Etapa de propiocepción

LA ESENCIAL ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN Y PSICOMOTRICIDAD

La etapa de propiocepción y psicomotricidad va aproximadamente de los cinco a los ocho meses. 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN

La etapa de propiocepción es probablemente la etapa más complicada generalmente para los tutores básicamente porque pasa de ser un cachorro patoso que va poco a poco por el mundo con mucha cautela a ser un perro más grande, más fuerte, más ágil y que ya no va con tanta precaución porque ya se ha conocido el mundo de los tres a los cinco meses. Todavía no tiene autocontrol, ni empatía, ni educación, ni un juego tranquilo pero ya es mucho más grande y fuerte que antes.

La prioridad y mayor necesidad en esta etapa de propiocepción ya no es como en la anterior. No necesita descubrir las cosas poco a poco, es algo que ya he hecho. Ahora lo que necesita es jugar en libertad con otros perros. Esto se traduce en que el perro tira mucho de la correa y no son pocos los tutores que se preocupan en este momento y piensan que puede ser un problema de por vida. 

Este tipo de pensamientos son totalmente lógicos si no se tiene el conocimiento suficiente. Pero la realidad es que si hacemos un buen manejo de correa pasada en esta etapa y hemos cubierto bien las necesidades durante este periodo de tiempo, cuando llega a los nueve meses aproximadamente y se produce el despertar sexual, cambia de necesidades y por lo tanto deja de tirar de la correa.

Básicamente ya no tiene la necesidad de jugar tanto y la prioridad ahora es olfatearlo todo. Ante la necesidad de olfatearlo todo no podrá ir de prisa y si hemos aportado calma desde cachorro lo normal es que vaya tranquilo y no tire de la correa.

Por lo tanto las principales características de esta etapa de propiocepción es que nuestro cachorro pasa de ser una «bolita de grasa patosa» a ser un perro más grande que tira de la correa busca, desafíos físicos y puede pasarse todo el día jugando con otros perros, cuerpo a cuerpo de una forma muy intensa.

En esta etapa de propiocepción vamos a necesitar más paciencia que en las anteriores e incluso posteriores. 

Esta etapa de desarrollo al igual que el resto ayuda a los perros a madurar, convertirse en perros adultos y equilibrados.

En esta etapa de propiocepción y psicomotricidad los perros aprenden códigos sociales a través de sus interacciones y su juego. Aprenden también a conocer su propio cuerpo y sus límites, aprende a relacionarse con todo tipo de perros sin la inseguridad que mostraban antes. Además es muy importante esta etapa porque aprenden códigos sociales y estrategias para evitar conflictos.

 

¿CUÁLES SON LAS PRICIPALES NECESIDADES?

¿Qué es lo más importante en cada etapa? Cubrir sus necesidades y entender las incapacidades del perro.

Las necesidades que tienen los perros en esta etapa de propiocepción y psicomotricidad tienen toda la lógica si atendemos a la progresión y continuidad de las etapas de desarrollo. Sus necesidades varían respecto a la etapa anterior y si antes era descubrir el mundo poco a poco ahora necesita libertad para jugar con todo tipo de perros. 

Además necesitan que un referente de calma que intervenga lo mínimo posible y ponga en ocasiones freno a su juego. Pues poner freno al juego es algo que el perro todavía no puede y a medida que transcurre por la etapa irá mejorando en cuanto a gestión.

Como referentes de calma deberíamos de observar y aprender de las interacciones de nuestro perro y del resto de perros. Lógicamente atendiendo a la comunicación y entendiéndola. Y cuando pensemos que el juego se está subiendo mucho de intensidad y/o pensemos que uno de los dos está siendo muy incomodado y molesto por el otro, es probablemente el mejor momento para intervenir y bajar un poco esa intensidad.

No se trata de que dejen de jugar para el resto del día, se trata de parar unos segundos o un minuto dos para bajar simplemente la intensidad. Con poco tiempo es suficiente. Por lo tanto dos perros adolescentes pueden estar jugando durante horas, pero lo mejor sería supervisarlos y en los momentos que más suba el estrés y más baje el autocontrol tratar de apaciguar la situación con cualquier cosa que distraiga o haga que los perros dejen de jugar durante unos segundos minutos.

Otra necesidad importantísima en esta etapa de propiocepción es que tras el juego el perro tenga un buen descanso posterior para un buen aprendizaje. Como bien sabemos en el mundo de la educación canina y la etología, los cachorros necesitan descanso de calidad y en cantidad. Debemos procurarles distintos sitios donde puedan descansar y no molestarles durante el mismo. Esto se traducirá en un buen aprendizaje de lo sucedido fuera de casa y por lo tanto de todos los códigos e interacciones sociales que está viviendo.

Lógicamente hay que recordar que las interacciones y el juego no puede ser excesivo y hay que tener algo de cuidado con los perros con los que interactúa, sobre todo con la excitación y la empatía que presentan.

Como última necesidad y no menos importante, en esta etapa de propiocepción, de los cinco a los ocho meses los perros necesitan aprender a relajarse especialmente en la calle. No son pocos los problemas que presentan en la calle debido a que desde cachorros se les ha excitado, emocionado, entusiasmado y alterado. El motivo principal de los tutores es que lo veían contento y querían cansarlo. La realidad es que se está generando un perro que no puede salir tranquilo a la calle. 

 

¿Cómo podemos hacer para que un perro aprenda a relajarse en la calle? 

Sencillamente aportar mucha calma y no hacer nada. Que se dice pronto pero la gente le cuesta mucho. Tratar de no emocionar constantemente al perro. Aportarle seguridad y ayudarle en sus miedos. Y por supuesto buscar y pasar tiempo en sitios donde no hayan muchos estresores y que el perro se pueda relajar y si es posible hasta el punto de llegar a dormirse.

Son muchos los perros que actualmente tienen más de un año y no saben relajarse en la calle. Esto es un problema grave y podemos observarlo en perros que dan señales de estrés cuando te quedas parado en un sitio tranquilo. Puedes ver como no paran de mordisquear cosas, no paran de buscar objetos para que se los lancen o incluso puedes ver que si el tutor para quieto y no hace nada, los perros les ladran o lloran.

Por lo tanto lo más importante sería atender a estas necesidades que acabamos de mencionar y en segundo lugar saber qué incapacidades tiene porque probablemente uno de los mayores errores que cometemos las personas es pedirle al cachorro cosas que no nos puede dar todavía.

 

¿QUÉ COSAS NO PUEDO PEDIRLE TODAVÍA EN LA ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN?

 

¿Qué no puedo esperar de mi cachorro hasta pasados, al menos, los ocho meses?

No tiene control del tiempo y por supuesto no tiene control del tiempo de juego. No puede jugar de forma tranquila y sutil como un perro maduro. Todavía no tiene autocontrol en presencia de perros, ni sabe presentarse de forma adecuada. Por lo tanto no debemos frustrarnos porque no sepa hacer estas cosas todavía y si tratar de cubrir las necesidades para que acabe teniendo estas capacidades en poco tiempo. 

En esta etapa de propiocepción la licencia de cachorro que le «exime» de conflictos con perros más adultos se va caducando. Y al llegar al año habrá caducado totalmente. Es por ello que debemos ayudar a nuestros perros para que al llegar al año esté lo más equilibrados posibles. Pues es el segundo año de vida del perro la tapan las que más conflictos suele tener.

