premios y caricias.

  • Crea una “zona segura” en el alojamiento con su manta y juguetes para fomentar la calma y el descanso.

En coche

  • Pausas cada 2 horas para que estire las patas y haga sus necesidades y beber agua.

  • Nunca dejarlo solo dentro del coche, especialmente en epocas de verano y calor.

  • Controlar temperatura ambiental, los perros se deshidratan con mucha rapidez.

Alojamiento pet-friendly

  • Confirmar si aceptan perros y si hay normas específicas.

  • Valorar alojamientos cercanos a parques o zonas verdes para facilitar los paseos.


El regreso a casa: adaptación sin ansiedad

Después de unas vacaciones, tanto tú como tu perro necesitáis un periodo de transición.

Viajar con tu perro implica también ayudarle a reinsertarse en su rutina habitual.

  • Retoma horarios de paseos, comidas, descanso y soledad progresivamente para que no note un cambio brusco.

  • No saturarlo de actividad el primer día de regreso.
  • Mantén actividades agradables los primeros días para prolongar la sensación positiva.

  • Ofrece descanso extra si el viaje ha sido intenso.

  • Evita salidas excesivamente largas hasta que vuelva a estar cómodo.

  • Si el perro ha estado más tiempo contigo durante el viaje, puede mostrar signos de ansiedad por separación al volver a la rutina laboral. Practicar ausencias cortas y aumentar gradualmente.

Conclusión: viajar con tu perro es posible y enriquecedor

Viajar con tu perro puede convertirse en una de las experiencias más enriquecedoras que compartáis. Con una planificación consciente, educación amable basada en el refuerzo positivo y respeto por su bienestar, disfrutaréis de cada destino sin estrés y con momentos que recordarás siempre.

Planifica, adapta y sobre todo, disfruta del camino de viajar con tu perro. Porque las mejores vacaciones no son las que se viven solo, sino las que se comparten con quien más quieres, aunque tenga cuatro patas y un hocico curioso.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

paseo

6 PILARES FUNDAMENTALES PARA UN PASEO DE CALIDAD

1. LA MÁXIMA LIBERTAD POSIBLE.

Con una premisa muy importante, que no le pase nada grave ni al perro ni a nadie. Cuando decimos grave nos referimos a que pueda haber un accidente, salir alguien dañado o algo peor. Que el perro se acerque y toque a alguien no es grave. 

Probablemente la libertad es el requisito más importante de todos a la hora de obtener un paseo de calidad. Los perros han nacido para ser libres, está en su naturaleza y por lo tanto es esencial para su bienestar. Es a través de la libertad que el perro puede cubrir necesidades, desarrollarse como individuo, tener experiencias, aprender de ellas, madurar, obtener herramientas para socializar adecuadamente, evitar conflictos, ejercitarse física y mentalmente e interactuar con el entorno.

Por lo tanto, cuanto más libertad tenga un perro en el paseo más madurará, más equilibrado estará y más experimentado será.

 

2. LIBERTAD PARA SOCIALIZAR

Este punto al igual que el anterior entrarían dentro del concepto de libertad. 

Para los perros es una necesidad poder socializar si lo desean. Poder relacionarse con otro individuo de su especie es algo necesario para desarrollarse y obtener buenas herramientas de comunicación y para evitar conflictos con otros perros. Si el perro tiene problemas a la hora de socializar tendríamos que ver la manera adecuada en la que podemos ofrecerle experiencias con otros perros adecuados y en lugares adecuados. No todos los perros son igual de sociables pero todos deben de tener la oportunidad de socializar durante el paseo si lo necesitan.

3. LIBERTAD PARA EJERCITARSE.

El ejercicio no es necesario a diario en la vida de los perros. Lo que es necesario es que tengan la posibilidad de ejercitarse si lo desean. Esto solo se puede hacer a través de la libertad.  Un perro no puede ejercitarse físicamente si no está atado. Con correa no es posible que un perro se ejercite adecuadamente. En este punto es importante resaltar los peligros que puede conllevar ir a un vallado, ya sea un área de socialización canina o cualquier otro lugar que esté vallado.

Normalmente los perros que solamente pasean sueltos en vallados suelen tener más necesidades, más estrés, menos madurez y menos autocontrol que los que van sueltos por fuera de vallados. Además de evidenciar generalmente la falta de confianza del humano hacia el perro. Al respecto tenemos un artículo de nuestra web. 