Resumiendo, como en todas las etapas lo más importante es atender a las necesidades e incapacidades del perro. Y es través de la libertad que los perros consiguen cubrir sus necesidades de la mejor manera posible pero para ello necesitan un referente de calma que observe y entienda al perro. Un referente que en la calle le dé libertad al perro e intervenga lo justo además de proporcionarle muy buen descanso. 

Si cubrimos bien las necesidades del perro y hacemos las cosas de la mejor manera posible, el cambio de nuestro cachorro de los cinco a los ocho meses será considerable, habiendo ganado autocontrol, mayor educación, mayor capacidad de atención y dotes comunicación. 

Normalmente lo que más se suele complicar en la familia es darle libertad al perro. Lo cual es totalmente lógico y normal, pues se trata de algo subjetivo y personal que tiene que ver con nuestras inseguridades, experiencias pasadas, nuestra personalidad y nuestra relación y personalidad del propio cachorro.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, los perros no nacieron para ir atados pero tampoco para ser atropellados. Por lo tanto darle la máxima libertad que podáis a vuestros perros pero por favor cuidado que no le pase nada grave ni a él ni a nadie.

 

Si tienes cualquier duda sobre cualquier etapa de desarrollo puedes ponerte en contacto. Te ayudaremos en todo lo posible.

cachorro

LA ADAPTACIÓN DE UN CACHORRO RECIÉN ADOPTADO: GUÍA ESENCIAL PARA SUS PRIMERAS SEMANAS EN CASA

Adoptar un cachorro es emocionante, precioso y profundamente transformador. Y, a la vez, es un momento crítico: llega a un hogar desconocido justo después de separarse de su madre y su camada. Para su cerebro y su sistema emocional, ese cambio no es “un trámite”: es un salto gigante.

En estas primeras semanas, el objetivo no es “portarse bien”, sino algo mucho más útil: sentirse seguro. Cuando un cachorro se siente seguro, duerme mejor, se regula mejor y aprende con más facilidad.

La idea clave: ausencia de soledad al inicio + baja interacción

  • Primeras 2–3 semanas: idealmente, ausencia de soledad real (no dejar al cachorro solo en casa).

  • Durante esas 2–3 semanas: baja interacción (presencia tranquila, sin atención constante).

  • Desde la semana 3: empezar a presentar la soledad de forma muy progresiva y de baja intensidad (puertas, barreras, micro-ausencias).

Este enfoque encaja especialmente bien con recomendaciones prácticas de entrenamiento gradual dentro de casa (distancia sin interacción) usando barreras como primer paso.


1) Entender el momento vital del cachorro

El periodo de socialización del cachorro es especialmente sensible durante los primeros meses: es una ventana de oportunidad para que aprenda que el mundo (personas, perros, ruidos, lugares) es seguro. Exponerle con cuidado y sin sobreestimular reduce el riesgo de problemas emocionales futuros.

Punto importante: socializar no significa saturar. Debe hacerse de forma segura y evitando sobreestimulación (miedo, retirada o evitación).


2) Primeras 2–3 semanas: acompañamiento sin soledad, pero con presencia tranquila

Lo que buscamos

  • Que el cachorro no viva la ausencia como una experiencia intensa en el momento más vulnerable (llegada + separación de la madre).

  • Que, al mismo tiempo, aprenda a estar sin depender de atención constante.

Cómo se hace (muy práctico)

  • Tú estás en casa, haces vida normal, con entorno muy calmado, intentamos cerrar ventanas, bajar un poco persianas en sus momentos de descanso o para favorecerlos, y movimientos lentos, previsibles y a baja intensidad. Es como tener un bebe en casa, no queremos despertarle con nuestros movimentos bruscos, ruidos innecesarios, tono excitado o volumen alto de Tv o radio.

  • El cachorro descansa cerca o en su zona.

  • Premias la calma (tumbarse, relajarse) con micro-refuerzos tranquilos.

  • Evitas “hiper-animarle” todo el rato: cariño sí, pero sin convertirte en una discoteca emocional.

Este matiz (presencia sin interacción constante) también es muy importante: se puede acompañar “estando”, sin interactuar, y luego ir aumentando distancia.


3) Los primeros días: seguridad antes que normas

Prepara un entorno amable

  • Zona de descanso tranquila (sin tránsito constante).

  • Mantita con olor familiar (si es posible).

  • Agua accesible.

  • Juguetes seguros y opciones de lamido/masticación calmada.

  • Los juguetes que le sobre exciten deberia de estar durante poco tiempo y «desaparecer» para que vuelva a la calma, y poder dormir

Rutinas suaves

  • Comida y salidas a ritmo razonable.

  • Pocas novedades por día.

  • Pocas visitas (la socialización se planifica; no se improvisa con 12 familiares opinando).


4) Dormir acompañado: la base del descanso (y del futuro “estar bien solo”)

Dormir cerca del tutor las primeras semanas suele facilitar adaptación: no “malcría”; estabiliza.

Además, hay datos recientes que asocian, en etapas tempranas, más horas de sueño nocturno con menor probabilidad de conductas relacionadas con la separación (SRB) a los 6 meses; también se observó asociación con disponer de un espacio cerrado/limitado por la noche (habitación o zona segura), y con evitar el uso de métodos aversivos.

Recomendación práctica:

  • Primeras semanas: cama/transportín/parque en tu habitación, cerca de ti.

  • Si usas recinto/transportín: que sea un lugar seguro, introducido con refuerzos y calma (nunca castigo ni obligados a estar ahi).


5) Socialización real: calmada, progresiva y sin forzar

La socialización temprana es  importante que se haga antes de completar vacunación, con gestión del riesgo (entornos controlados, evitando exposición insegura), porque los problemas de conducta tienen un impacto enorme en bienestar.

Regla de oro: si el cachorro se aparta, bosteza, evita mirar, se queda quieto o se esconde, está comunicando. No se empuja. Mejor prevenir y ser mas progresivo que inundar y luego lamentar


6) Semana 3 en adelante: presentar la soledad (muy progresiva, baja intensidad)

Fase A: “distancia sin soledad” (dentro de casa)

Empieza por separaciones mínimas y controladas:

  • cerrar la puerta del baño unos segundos,

  • cerrar la puerta de una habitación muy poco tiempo,

  • mejor aún: usar una barrera/puerta infantil (menos “brusco” que una puerta cerrada).

En esta fase, es clave la baja interacción. El cachorro aprende: “estoy seguro aunque no me estén atendiendo”.

Fase B: micro-ausencias reales (salir y volver)

Cuando la Fase A va bien:

  • Sales 10–30 segundos y vuelves antes de que haya angustia o alta aexcitacion.

  • Nada de despedidas ni reencuentros intensos: rutina neutra y amable. Saludamos siempre de manera calmada. No hay que hacer un evento ni de nuestra marcha ni de nuestra llegada, naturalidad total.

  • No irnos todos a la vez, y cuando el perro este excitado. Hay que practicarlo de manera programada para que su estado sea de calma para que haga una buena gestion emocional

Fase C: construir minutos (sin saltos)

  • Aumentas de forma gradual y variable.

  • Si aparece estrés (llanto, rascado, jadeo, destrucción): retrocedes un paso.


7) Educación canina amable: por qué evitamos castigos y métodos aversivos

La evidencia indica que los métodos aversivos pueden comprometer el bienestar: se han observado más señales de estrés y aumentos de cortisol frente a metodos intensos o agresivos.

En un estudio longitudinal reciente sobre ansiedad por separacion en cachorros, se recomienda evitar el entrenamiento aversivo como parte de un enfoque preventivo. Nada de dejarlo solo toda la noche el primer dia para que aprenda.


8) Errores comunes en la adaptación del cachorro (y cómo evitarlos)

  • Dejar al cachorro solo demasiado pronto (o de golpe y durante mucho): mala receta.

  • Confundir “acompañar” con “estimular”: acompañamiento es presencia segura, no atención 24/7.

  • Sobreexponer (ruido + perros + gente + tráfico): la socialización útil es la que termina con el cachorro tranquilo, no “agotado”.

  • Regañar por pipís o destrozos: empeora el problema (asociará tu vuelta con tensión).


9) Señales de alarma: cuándo pedir ayuda profesional

Conviene pedir apoyo (educación amable/etología veterinaria) si:

  • el cachorro entra en pánico con separaciones mínimas,

  • el llanto empeora día a día,

  • hay destrucción intensa, autolesiones o micción/defecación por ansiedad,

  • muestra miedo generalizado en contextos cotidianos.

Cuanto antes se interviene, más fácil es.


Conclusión

Las primeras semanas son el cimiento emocional del cachorro. Tu planteamiento es una combinación muy sólida:

  1. Ausencia de soledad real en las primeras 2–3 semanas (acompañamiento).

  2. Baja interacción para fomentar calma e independencia en presencia.

  3. Soledad progresiva desde la semana 3, con micro-separaciones y aumento gradual.

Si necesitas un plan personalizado de adaptación para tu cachorro (sueño, rutinas, socialización y prevención de ansiedad por separación), o tienes cualquier duda puedes ponerte en contacto.

señales de calma

LAS SEÑALES DE CALMA, EL ASOMBROSO LENGUAJE DE LOS PERROS: CÓMO ENTENDERLAS Y APLICARLAS

Inspirado en la obra «El lenguaje de los perros: las señales de calma»de Turid Rugaas

En este artículo vamos a profundizar en las señales de calma , un concepto fundamental presentado por Turid Rugaas que revolucionó la manera en la que entendemos la comunicación canina. Son herramientas que tu perro utiliza para evitar conflictos, gestionar el estrés y mantener la armonía. Y, cuando las reconoces, la convivencia se transforma: paseos más tranquilos, interacciones más seguras y un vínculo más profundo

Comprender a nuestro perro es uno de los regalos más valiosos que podemos ofrecerle. Vivimos juntos, compartimos rutinas, emociones e incluso silencios… pero a menudo pasamos por alto que hablamos idiomas diferentes. Y aunque nos queremos mucho, la comunicación puede fallar si no aprendemos a “escuchar” lo que nuestro perro lleva toda la vida intentando decirnos.

La buena noticia es que ellos están constantemente comunicándose, de forma clara, honesta y amable. Solo necesitamos abrir los ojos.

Si aprendes a observar y detectar las señales de calma verás cómo estas señales aparecen en parques, paseos, encuentros con otros perros, en terrazas, zonas urbanas con ruido, y prácticamente en cualquier situación cotidiana. Solo hace falta mirar con atención.


Qué son las señales de calma

Las señales de calma son gestos, movimientos y comportamientos que los perros usan para comunicarse y regular la tensión en su entorno. Su objetivo no es obedecer, ni desafiar, ni manipular… simplemente convivir de forma pacífica.

Turid Rugaas identificó más de 30 señales, aunque constantemente encontramos matices nuevos. Estas señales pueden significar:

  • “Estoy un poco incómodo, necesito espacio”.

  • “No quiero conflicto”.

  • “Vamos a calmarnos”.

  • “Estoy gestionando esta situación”.

  • “No sé qué está pasando, pero prefiero que todo vaya lento”.

Los humanos, por desconocimiento, solemos confundirlas con desobediencia o distracción. Pero en realidad son oro puro para entender su estado emocional.


Por qué son esenciales en la educación canina moderna

La etología actual es clara: los perros no hacen las cosas “por fastidiar” ni intentan “ser líderes de la manada”. Estas teorías clásicas quedaron atrás hace años. Hoy sabemos que:

  • La comunicación es clave para el bienestar emocional.

  • Los comportamientos están ligados a la gestión del estrés.

  • La convivencia mejora cuando respetamos sus necesidades comunicativas.

Las señales de calma son el corazón de una educación canina amable, basada en el refuerzo positivo, el respeto y la escucha activa —valores fundamentales en Walking Dogs y en cualquier enfoque moderno de educación y comportamiento canino.


Principales señales de calma y cómo verlas en el día a día

A continuación encontrarás algunas de las señales más comunes y fáciles de identificar. Te sorprenderá descubrir cuántas has visto sin darte cuenta.


1. Girar la cabeza o apartar la mirada

Una de las señales más frecuentes. Tu perro puede hacerlo cuando:

  • Otro perro se le acerca de forma frontal.

  • Te agachas demasiado rápido hacia él.

  • Una persona desconocida intenta acariciarlo sin permitir el acercamiento voluntario.

Ejemplo real:
Paseando por el rio, un perro se acerca con mucha energía al tuyo. Tu perro gira la cabeza hacia un lado: está diciendo “vamos con calma, por favor”.


2. Lamerse el hocico (micro-lamido)

Aparece en situaciones de incomodidad leve como:
semáforos con tráfico ruidoso, niños corriendo hacia él, visitas que hablan fuerte, o cuando sacas la correa con demasiada prisa.


3. Bostezar

Y no, no siempre es sueño. Muchas veces es gestión emocional:

  • Antes de subir al coche.

  • En la sala de espera del veterinario.

  • Durante una sesión de fotos o cuando le pides que pose demasiado tiempo.


4. Ir más lento

Una de las señales más incomprendidas.
No es “terquedad”.
No es que “no quiera obedecer”.

Es una estrategia para autorregularse.

Esto ocurre cuando:

  • Entras en una zona con mucho ruido.

  • Hay demasiados perros juntos.

  • Percibe tensión en ti (sí, lo notan todo).


5. Olisquear el suelo de forma repentina

No es distracción, es diplomacia canina.
Tu perro está diciendo:
“Voy a bajar la intensidad de esta interacción”.

Aparece muchísimo en:

  • Saluditos entre perros.

  • Momentos de estrés urbano.

  • Paseos en zonas desconocidas.


6. Sentarse o tumbarse de repente

Una señal clara de “necesito una pausa”.
Ocurre, por ejemplo, cuando:

  • El paseo está siendo demasiado estimulante.

  • Un perro muy insistente se acerca.

  • La calle está demasiado concurrida.


7. Sacudirse

No siempre es agua.
Muchas veces es descarga de tensión después de una situación intensa:

  • Un encuentro difícil.

  • Un mal susto (petardo, moto ruidosa, etc.).

  • Una interacción social densa.

En Valencia, especialmente en épocas como Fallas, verás esta señal continuamente.


Cómo responder correctamente a las señales de calma

Saber identificarlas es solo la mitad. La otra mitad —la realmente transformadora— es respetarlas y actuar en consecuencia.