Los perros pueden ejercitarse físicamente y mentalmente. Para que se ejerciten físicamente debemos darles libertad en un lugar seguro y el ejercicio lo suelen realizar a través del juego con otros perros. Tirarle la pelota, el palo, la piedra, salir a correr con el perro o con la bici y el perro es algo que no aconsejamos. Hemos visto muchos perros con problemas físicos y/o emocionales y dar problemas a la familia por ser inducidos al ejercicio y al juego constantemente de forma diaria o casi diaria. 

Por lo tanto, lo mejor es darle libertad al perro y ser un referente de calma. De este modo el perro se ejercitará realmente cuando lo necesite y de una forma ideal. Si un día no se ejercitan no pasa absolutamente nada. Otra cosa distinta es el ejercicio mental, este tipo de ejercicio les cansa más. Los perros físicamente son muy resistentes por lo general pero mentalmente no pueden pensar durante más de media hora o 45 minutos de forma intensa y continuada. Por lo tanto un perro que olfatea en el paseo puede llegar más equilibrado y cansado que un perro que corre detrás de una pelota sin parar a diario.

Además cabe destacar que ese mismo perro al que sacamos hacer ejercicio a diario puede coger tolerancia y cada vez necesitar un ejercicio más duradero e intenso. Solamente con que el perro tenga experiencias y olfatee por la calle se estará ejercitando mentalmente. 

 

4.BUEN MATERIAL DE PASEO Y CORREA LARGA.

Para salir a pasear es necesario que el perro vaya cómodo y confortable además de seguro. Para ello usaremos instrumentos hechos con buenos materiales. Nosotros siempre vamos a mirar por el bienestar de los perros y vamos a recomendar un arnés que no moleste en las escápulas ni en los sobacos del perro.

La correa debería ser de cinco metros no extensible si vamos con un solo perro. Una correa larga permite más libertad al perro y se puede convertir en una correa más corta. Solemos desaconsejar las correas extensibles puesto que son más peligrosas y presentan más inconvenientes que una correa no extensible. Las correas extensibles están pensadas para la comodidad del humano, no para el bienestar del perro. Tenemos un artículo en nuestra web específicamente sobre este asunto.

Un buen manejo de correa es fundamental si queremos que la correa larga dé sus frutos en el paseo. Con una correa de cinco metros no extensible bien manejada el perro va seguro, va cómodo, se ejercita más física y mentalmente, y nosotros caminamos menos y obtenemos menos tensión en la correa para nuestro bienestar y el del perro. Un buen uso y manejo de una correa larga de cinco metros depende de las capacidades de cada uno y la práctica y experiencia que se adquiere con el tiempo.

5. REFERENTE DE CALMA.

Un referente de calma aporta tranquilidad y calma, no estresa ni excita al perro y no trata de emocionarlo constantemente. Trata de aportar calma, confianza y seguridad durante el paseo.

No es un concepto difícil de llevar a cabo, tan sencillo como tratar de estar calmado y tranquilo acompañando al perro. Obviamente un referente de calma trata de mantener la calma cuando todo está tranquilo y cuando las cosas se complican también trata de mantener la calma. No anda preocupado, temeroso, desconfiado ni está constantemente diciéndole al perro lo que hace bien o hace mal.

Pon límites justos y exigencias justas, siempre respetando y empatizando con el perro. Sencillamente acompaña, da seguridad, confianza y evita situaciones que alteran en exceso al perro o le desagrada mucho.

Además de todo esto lo ideal es que el referente de calma, dé libertad al perro para obtener experiencias y ayudar al perro a desarrollarse. De este modo le permite experimentar, le da libertad para socializar y jugar con otros perros y por supuesto respeta sus tiempos ya sea para pensar, realizar una acción o descansar físicamente en un momento dado durante el paseo. 

Otra cosa muy interesante que aporta el referente de calma es la posibilidad de relajarse. Es decir, a través de la calma, sin presiones, sin prisas y en silencio o a través de una comunicación tranquila podemos ayudar al perro a relajarse. Todo lo contrario sería estar interactuando constantemente con el perro, tratar de emocionarlo constantemente, no respetando sus tiempos o induciendo constantemente al perro a hacer ejercicio.

 

6.ENTORNOS ADECUADOS.

Los entornos adecuados son esenciales para que los perros puedan dar paseos de calidad. Los entornos adecuados tienen dos pilares fundamentales. El primero es el espacio, que permite al perro moverse y gestionar el entorno de forma adecuada. Cuando hay espacio, las cosas son más previsibles, son más fáciles de gestionar, hay más salida y el perro debe poder moverse con libertad sin tropezarse o sin que nada interceda en la correa.