Aquí tienes algunas pautas:

Dale espacio

Si gira la cabeza o aparta la mirada, reduce la presión:
afloja la correa, muévete en arco, cambia de acera… pequeños gestos que para él significan muchísimo.

Reduce la velocidad

Si se pone a olisquear o va más lento, permíteselo.
Está procesando información.

Evita interacciones forzadas

Nada de obligarle a saludar o a tolerar caricias no deseadas.

La educación amable empieza por respetar su “no”.

Refuérzalo por comunicar

Nunca castigues una señal de calma.
Premia —con una mirada d complicidad, una sonrisa,  con palabras suaves, con espacio— que te esté hablando de forma respetuosa.

Acompáñalo, no lo apures

Si bosteza o se sacude tras un susto, simplemente dale tiempo.
Tu presencia tranquila ya es una gran ayuda.


Errores frecuentes al interpretar las señales de calma

Por desgracia, aún escuchamos frases como:

  • “Se distrae”.

  • “Está retándome”.

  • “Está pasando de mí”.

  • “Necesita mano dura”.

Estos mitos, heredados del adiestramiento tradicional, son incorrectos y dañinos.
Los principales errores son:

❌ Confundir comunicación con desobediencia

La mayoría de señales aparecen para evitar conflicto, no para ignorarte.

❌ No permitir pausas

Las prisas humanas no combinan bien con la comunicación canina.

❌ Corregir o castigar

Castigar señales de calma bloquea la comunicación y aumenta el estrés.

❌ Interpretarlas desde el ego humano

Un perro que se gira no está “faltando al respeto”. Está pidiendo tranquilidad.


Aplicaciones prácticas.

El entorno urbano mediterráneo tiene características muy concretas:

1. Clima cálido

En verano en Valencia, con humedad elevada, las señales de calma por agotamiento o estrés térmico aparecen más.
Bostezos, ralentización y olisqueo son frecuentes.

2. Zonas con mucha afluencia

Terrazas, plazas, playas caninas y paseos urbanos generan saturación sensorial.

3. Festividades ruidosas

Fallas, mascletàs, verbenas…
Tu perro usará señales para pedir distancia y refugio.

4. Parques y zonas verdes

El Turia, la Devesa, el Saler…
Son contextos maravillosos para observar señales de calma auténticas en interacciones perro-perro.

5. Normativa canina

Ambiente urbano con correa obligatoria =
mayor responsabilidad comunicativa por parte del humano.
Las señales se vuelven nuestra mejor guía.


Cómo utilizar las señales de calma para mejorar vuestra convivencia

Aquí empieza la magia:

Relación más equilibrada

Cuando escuchas su lenguaje, tu perro se siente seguro.
Y un perro seguro es más tranquilo, confiado y estable.

Paseos más fluidos

Aceptar pausas, cambios de ritmo y distancias hace que los paseos dejen de ser “deberes” y pasen a ser experiencias compartidas.

Mejor gestión del estrés

Tu perro sabe que tiene libertad para expresarse.
Y tú sabes cómo ayudarle a bajar la intensidad.

Prevención de problemas de comportamiento

Muchos conflictos se evitan simplemente permitiendo que el perro se exprese.

Comunicación bidireccional

Porque sí…
Cuando tú empiezas a hablar su idioma, ellos también te leen mejor a ti.


Conclusión: observa más, intervén menos y comunícate mejor

Las señales de calma son la clave para entrar en el mundo emocional y comunicativo de tu perro. No son trucos, ni comandos, ni caprichos:
son su manera natural de relacionarse.

Cuando las aprendes a ver y, sobre todo, cuando las respetas, la convivencia cambia radicalmente.
Los paseos se vuelven tranquilos.
Las situaciones complejas se gestionan mejor.
Tu perro te mira y, por fin, siente que lo entiendes.

Como decía Turid Rugaas, “los perros siempre están hablando; somos nosotros quienes debemos aprender a escuchar”.

Así que, la próxima vez que tu perro bostece, gire la cabeza o se detenga a olisquear…
míralo con otros ojos.
Te está diciendo algo importante.
Y ahora tú sabes cómo escucharlo.

Esperoamos que este articulo sobre las señales de calma ayude a muchos tutores a entender mejor a su perro y a mejorar el vínculo entre personas y perros.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

paseo

6 PILARES FUNDAMENTALES PARA UN PASEO DE CALIDAD

1. LA MÁXIMA LIBERTAD POSIBLE.

Con una premisa muy importante, que no le pase nada grave ni al perro ni a nadie. Cuando decimos grave nos referimos a que pueda haber un accidente, salir alguien dañado o algo peor. Que el perro se acerque y toque a alguien no es grave. 

Probablemente la libertad es el requisito más importante de todos a la hora de obtener un paseo de calidad. Los perros han nacido para ser libres, está en su naturaleza y por lo tanto es esencial para su bienestar. Es a través de la libertad que el perro puede cubrir necesidades, desarrollarse como individuo, tener experiencias, aprender de ellas, madurar, obtener herramientas para socializar adecuadamente, evitar conflictos, ejercitarse física y mentalmente e interactuar con el entorno.

Por lo tanto, cuanto más libertad tenga un perro en el paseo más madurará, más equilibrado estará y más experimentado será.

 

2. LIBERTAD PARA SOCIALIZAR

Este punto al igual que el anterior entrarían dentro del concepto de libertad. 

Para los perros es una necesidad poder socializar si lo desean. Poder relacionarse con otro individuo de su especie es algo necesario para desarrollarse y obtener buenas herramientas de comunicación y para evitar conflictos con otros perros. Si el perro tiene problemas a la hora de socializar tendríamos que ver la manera adecuada en la que podemos ofrecerle experiencias con otros perros adecuados y en lugares adecuados. No todos los perros son igual de sociables pero todos deben de tener la oportunidad de socializar durante el paseo si lo necesitan.

3. LIBERTAD PARA EJERCITARSE.

El ejercicio no es necesario a diario en la vida de los perros. Lo que es necesario es que tengan la posibilidad de ejercitarse si lo desean. Esto solo se puede hacer a través de la libertad.  Un perro no puede ejercitarse físicamente si no está atado. Con correa no es posible que un perro se ejercite adecuadamente. En este punto es importante resaltar los peligros que puede conllevar ir a un vallado, ya sea un área de socialización canina o cualquier otro lugar que esté vallado.

Normalmente los perros que solamente pasean sueltos en vallados suelen tener más necesidades, más estrés, menos madurez y menos autocontrol que los que van sueltos por fuera de vallados. Además de evidenciar generalmente la falta de confianza del humano hacia el perro. Al respecto tenemos un artículo de nuestra web. 

Los perros pueden ejercitarse físicamente y mentalmente. Para que se ejerciten físicamente debemos darles libertad en un lugar seguro y el ejercicio lo suelen realizar a través del juego con otros perros. Tirarle la pelota, el palo, la piedra, salir a correr con el perro o con la bici y el perro es algo que no aconsejamos. Hemos visto muchos perros con problemas físicos y/o emocionales y dar problemas a la familia por ser inducidos al ejercicio y al juego constantemente de forma diaria o casi diaria. 