El segundo pilar fundamental para un entorno adecuado sería la ausencia de estresores durante el paseo. Ya sean personas, vehículos, carritos, ciclistas, ruidos o cualquier otro tipo de estímulo que pueda hacer que empeore la calidad del paseo del perro. Lo ideal sería un paraje natural, parques o jardines y lo contrario sería una avenida llena de tiendas, comercios y personas. 

En un entorno con muchos estímulos estresantes y con poco espacio los perros no solamente no pueden pasear ni cubrir necesidades, sino que si este tipo de paseo se prolonga en el tiempo acabarán teniendo problemas emocionales.

 

CONCLUSIÓN PARA CONSEGUIR UN PASEO DE CALIDAD

Desde nuestro punto de vista y bajo nuestra experiencia como educadores caninos estos seis requisitos son fundamentales para que los perros tengan un paseo de calidad.

Si es posible tenerlos en cuenta cuando salgáis a pasear y tendréis un perro mucho más feliz y equilibrado.

 

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

perro tranquilo

LA INCREÍBLE DIFERENCIA ENTRE UN PERRO TRANQUILO Y UN PERRO CANSADO

No es lo mismo tener un perro tranquilo que un perro cansado

Parece una obviedad, pero en todos estos años de asesoramiento canino jamás nunca nos han llamado porque el perro da conductas de perro tranquilo.

En la gran mayoría de casos, tenemos que ayudar a los tutores a entender que todo lo que se hizo con el cachorro desde que llegó a casa influye en sus comportamientos futuros.

En muchísimas ocasiones, y desde bien temprano, los tutores se empeñan en cansar al perro para que esté tranquilo y esto a la larga será un grán problema.

En algunos otros casos, y desde cachorros, la familia hace cursos de adiestramiento canino para conseguir que el perro sea un perro obediente.

Nuestro trabajo de educación canina que realizamos con las familias no es conseguir que el perro sea un robot y que ejecute las órdenes, sino conseguir los mejores comportamientos gracias a que el perro sea un perro tranquilo y equilibrado.

Los perros nerviosos están más alerta y todas sus conductas instintivas se disparan; ladran más, tiran más de la correa, son más intensos a la hora de jugar con otros perros o de interactuar con todo aquello que les rodea.

El perro tranquilo apenas da problemas, así que este artículo es para ayudar a entender a los tutores que si quieren que su perro de las mejores conductas, lo mejor sería tratar de tener un perro tranquilo, lo más calmado y equilibrado posible, y esto es algo que debe trabajarse desde el primer día.

 

PRIMEROS DÍAS

Normalmente cuando se adopta a un cachorro suele ser un perro tranquilo; si las cosas se han hecho bien, viene de estar con su madre, en un entorno tranquilo y controlado, ya que al menos, los dos primeros meses su única necesidad es de estar con la madre, su contacto, lactancia y muchísimo descanso, alrededor de unas 22h al dia.

Si estos primeros meses de lactancia, el cachorro no ha tenido esta experiencia y ha estado en un entorno con muchos estímulos, ya sea por estar en una casa en la que no tuvo un entorno preparado para su descanso, o en alguna tienda.. lo más fácil es que ese perro sea un perro nervioso para siempre.

Cuando este cachorro es adoptado y llega a su nuevo hogar, la familia con muy buenas intenciones, le empiezan a sobreexcitar con un tono de voz muy alto y muy estridente, a jugar con él para que esté muy contento, incluso, en algunos casos, empiezan a intentar enseñarle cosas básicas, como a sentarse o dar la patita.

Esto, se considera una sobre estimulación temprana, y acabará en que el perro se excitará, y al carecer de autocontrol debido a su temprana edad, empezará a comportarse de manera excitada; corriendo, saltando, mordiendo cosas, incluso ladrando, por lo que recibirá un castigo por parte de sus tutores, ya que estas conductas no suelen gustar a los humanos y por los que suelen ser corregidos.

Esto que acaba de suceder, y que es mucho más normal de lo que las personas se imaginan, la primera vez o los primeros días que llega un cachorro a casa, lo explicamos como el bucle tóxico; el tutor/humano excita al perro, y cuando el perro se comporta de manera excitada, el tutor/humano castiga o riñe al perro…. sin darse cuenta de que él que ha empezado a excitar al perro ha sido el tutor/humano; un sin sentido.

Hacer esto desde que un cachorro llega a casa, también se traduce en el aprendizaje que hace el perro, sobre los entornos y las compañías.