Por lo tanto, lo mejor es darle libertad al perro y ser un referente de calma. De este modo el perro se ejercitará realmente cuando lo necesite y de una forma ideal. Si un día no se ejercitan no pasa absolutamente nada. Otra cosa distinta es el ejercicio mental, este tipo de ejercicio les cansa más. Los perros físicamente son muy resistentes por lo general pero mentalmente no pueden pensar durante más de media hora o 45 minutos de forma intensa y continuada. Por lo tanto un perro que olfatea en el paseo puede llegar más equilibrado y cansado que un perro que corre detrás de una pelota sin parar a diario.

Además cabe destacar que ese mismo perro al que sacamos hacer ejercicio a diario puede coger tolerancia y cada vez necesitar un ejercicio más duradero e intenso. Solamente con que el perro tenga experiencias y olfatee por la calle se estará ejercitando mentalmente. 

 

4.BUEN MATERIAL DE PASEO Y CORREA LARGA.

Para salir a pasear es necesario que el perro vaya cómodo y confortable además de seguro. Para ello usaremos instrumentos hechos con buenos materiales. Nosotros siempre vamos a mirar por el bienestar de los perros y vamos a recomendar un arnés que no moleste en las escápulas ni en los sobacos del perro.

La correa debería ser de cinco metros no extensible si vamos con un solo perro. Una correa larga permite más libertad al perro y se puede convertir en una correa más corta. Solemos desaconsejar las correas extensibles puesto que son más peligrosas y presentan más inconvenientes que una correa no extensible. Las correas extensibles están pensadas para la comodidad del humano, no para el bienestar del perro. Tenemos un artículo en nuestra web específicamente sobre este asunto.

Un buen manejo de correa es fundamental si queremos que la correa larga dé sus frutos en el paseo. Con una correa de cinco metros no extensible bien manejada el perro va seguro, va cómodo, se ejercita más física y mentalmente, y nosotros caminamos menos y obtenemos menos tensión en la correa para nuestro bienestar y el del perro. Un buen uso y manejo de una correa larga de cinco metros depende de las capacidades de cada uno y la práctica y experiencia que se adquiere con el tiempo.

5. REFERENTE DE CALMA.

Un referente de calma aporta tranquilidad y calma, no estresa ni excita al perro y no trata de emocionarlo constantemente. Trata de aportar calma, confianza y seguridad durante el paseo.

No es un concepto difícil de llevar a cabo, tan sencillo como tratar de estar calmado y tranquilo acompañando al perro. Obviamente un referente de calma trata de mantener la calma cuando todo está tranquilo y cuando las cosas se complican también trata de mantener la calma. No anda preocupado, temeroso, desconfiado ni está constantemente diciéndole al perro lo que hace bien o hace mal.

Pon límites justos y exigencias justas, siempre respetando y empatizando con el perro. Sencillamente acompaña, da seguridad, confianza y evita situaciones que alteran en exceso al perro o le desagrada mucho.

Además de todo esto lo ideal es que el referente de calma, dé libertad al perro para obtener experiencias y ayudar al perro a desarrollarse. De este modo le permite experimentar, le da libertad para socializar y jugar con otros perros y por supuesto respeta sus tiempos ya sea para pensar, realizar una acción o descansar físicamente en un momento dado durante el paseo. 

Otra cosa muy interesante que aporta el referente de calma es la posibilidad de relajarse. Es decir, a través de la calma, sin presiones, sin prisas y en silencio o a través de una comunicación tranquila podemos ayudar al perro a relajarse. Todo lo contrario sería estar interactuando constantemente con el perro, tratar de emocionarlo constantemente, no respetando sus tiempos o induciendo constantemente al perro a hacer ejercicio.

 

6.ENTORNOS ADECUADOS.

Los entornos adecuados son esenciales para que los perros puedan dar paseos de calidad. Los entornos adecuados tienen dos pilares fundamentales. El primero es el espacio, que permite al perro moverse y gestionar el entorno de forma adecuada. Cuando hay espacio, las cosas son más previsibles, son más fáciles de gestionar, hay más salida y el perro debe poder moverse con libertad sin tropezarse o sin que nada interceda en la correa.

El segundo pilar fundamental para un entorno adecuado sería la ausencia de estresores durante el paseo. Ya sean personas, vehículos, carritos, ciclistas, ruidos o cualquier otro tipo de estímulo que pueda hacer que empeore la calidad del paseo del perro. Lo ideal sería un paraje natural, parques o jardines y lo contrario sería una avenida llena de tiendas, comercios y personas. 

En un entorno con muchos estímulos estresantes y con poco espacio los perros no solamente no pueden pasear ni cubrir necesidades, sino que si este tipo de paseo se prolonga en el tiempo acabarán teniendo problemas emocionales.

 

CONCLUSIÓN PARA CONSEGUIR UN PASEO DE CALIDAD

Desde nuestro punto de vista y bajo nuestra experiencia como educadores caninos estos seis requisitos son fundamentales para que los perros tengan un paseo de calidad.

Si es posible tenerlos en cuenta cuando salgáis a pasear y tendréis un perro mucho más feliz y equilibrado.

 

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

soledad

EL NECESARIO APRENDIZAJE SOBRE LA GESTIÓN DE SOLEDAD

Problemas con la gestión de la soledad: Causas, Síntomas y Soluciones

Los problemas de gestión de soledad en los perros es un trastorno de comportamiento que afecta a muchas familias. 

Este problema con la soledad ocurre cuando un perro experimenta un nivel elevado de estrés al quedarse solo o ante la soledad sin sus tutores. Aunque puede parecer un problema menor, las consecuencias pueden ser significativas tanto para el perro como para su entorno. 

Comprender las causas, reconocer los síntomas y aplicar soluciones efectivas es crucial para manejar esta condición y garantizar el bienestar de todos los involucrados.

Como en la gran mayoría de conductas o comportamientos, puede no ser un único motivo; pueden haber múltiples factores y depende también de cada individuo; no todos son iguales.

Hay que entender que, como las personas, cada perro es distinto y hay perros con más o menos predisposición a gestionar mejor o peor ciertas situaciones; en este caso la soledad.

 

¿Cuáles son los problemas de gestión de soledad?

Los problemas con la gestión de la soledad es un estado de angustia que algunos perros sienten cuando no están en presencia de sus tutores.

Se caracteriza por comportamientos problemáticos que surgen como respuesta al miedo o el estrés asociado con la soledad. 

Los perros son animales sociales por naturaleza y suelen desarrollar fuertes lazos con sus familias humanas. 

Cuando estos lazos generan una dependencia excesiva, la separación y la soledad puede convertirse en una experiencia traumática.

 

Causas Comunes

         -Cambios en el entorno: Las mudanzas, los cambios en los horarios familiares o la llegada de nuevos miembros al hogar, como un bebé o una nueva mascota, pueden desencadenar los problemas de soledad o ansiedad por separación. Los perros son sensibles a los cambios y pueden percibir estas alteraciones como una amenaza a su estabilidad.

         -Experiencias traumáticas: Perros rescatados de refugios, situaciones de abandono o entornos abusivos tienen más probabilidades de desarrollar este trastorno. Estas experiencias pueden generar un miedo profundo a ser abandonados nuevamente.

         -Hipersensibilidad o dependencia: Algunas razas tienden a ser más propensas a desarrollar dependencia emocional debido a su naturaleza afectuosa o su historia como perros de trabajo en estrecho contacto con los humanos.

        -Falta de socialización: Los perros que no han sido expuestos a periodos regulares de separación durante su etapa de cachorro pueden tener dificultades para manejar la soledad cuando crecen.