Por un lado, aprenderá que las personas, somos una gran fuente de estrés (aunque sea positivo, es estrés), y esto hará que cuando esté en presencia de personas, le sea más difícil calmarse o comportarse de manera calmada.

¿Cómo le podemos pedir que esté o se comporte de manera calmada con las personas de la casa, con las visitas o con las personas de la calle, si desde el primer día las personas no pararon de excitarle? Un sin sentido.

Por otro lado, la asociación que hará del entorno de la casa, es que es un “circo”, que hay muchos estímulos; ruidos, luces, juegos…

¿Cómo vamos a pedirle que cuando volvamos del paseo y nos tengamos que ir a trabajar, se quede tranquilo y durmiendo, si desde el primer día que llegó las experiencias que le ofrecimos en ese entorno eran de todo menos calmadas y de descanso? Un sin sentido.

Todo esto que se suele hacer los primeros dias desde la llegada del cachorro a su nuevo hogar es totalmente contrario a conseguir tener un perro tranquilo, tiene basatante lógica.

PRIMEROS MESES

Todo lo anterior, sucede los primeros días y semanas desde que un cachorro llega a su nuevo hogar, en los que se pasa 24 horas al día, debido a la falta de vacunas.

Todas estas experiencias, hacen que ese cachorro sea un perro bastante excitado para su temprana edad, debido a tantos juegos, estimulación, falta de referentes de calma y de horas de descanso.

Todo esto hace que la familia empieza a confundir al perro tranquilo con el perro cansado, y empiezan tanto en casa como fuera de esta, a ofrecer experiencias de alta intensidad, para que, el perro llegue al punto deseado, que deje de “molestar” y que se tumbe y a ser posible que duerma, es decir; que se comporte como un perro tranquilo.

Empiezan con juegos como la “dichosa pelotita”, o tirar de una cuerda, paseos muy largos, aprovechando también para ver si así el perro consigue hacer pipis en la calle, incluso a ir a parques con otros perros para que juegue mucho y así vuelva a casa cansado y que al fin se relaje y duerma un buen rato, es decir; que se comporte como un perro tranquilo.

Hay veces que, seguro que todo el mundo lo ha visto, y es que los tutores bajan al parque o a la calle con la “dichosa pelotita», para hacerle correr, ya sea solo o con otros perros.

Los primeros días o semanas de hacer esto, parece que ha sido una buena idea, ya que cuando el perro llega a casa, directamente se va a dormir.

El problema, es que al cabo de unos días o semanas, a parte de que el perro cuando acaba su descanso, parece que ha recargado las pilas y vuelve a estar bastante activo, ya no suele descansar al volver del paseo, está bastante activo y le cuesta bastante llegar al punto de relajarse y dormirse. Parece ser que le cuesta comportarse como un perro tranquilo, todo lo contrario, empieza a comportarse como un perro nervioso.

En el peor de los casos, al volver del paseo y de estar en el parque jugando un buen rato, la familia se tiene que ir a trabajar y el perro, que vuelve bastante activo del paseo, ya que desde que llegó de cachorro su aprendizaje del entorno de la casa no es que sea de calma y descanso, tenga que canalizar toda esa energía y estrés, ya sea corriendo por casa, ladrando y mordiendo objetos, ya sean juguetes suyos o no.

Es en este punto, cuando los tutores deciden ampliar el tiempo y la intensidad de paseos y de juegos en el parque para conseguir el punto inicial y es que el perro llegue a casa, deje de “molestar” y se duerma, osea comportarse como un perro tranquilo, ya que a nadie le gusta que el o los vecinos le recriminan que el perro ladra mucho o que el perro destroce el mobiliario.

En todo este proceso, ya han pasado unos meses, el cachorro puede estar empezando su etapa hormonal o de adolescencia, por lo que, como es normal, las hormonas empiezan a jugar un papel bastante importante en su manera de comportarse.

Este baile hormonal, unido a todo lo que hicieron los tutores desde que llego el cachorro a casa, que es de todo menos aportar calma, ofrecer entornos y experiencias calmadas, hace que ya veamos a un perro bastante nervioso y activo y que le cuesta mucho tiempo llegar a un estado de calma, todo bastante lógico y normal.

Suele ser en esta etapa cuando los tutores empiezan a plantearse varias opciones, que desaconsejamos completamente pero que se suelen dar bastante a menudo; llevarse al perro a correr o en bici y/o esterilizar.

En ambos casos, quieren conseguir lo mismo que querían desde el primer día, y es; tener un perro tranquilo, que no tire de la correa, que no se pase el día ladrando, mordiendo cosas, saltando a la gente o a otros perros.

En el peor de los casos, y es muy frecuente, el perro es llevado a una protectora, porque sus conductas son muy intensas, muchos destrozos, y la familia no sabe qué más hacer ya que lo han intentado casi todo, menos una cosa, dejar de hacer tantas cosas excitantes, intensas y dejar de intentar cansarlo.

 

CONCLUSIÓN PARA CONSEGUIR TENER UN PERRO TRANQUILO

Si quieres tener un perro tranquilo, desde que adoptes al cachorro ofrecele entornos tranquilos y calmados con pocos estímulos, las experiencias hazlas muy tranquilas y a baja intensidad, y progresivamente podrán ir escalando, pero los primeros, días, semanas y meses son cruciales para conseguir un perro tranquilo y equilibrado.

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soledad

EL NECESARIO APRENDIZAJE SOBRE LA GESTIÓN DE SOLEDAD

Problemas con la gestión de la soledad: Causas, Síntomas y Soluciones

Los problemas de gestión de soledad en los perros es un trastorno de comportamiento que afecta a muchas familias. 

Este problema con la soledad ocurre cuando un perro experimenta un nivel elevado de estrés al quedarse solo o ante la soledad sin sus tutores. Aunque puede parecer un problema menor, las consecuencias pueden ser significativas tanto para el perro como para su entorno. 

Comprender las causas, reconocer los síntomas y aplicar soluciones efectivas es crucial para manejar esta condición y garantizar el bienestar de todos los involucrados.

Como en la gran mayoría de conductas o comportamientos, puede no ser un único motivo; pueden haber múltiples factores y depende también de cada individuo; no todos son iguales.

Hay que entender que, como las personas, cada perro es distinto y hay perros con más o menos predisposición a gestionar mejor o peor ciertas situaciones; en este caso la soledad.

 

¿Cuáles son los problemas de gestión de soledad?

Los problemas con la gestión de la soledad es un estado de angustia que algunos perros sienten cuando no están en presencia de sus tutores.

Se caracteriza por comportamientos problemáticos que surgen como respuesta al miedo o el estrés asociado con la soledad. 

Los perros son animales sociales por naturaleza y suelen desarrollar fuertes lazos con sus familias humanas. 

Cuando estos lazos generan una dependencia excesiva, la separación y la soledad puede convertirse en una experiencia traumática.

 

Causas Comunes

         -Cambios en el entorno: Las mudanzas, los cambios en los horarios familiares o la llegada de nuevos miembros al hogar, como un bebé o una nueva mascota, pueden desencadenar los problemas de soledad o ansiedad por separación. Los perros son sensibles a los cambios y pueden percibir estas alteraciones como una amenaza a su estabilidad.

         -Experiencias traumáticas: Perros rescatados de refugios, situaciones de abandono o entornos abusivos tienen más probabilidades de desarrollar este trastorno. Estas experiencias pueden generar un miedo profundo a ser abandonados nuevamente.

         -Hipersensibilidad o dependencia: Algunas razas tienden a ser más propensas a desarrollar dependencia emocional debido a su naturaleza afectuosa o su historia como perros de trabajo en estrecho contacto con los humanos.

        -Falta de socialización: Los perros que no han sido expuestos a periodos regulares de separación durante su etapa de cachorro pueden tener dificultades para manejar la soledad cuando crecen.

        -No habituación a la soledad y la falta de descanso: Es muy frecuente que cuando llega un cachorro a una casa, los primeros días la familia se vuelca en jugar e interactuar de manera muy continua, y cuando nos tenemos que ir y dejarle solo, pasamos al otro extremo, el perro no está habituado a estar unas horas sin interacción y se estresa por la sensación de soledad, que deberíamos de haber normalizado los primeros días bajando simplemente la interacción y dejando que aprenda a ser autónomo.

       -Falta de entorno relajado: Los primeros dias deberiamos de preparar la casa para que el perro recién adoptado aprenda que ese entorno ( la casa entera o algunas zonas de la casa) son muy tranquilas y que puede dormir durante horas y sin distracciones, esto       ayudará a que pueda relajarse y dormir en ese entorno cuando nos vamos. Ejemplo: si para el cachorro/perro el salón es un entorno con muchos estímulos (luces, ruidos) y es la zona donde solemos jugar con él, de difícil manera se podrá relajar y dormir en ese entorno cuando nos vamos y se queda solo.