        -No habituación a la soledad y la falta de descanso: Es muy frecuente que cuando llega un cachorro a una casa, los primeros días la familia se vuelca en jugar e interactuar de manera muy continua, y cuando nos tenemos que ir y dejarle solo, pasamos al otro extremo, el perro no está habituado a estar unas horas sin interacción y se estresa por la sensación de soledad, que deberíamos de haber normalizado los primeros días bajando simplemente la interacción y dejando que aprenda a ser autónomo.

       -Falta de entorno relajado: Los primeros dias deberiamos de preparar la casa para que el perro recién adoptado aprenda que ese entorno ( la casa entera o algunas zonas de la casa) son muy tranquilas y que puede dormir durante horas y sin distracciones, esto       ayudará a que pueda relajarse y dormir en ese entorno cuando nos vamos. Ejemplo: si para el cachorro/perro el salón es un entorno con muchos estímulos (luces, ruidos) y es la zona donde solemos jugar con él, de difícil manera se podrá relajar y dormir en ese entorno cuando nos vamos y se queda solo.

 

Síntomas

Un perro con problemas de gestión con la soledad puede exhibir una variedad de síntomas, algunos de los cuales son más evidentes que otros. A continuación, se detallan las conductas más comunes:

  • Ladridos excesivos o aullidos: Estos suelen comenzar poco después de que el dueño se va y pueden persistir durante horas.
  • Conductas destructivas: Masticar muebles, arañar puertas o romper objetos en un intento de escapar o aliviar su estrés.
  • Micción o defecación inapropiada: Incluso los perros habituados a hacer sus necesidades fuera de casa pueden tener accidentes debido al estrés.
  • Hipersalivación o jadeo excesivo: Estos son signos físicos de estrés que suelen aparecer junto con otros comportamientos ansiosos.
  • Intentos de escape: El perro puede intentar salir de la casa o el espacio donde está confinado, lo que a menudo resulta en lesiones.
  • Comportamientos ansiosos previos a la partida del dueño: Temblores, inquietud o seguir al cuidador de manera obsesiva.

 

Consecuencias si no se trata

Los problemas con la soledad no tratados pueden tener un impacto significativo en la vida del perro y de su familia. Además de los daños materiales y el estrés emocional que causa, el perro puede desarrollar problemas de salud como:

  • Pérdida de peso: Debido a la disminución del apetito o el gasto energético excesivo.
  • Problemas digestivos: Como diarrea provocada por el estrés crónico.
  • Lesiones: Causadas por intentos desesperados de escapar.
  • Deterioro emocional: Los perros pueden volverse más temerosos o desarrollar otros problemas de comportamiento.

 

Soluciones y Tratamientos

       Desensibilización detonantes de la salida:

Muchos perros empiezan a asociar ciertas señales (detonantes), como ponerse los zapatos o tomar las llaves, con la salida del dueño y ya empiezan a estar muy nerviosos. Para desensibilizar estos detonantes:

  • Realiza esas acciones sin salir de casa, como ponerse los zapatos, coger las llaves y luego sentarte a leer o ponerte los zapatos sin salir por la puerta. Hazlo de manera casual y repetitiva para que el perro deje de asociar esas acciones con tu ausencia.
  • Alterna las rutinas antes de salir para que el perro no anticipe tu partida.

 

       Condicionamiento positivo:

  • Proporcionar zona de descanso ( la casa entera sería lo ideal o alguna zona ); pocas luces y pocos ruidos: entorno chill, música relajante, todo el día, no solo cuando nos vamos.
  • El perro tiene que aprender/asociar que la casa es un entorno muy tranquilo y que el descanso es muy fácil, ya que cuando nos vamos, vamos a querer que esté tranquilo la mayor parte del tiempo y que descanse.
  • Estado emocional relajado en casa, quitar actividades que le sobre estimulen, si queremos que cuando se quede solo pueda estar relajado y dormir la casa tienen que estar asociada a esas experiencias.
  • Fomentar su independencia cuando estamos todos en casa; si queremos irnos y que durante 3 horas el perro sepa estar solo, hay q ir habituando y normalizando esto mismo cuando estamos en casa, de manera progresiva y rutinaria
  • Normalizar dejarle solo unos minutos porque nos metemos en el baño, dormitorio, cocina.. ya sea por que estamos fregando la casa, haciendo nuestras necesidades, etc…
  • Usar la palabra «ahora vengo» para cuando nos metemos en el baño, cocina, dormitorio durante unos minutos, puede ayudar a que lo asocie a qué en poco tiempo “vuelven” las personas y se podrá usar cuando nos vamos a ir de casa, pero primero hay que trabajarlo en casa en cortos espacios de tiempo.
  • Introducir periodos cortos de separación y aumentarlos gradualmente para que el perro aprenda a tolerar la ausencia de su dueño.
  • No iros todos a la vez, y el último se tiene que ir con el perro en un estado de calma total.
  • Asociar la separación con experiencias positivas, como juguetes interactivos rellenos de premios o golosinas especiales.

 

      Establecer rutinas:

  • Los perros prosperan con la estructura. Establecer horarios consistentes para las comidas, los paseos y el tiempo de juego puede ayudar a reducir sus niveles de estrés.

 

     Ejercicio y estimulación mental:

  • Proporcionar posibilidad de tener actividad física regular, como paseos relajantes con pocos estímulos y mucho olfateo, posibilidad de estar suelto con otros perros para cubrir sus necesidades sociales y de juego, esto ayuda a que el perro llegue a casa más relajado y promueve una mente calmada.
  • Juegos de olfateo o de estimulación mental antes de irse para que cuando nos vayamos el perro haya terminado y nos podamos ir cuando su estado sea de calma total.
  • Si usamos estos juegos para irnos, con el tiempo puede asociar ese juego con nuestra ausencia y no gustarle o convertirse en un detonante.

 

     Crear un espacio seguro:

  • Designar una zona específica donde el perro se sienta cómodo y seguro cuando esté solo. Esto puede incluir una cama cómoda, mantas y juguetes favoritos.

 

     Consultar a un profesional:

  • En casos graves, un etólogo o educador canino puede ser necesario. Pueden recomendar terapia conductual específica o, en algunos casos, medicamentos para ayudar a manejar la ansiedad.

 

     Evitar despedidas emocionales:

  • Salir y regresar a casa de manera calmada para no aumentar la ansiedad del perro. Ponerle nervioso cuando nos vamos no le ayudará a calmarse y llegar a casa y hacer un super evento de nuestra llegada tampoco le ayudará.. Las despedidas prolongadas pueden incrementar su estrés. Tanto las despedidas como nuestras llegadas tienen que ser de manera muy calmada, con interacción muy relajada. No ignorarlo al salir o al llegar. Saludar y despedirse de manera muy calmada.                                                                                                                               

Prevenir los problemas de gestión de soledad es más fácil que tratarlos una vez que se ha desarrollado. Algunas estrategias incluyen:

  • Socializar al cachorro desde una edad temprana: Exponer al perro a diversas situaciones, personas y entornos para aumentar su confianza.
  • Ausencia de soledad las primeras semanas y poca interacción: Se recomienda la ausencia de soledad las primeras semanas (3-4) ya que se va a encontrar en un entorno nuevo, pero a la vez tener poca interacción con el cachorro, normalizar el descanso y la baja interacción en nuestra presencia.
  • Acostumbrar al perro a estar solo: A partir de la tercera o cuarta semana podríamos practicar periodos de separación breves, al principio en zonas de casa (baño, dormitorio) durante pocos minutos las primeras veces y aumentar su duración gradualmente.
  • Proporcionar zona de descanso: Pocas luces y pocos ruidos: entorno chill, música relajante, todo el día, no solo cuando nos vamos. Es muy importante que el cachorro asocie el entorno de casa como un entorno de fácil descanso, ya que cuando nos vamos, necesitamos que esté relajado y se relaje en nuestra ausencia.
  • Irnos de manera progresiva y calmada: Es más fácil que el perro gestione mejor nuestra marcha, si lo hacemos de uno en uno y el último se espera a que el perro esté relajado antes de salir de manera muy calmada de casa.
  • Proporcionar juguetes y actividades: Dejar al perro con opciones de entretenimiento cuando esté solo; mordedores, snacks naturales. Si algún juguete le sobre excita mucho, no debería de estar presente cuando nos vamos ya que su presencia puede condicionar su estado emocional y estresarse más que relajarse

 

Conclusión

Los problemas con la soledad en los perros es un problema serio que requiere atención y compromiso por parte de los tutores. 

Con paciencia, consistencia y, cuando sea necesario, ayuda profesional, es posible manejar este trastorno y mejorar la calidad de vida tanto del perro como de su familia. 

Reconocer los síntomas temprano y tomar medidas adecuadas puede marcar una gran diferencia, fortaleciendo el vínculo entre el perro y su cuidador mientras se asegura una convivencia armoniosa y saludable.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

herramientas

TOP HERRAMIENTAS QUE NUNCA USARÍAMOS CON LOS PERROS

Son muchas las herramientas con las que se puede atar al perro a la hora de pasearlo pero existen muchas diferencias entre ellas. 

Algunas de estas herramientas están pensadas para su seguridad y bienestar, sin embargo, otras están pensadas concretamente para molestar al perro cuando la correa se tensa.

No son pocas las personas que buscan en un profesional, ya sea adiestrador o educador canino, ayuda para que su perro no tire de la correa. 

Mientras algunos tratan de contentar al cliente otros tratamos de explicarles que aportándoles bienestar y calma llegarán los resultados.

Ya sabéis que nosotros llevamos a los perros atados de la forma más amable y respetuosa que sabemos. Y si podemos no llevarlos atados mejor.

Actualmente, vemos a diario gente usando por la calle herramientas dañinas que jamás utilizaríamos. A continuación, os dejamos un listado de herramientas que dañan al perro física y emocionalmente. 

Unas herramientas que si desaparecieran harían de este mundo algo mejor y por supuesto los perros lo agradecerían.

 

  • COLLAR DE PINCHOS.

 

Una de las peores herramientas que puedes usar con un perro. No hace falta dar muchas explicaciones; cuando la correa se tensa el perro siente como unos pinchos le aprietan y le estrangula el cuello. 

Quien diga que eso no es molesto o dañino, no conoce la palabra empatía. Esta herramienta parece sacada de la edad media y es horroroso ver pastores alemanes o Rottweilers que a día de hoy siguen sufriendo este tipo de ataduras todos los días de su vida sin excepción. 

El motivo, seguramente se lo aconsejó una persona sin formación ni estudios o vió a Cesar Millán en la Televisión y se lo creyó.

 

  • COLLAR ELÉCTRICO.

Su funcionamiento se basa en aplicar una corriente eléctrica en el cuello del perro cuando a la persona le venga en gana. 

Se utiliza para castigar al perro cuando no quieren que haga algo indeseado por el humano.

 

  • COLLAR DE AHORQUE.

Una de las herramientas más utilizadas y que a día de hoy se sigue usando mucho en los perros de trabajo. 

Cuando la correa se tensa, está misma le estrangula.

 Al igual que las anteriores, no dice nada bueno de los tutores que la utilizan si tienen conocimiento del daño que hacen a su perro.

Se utiliza mucho con la excusa que son anti-escape, pero sin duda hay muchas otras opciones para que el perro no se pueda escapar de su atadura como puede ser el arnes en “H” de tres puntos de anclajes; uno de los más cómodos y seguros para los perros.

 

  • SUJECCIÓN EN LA CARA Y HOCICO.

Sujeción en la cara y el hocico, como los que se usan en los caballos. 

Cuando la correa se tensa al perro le gira la cara y el cuello. 

Son muchísimos perros los que caminan por la calle intentando quitárselo de la cara. Muy parecido a lo que sucede con los bozales.

 

  • SUJECCIÓN EN EL PECHO.

Probablemente la más usada quizá por ser menos dañina y seguramente porque no está prohibido por la ley. 

Se trata de colocar la sujeción del mosquetón en la parte delantera del arnés. Solamente lo hemos recomendado por el bienestar de la persona que acompañaba al perro y por evitar un mal mayor, como puede ser una caída al suelo o tener que ir al médico por molestias en parte del brazo, mano o muñeca. 

A ningún perro le aporta bienestar ir atado de la parte delantera de un arnés ya que cuando la correa se tensa le gira el cuerpo. Llegando a provocar en ocasiones que algunos perros caminen un poco de lado. 

Para algunos perros es molesto llevar el mosquetón delante y además les golpea constantemente. En definitiva, ningún perro debería realmente ir atado de la parte delantera de un arnés por mucho que algunos quieran defenderlo.

 

CONCLUSIÓN HERRAMIENTAS PASEOS

En otro artículo explicamos cómo hacer que los perros tiren menos de la correa, yendo al origen del motivo por el cual lo hacen. Es decir, la energía provocada por el estrés. 

A nuestros clientes les explicamos y ayudamos a como hacer para que salgan más tranquilos a pasear y qué herramientas o estrategias podemos utilizar. 

Lógicamente, todas estas pautas están pensadas para aportar bienestar al perro, cubrir sus necesidades y aportar calma y seguridad en los paseos.

En el peor de los casos, cuando un cliente nos ha dicho que no podía con su perro y le iba a pasar el mosquetón de la parte trasera a la delantera del pecho, siempre le hemos explicado las contraindicaciones y el malestar que le provoca al perro. 

Si mientras consigue la calma en los paseos la persona necesita ayudarse de esta herramienta, lo mejor sin duda sería abandonarla lo antes posible. Y si nunca consigue abandonarla probablemente sea porque el entorno del perro no es el adecuado o porque la persona no es adecuada para el perro.

Pese a que hay gente que sigue utilizando estas herramientas muchas veces no obtienen resultados. Es decir, el perro va con estas herramientas dañinas a diario y sigue tirando de la correa. 

Es lógico puesto que no van al origen de la causa y estos perros pese a que sienten molestias y/o daño, siguen sin pasear con la calma necesaria. Y así seguirán mientras nadie se la aporte o sepan cómo aportarla.

En otros casos, parecen obtener resultados. Pero la realidad es que si el perro se para es por no sentir molestia y le toca caminar estresado y hacer un trabajo de inhibición por miedo a que se tense la correa.

Con el paso de los años la sociedad y las leyes han ido empatizando cada vez más con el bienestar de los perros y en la actualidad tanto el collar de pinchos, como el de ahorque y eléctricos están prohibidos por ley. 