 

Síntomas

Un perro con problemas de gestión con la soledad puede exhibir una variedad de síntomas, algunos de los cuales son más evidentes que otros. A continuación, se detallan las conductas más comunes:

  • Ladridos excesivos o aullidos: Estos suelen comenzar poco después de que el dueño se va y pueden persistir durante horas.
  • Conductas destructivas: Masticar muebles, arañar puertas o romper objetos en un intento de escapar o aliviar su estrés.
  • Micción o defecación inapropiada: Incluso los perros habituados a hacer sus necesidades fuera de casa pueden tener accidentes debido al estrés.
  • Hipersalivación o jadeo excesivo: Estos son signos físicos de estrés que suelen aparecer junto con otros comportamientos ansiosos.
  • Intentos de escape: El perro puede intentar salir de la casa o el espacio donde está confinado, lo que a menudo resulta en lesiones.
  • Comportamientos ansiosos previos a la partida del dueño: Temblores, inquietud o seguir al cuidador de manera obsesiva.

 

Consecuencias si no se trata

Los problemas con la soledad no tratados pueden tener un impacto significativo en la vida del perro y de su familia. Además de los daños materiales y el estrés emocional que causa, el perro puede desarrollar problemas de salud como:

  • Pérdida de peso: Debido a la disminución del apetito o el gasto energético excesivo.
  • Problemas digestivos: Como diarrea provocada por el estrés crónico.
  • Lesiones: Causadas por intentos desesperados de escapar.
  • Deterioro emocional: Los perros pueden volverse más temerosos o desarrollar otros problemas de comportamiento.

 

Soluciones y Tratamientos

       Desensibilización detonantes de la salida:

Muchos perros empiezan a asociar ciertas señales (detonantes), como ponerse los zapatos o tomar las llaves, con la salida del dueño y ya empiezan a estar muy nerviosos. Para desensibilizar estos detonantes:

  • Realiza esas acciones sin salir de casa, como ponerse los zapatos, coger las llaves y luego sentarte a leer o ponerte los zapatos sin salir por la puerta. Hazlo de manera casual y repetitiva para que el perro deje de asociar esas acciones con tu ausencia.
  • Alterna las rutinas antes de salir para que el perro no anticipe tu partida.

 

       Condicionamiento positivo:

  • Proporcionar zona de descanso ( la casa entera sería lo ideal o alguna zona ); pocas luces y pocos ruidos: entorno chill, música relajante, todo el día, no solo cuando nos vamos.
  • El perro tiene que aprender/asociar que la casa es un entorno muy tranquilo y que el descanso es muy fácil, ya que cuando nos vamos, vamos a querer que esté tranquilo la mayor parte del tiempo y que descanse.
  • Estado emocional relajado en casa, quitar actividades que le sobre estimulen, si queremos que cuando se quede solo pueda estar relajado y dormir la casa tienen que estar asociada a esas experiencias.
  • Fomentar su independencia cuando estamos todos en casa; si queremos irnos y que durante 3 horas el perro sepa estar solo, hay q ir habituando y normalizando esto mismo cuando estamos en casa, de manera progresiva y rutinaria
  • Normalizar dejarle solo unos minutos porque nos metemos en el baño, dormitorio, cocina.. ya sea por que estamos fregando la casa, haciendo nuestras necesidades, etc…
  • Usar la palabra «ahora vengo» para cuando nos metemos en el baño, cocina, dormitorio durante unos minutos, puede ayudar a que lo asocie a qué en poco tiempo “vuelven” las personas y se podrá usar cuando nos vamos a ir de casa, pero primero hay que trabajarlo en casa en cortos espacios de tiempo.
  • Introducir periodos cortos de separación y aumentarlos gradualmente para que el perro aprenda a tolerar la ausencia de su dueño.
  • No iros todos a la vez, y el último se tiene que ir con el perro en un estado de calma total.
  • Asociar la separación con experiencias positivas, como juguetes interactivos rellenos de premios o golosinas especiales.

 

      Establecer rutinas:

  • Los perros prosperan con la estructura. Establecer horarios consistentes para las comidas, los paseos y el tiempo de juego puede ayudar a reducir sus niveles de estrés.

 

     Ejercicio y estimulación mental:

  • Proporcionar posibilidad de tener actividad física regular, como paseos relajantes con pocos estímulos y mucho olfateo, posibilidad de estar suelto con otros perros para cubrir sus necesidades sociales y de juego, esto ayuda a que el perro llegue a casa más relajado y promueve una mente calmada.
  • Juegos de olfateo o de estimulación mental antes de irse para que cuando nos vayamos el perro haya terminado y nos podamos ir cuando su estado sea de calma total.
  • Si usamos estos juegos para irnos, con el tiempo puede asociar ese juego con nuestra ausencia y no gustarle o convertirse en un detonante.

 

     Crear un espacio seguro:

  • Designar una zona específica donde el perro se sienta cómodo y seguro cuando esté solo. Esto puede incluir una cama cómoda, mantas y juguetes favoritos.

 

     Consultar a un profesional:

  • En casos graves, un etólogo o educador canino puede ser necesario. Pueden recomendar terapia conductual específica o, en algunos casos, medicamentos para ayudar a manejar la ansiedad.

 

     Evitar despedidas emocionales:

  • Salir y regresar a casa de manera calmada para no aumentar la ansiedad del perro. Ponerle nervioso cuando nos vamos no le ayudará a calmarse y llegar a casa y hacer un super evento de nuestra llegada tampoco le ayudará.. Las despedidas prolongadas pueden incrementar su estrés. Tanto las despedidas como nuestras llegadas tienen que ser de manera muy calmada, con interacción muy relajada. No ignorarlo al salir o al llegar. Saludar y despedirse de manera muy calmada.                                                                                                                               

Prevenir los problemas de gestión de soledad es más fácil que tratarlos una vez que se ha desarrollado. Algunas estrategias incluyen:

  • Socializar al cachorro desde una edad temprana: Exponer al perro a diversas situaciones, personas y entornos para aumentar su confianza.
  • Ausencia de soledad las primeras semanas y poca interacción: Se recomienda la ausencia de soledad las primeras semanas (3-4) ya que se va a encontrar en un entorno nuevo, pero a la vez tener poca interacción con el cachorro, normalizar el descanso y la baja interacción en nuestra presencia.
  • Acostumbrar al perro a estar solo: A partir de la tercera o cuarta semana podríamos practicar periodos de separación breves, al principio en zonas de casa (baño, dormitorio) durante pocos minutos las primeras veces y aumentar su duración gradualmente.
  • Proporcionar zona de descanso: Pocas luces y pocos ruidos: entorno chill, música relajante, todo el día, no solo cuando nos vamos. Es muy importante que el cachorro asocie el entorno de casa como un entorno de fácil descanso, ya que cuando nos vamos, necesitamos que esté relajado y se relaje en nuestra ausencia.
  • Irnos de manera progresiva y calmada: Es más fácil que el perro gestione mejor nuestra marcha, si lo hacemos de uno en uno y el último se espera a que el perro esté relajado antes de salir de manera muy calmada de casa.
  • Proporcionar juguetes y actividades: Dejar al perro con opciones de entretenimiento cuando esté solo; mordedores, snacks naturales. Si algún juguete le sobre excita mucho, no debería de estar presente cuando nos vamos ya que su presencia puede condicionar su estado emocional y estresarse más que relajarse

 

Conclusión

Los problemas con la soledad en los perros es un problema serio que requiere atención y compromiso por parte de los tutores. 

Con paciencia, consistencia y, cuando sea necesario, ayuda profesional, es posible manejar este trastorno y mejorar la calidad de vida tanto del perro como de su familia. 

Reconocer los síntomas temprano y tomar medidas adecuadas puede marcar una gran diferencia, fortaleciendo el vínculo entre el perro y su cuidador mientras se asegura una convivencia armoniosa y saludable.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

herramientas

TOP HERRAMIENTAS QUE NUNCA USARÍAMOS CON LOS PERROS

Son muchas las herramientas con las que se puede atar al perro a la hora de pasearlo pero existen muchas diferencias entre ellas. 

Algunas de estas herramientas están pensadas para su seguridad y bienestar, sin embargo, otras están pensadas concretamente para molestar al perro cuando la correa se tensa.

No son pocas las personas que buscan en un profesional, ya sea adiestrador o educador canino, ayuda para que su perro no tire de la correa. 

Mientras algunos tratan de contentar al cliente otros tratamos de explicarles que aportándoles bienestar y calma llegarán los resultados.

Ya sabéis que nosotros llevamos a los perros atados de la forma más amable y respetuosa que sabemos. Y si podemos no llevarlos atados mejor.

Actualmente, vemos a diario gente usando por la calle herramientas dañinas que jamás utilizaríamos. A continuación, os dejamos un listado de herramientas que dañan al perro física y emocionalmente. 

Unas herramientas que si desaparecieran harían de este mundo algo mejor y por supuesto los perros lo agradecerían.

 

  • COLLAR DE PINCHOS.

 

Una de las peores herramientas que puedes usar con un perro. No hace falta dar muchas explicaciones; cuando la correa se tensa el perro siente como unos pinchos le aprietan y le estrangula el cuello. 

Quien diga que eso no es molesto o dañino, no conoce la palabra empatía. Esta herramienta parece sacada de la edad media y es horroroso ver pastores alemanes o Rottweilers que a día de hoy siguen sufriendo este tipo de ataduras todos los días de su vida sin excepción. 

El motivo, seguramente se lo aconsejó una persona sin formación ni estudios o vió a Cesar Millán en la Televisión y se lo creyó.

 

  • COLLAR ELÉCTRICO.

Su funcionamiento se basa en aplicar una corriente eléctrica en el cuello del perro cuando a la persona le venga en gana. 

Se utiliza para castigar al perro cuando no quieren que haga algo indeseado por el humano.

 

  • COLLAR DE AHORQUE.

Una de las herramientas más utilizadas y que a día de hoy se sigue usando mucho en los perros de trabajo. 

Cuando la correa se tensa, está misma le estrangula.

 Al igual que las anteriores, no dice nada bueno de los tutores que la utilizan si tienen conocimiento del daño que hacen a su perro.

Se utiliza mucho con la excusa que son anti-escape, pero sin duda hay muchas otras opciones para que el perro no se pueda escapar de su atadura como puede ser el arnes en “H” de tres puntos de anclajes; uno de los más cómodos y seguros para los perros.

 

  • SUJECCIÓN EN LA CARA Y HOCICO.

Sujeción en la cara y el hocico, como los que se usan en los caballos. 

Cuando la correa se tensa al perro le gira la cara y el cuello. 

Son muchísimos perros los que caminan por la calle intentando quitárselo de la cara. Muy parecido a lo que sucede con los bozales.

 

  • SUJECCIÓN EN EL PECHO.

Probablemente la más usada quizá por ser menos dañina y seguramente porque no está prohibido por la ley. 

Se trata de colocar la sujeción del mosquetón en la parte delantera del arnés. Solamente lo hemos recomendado por el bienestar de la persona que acompañaba al perro y por evitar un mal mayor, como puede ser una caída al suelo o tener que ir al médico por molestias en parte del brazo, mano o muñeca. 

A ningún perro le aporta bienestar ir atado de la parte delantera de un arnés ya que cuando la correa se tensa le gira el cuerpo. Llegando a provocar en ocasiones que algunos perros caminen un poco de lado. 

Para algunos perros es molesto llevar el mosquetón delante y además les golpea constantemente. En definitiva, ningún perro debería realmente ir atado de la parte delantera de un arnés por mucho que algunos quieran defenderlo.

 

CONCLUSIÓN HERRAMIENTAS PASEOS

En otro artículo explicamos cómo hacer que los perros tiren menos de la correa, yendo al origen del motivo por el cual lo hacen. Es decir, la energía provocada por el estrés. 

A nuestros clientes les explicamos y ayudamos a como hacer para que salgan más tranquilos a pasear y qué herramientas o estrategias podemos utilizar. 

Lógicamente, todas estas pautas están pensadas para aportar bienestar al perro, cubrir sus necesidades y aportar calma y seguridad en los paseos.

En el peor de los casos, cuando un cliente nos ha dicho que no podía con su perro y le iba a pasar el mosquetón de la parte trasera a la delantera del pecho, siempre le hemos explicado las contraindicaciones y el malestar que le provoca al perro. 

Si mientras consigue la calma en los paseos la persona necesita ayudarse de esta herramienta, lo mejor sin duda sería abandonarla lo antes posible. Y si nunca consigue abandonarla probablemente sea porque el entorno del perro no es el adecuado o porque la persona no es adecuada para el perro.

Pese a que hay gente que sigue utilizando estas herramientas muchas veces no obtienen resultados. Es decir, el perro va con estas herramientas dañinas a diario y sigue tirando de la correa. 

Es lógico puesto que no van al origen de la causa y estos perros pese a que sienten molestias y/o daño, siguen sin pasear con la calma necesaria. Y así seguirán mientras nadie se la aporte o sepan cómo aportarla.

En otros casos, parecen obtener resultados. Pero la realidad es que si el perro se para es por no sentir molestia y le toca caminar estresado y hacer un trabajo de inhibición por miedo a que se tense la correa.

Con el paso de los años la sociedad y las leyes han ido empatizando cada vez más con el bienestar de los perros y en la actualidad tanto el collar de pinchos, como el de ahorque y eléctricos están prohibidos por ley. 

 

¡Cualquier duda sobre nuestros servicios de aseoramiento canino, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!