 

¡Cualquier duda sobre nuestros servicios de aseoramiento canino, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

manejo de correa

¿ QUÉ ES UN BUEN MANEJO DE CORREA ?

PARA ENTENDER UN BUEN MANEJO DE CORREA.

Los perros van atados con una correa por seguridad para que no les pase nada ni a ellos ni a nadie, hacer un buen manejo de la correa es muy importante. Obviamente ningún perro, al igual que cualquier otro animal, ha nacido para ir atado. Podemos afirmar por lo tanto que ir atado es algo antinatural para los perros.

Esta afirmación junto con nuestro compromiso por el bienestar de los perros, nos lleva a hacer un manejo de correa amable y respetuoso. Proponemos un manejo de correa que ayude al perro a gestionar el entorno, le aporte bienestar, evite malestar, molestias, frustraciones y se asemeje todo lo posible, a simular que el perro no va atado con correa, evitando de esta forma tensiones constantes de correa, llevar al perro atado de forma que le moleste o utilizarla como forma de corrección o castigo.

 

¿Qué correa usamos y cómo la usamos?

La correa es un instrumento de seguridad y si queremos hacer un buen manejo de correa debe ser en nuestra opinión de cinco metros NO extensible. ¿Por qué utilizar una correa de cinco metros? Porque normalmente cinco metros suele ser suficiente para que el perro pueda gestionar el entorno y tener un mínimo de libertad que le permita cubrir necesidades y moverse sin complicaciones. Una correa de cinco metros (no extensible) podemos convertirla en una correa de dos metros si queremos. Pero una correa de dos metros no podemos hacerla más larga y a veces los perros necesitan más correa.

No aconsejamos correas de más de cinco metros salvo excepciones porque  cuando el perro se aleja más de cinco metros, la correa empieza a tocar el suelo y dejamos de manejarla.

Como ya os habréis dado cuenta nuestro manejo de correa no está pensado para la comodidad del humano sino que está pensado para el bienestar del perro.

 

Beneficios de un buen manejo de correa:

Un buen manejo de correa es esencial para que el perro tenga un paseo de calidad. Un buen manejo de una correa de cinco metros no extensible da libertad al perro para olfatear, interaccionar con el entorno, conocer perros, hacer marcajes, ejercitarse mentalmente, tener experiencias y aprender de ellas.

Una particularidad de las correas que solemos utilizar es que su material no suele rasgar y quemar la mano cuando hay un tirón. Además este material permite que la correa cuando entra en contacto con el suelo no se ensucie prácticamente y no se enganche. Otra particularidad muy interesante de la correa que solemos aconsejar y utilizar es que no tiene asa al final. La verdad es que no la necesitamos y si alguna vez soltamos la correa en el suelo para darle más libertad al perro la probabilidad de que se enganche con la correa es mucho menor sin asa que con asa.

Un buen manejo de correa como ya habréis imaginado es necesario hacerlo con dos manos. Es muy difícil por no decir imposible manejar una correa de cinco metros con una sola mano. Es por esto que no aconsejamos que una persona use dos correas de cinco metros para pasear a dos perros. Por supuesto estamos totalmente en contra de pasear a un perro llevándolo atado a la cintura, es decir, sin manejar la correa.

Siempre vamos a evitar correas extensibles puesto que van en tensión constante y son muy peligrosas en ocasiones. Siendo las correas que menos accidentes evitan e incluso las que más accidentes ocasionan.  

 

¿Qué hacer cuando el perro tira mucho de la correa o la tensa constantemente?

Mucha gente le da importancia al manejo de correa en el momento en que la correa se extiende por completo y el perro sigue tirando de ella. No somos partidarios de realizar ejercicios, como cambiar de rumbo, decirle «junto», parar en seco o practicar entrenamientos que están muy alejados de lo que significa relacionarse de forma natural con los perros.

Cuando un perro tensa una correa larga es porque no está tranquilo y lo que necesita con el paso de los días es más calma por lo menos en ese tramo en el que el perro tira tanto de la correa.

En estos momentos en los que el perro extiende toda la correa y sigue tirando de ella nosotros solemos acercarnos al perro recogiendo correa y cuando estamos cerca del perro volvemos a destensar y soltar correa. De este modo le evitamos frustraciones y malestar al perro y le enseñamos con nuestro manejo poco a poco y con el paso de los días, mientras conseguimos que se calme, que es mucho más cómodo y confortable caminar sin tensión que caminar con tensión.

En algunos casos vemos perros que durante mucho tiempo tiran constantemente de la correa, un ejercicio que en ocasiones hemos aconsejado es parar en una determinada zona libre de estresores, darle toda la correa posible y quedarnos parados hasta que el perro baja un poco de revoluciones y olfatea un poco el suelo y la zona. Tras estos momentos podemos reiniciar el paseo y lo que suele suceder es que tensa menos la correa y olfatea más.

¿Cualquiera puede hacer un buen manejo de correa?

Otro tema interesante del que podríamos hablar es de si tiene sentido que una persona de baja estatura, escasa corpulencia y en ocasiones avanzada edad, debe o puede llevar atado un perro de gran tamaño fuerza y corpulencia. Del mismo modo que ese perro no puede ir atado de la correa por un niño de seis años, por falta de capacidades, tampoco deberían hacerlo determinadas personas personas aunque no se trate de niños.

Imaginaros tener que hacer pasar a un perro por un adiestramiento con el objetivo de que un niño de seis años lo pueda llevar atado. Pues esto mismo se ve a diario, en lugar de adiestrarlos para que sean paseados por niños, son adiestrados de forma similar para que personas que no tienen capacidades para hacer un buen manejo puedan pasearlos.

En algunas ocasiones, este objetivo tratan de lograrlo a través de premios constantes y exigencias. En el peor de los casos los perros sufren correcciones y castigos para que acaben siendo guiados por una persona que no tiene capacidades para hacer un buen manejo.

Si hablamos de casos excepcionales en los que la persona tiene alguna discapacidad o característica especial, es entendible hacer pasar al perro por esto. Pero cuando se trata de una persona con plenas capacidades, las cuales no llegan a ser suficientes, no es tan entendible y como mínimo nos hace reflexionar.

Es muy importante destacar que el buen manejo de correa se aprende y perfecciona con el tiempo y experiencias y obviamente habrán personas más capacitadas que otras para ello lograrlo.

Si quieres a los perros átalos de forma amable y haz el mejor manejo de correa posible, el resultado serán paseos de mayor calidad, un perro más equilibrado y estable, y por supuesto, una mejor relación porque el perro sabe que el que maneja la correa eres tú.

 

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libertad

LA LIBERTAD DEL PERRO. SU DERECHO, NUESTRA RESPONSABILIDAD

Si hay algo realmente ANTINATURAL para cualquier animal es la privación de libertad, ya sea a través del confinamiento, estar atado o cualquier otro método. 

 

Es por esto que es sumamente importante que los perros tengan la máxima libertad posible, dentro de unos límites, y por supuesto los perros deberían de disfrutar de la libertad en algún momento del día. Y debería ser algo diario, no como algo exclusivo del fin de semana o una vez al mes.

 

LA LIBERTAD QUE UNA PERSONA LE DA A SU PERRO ES SUBJETIVA Y PERSONAL.

El principal motivo por el que las personas no sueltan de la correa a sus perros por MIEDO a que le ocurra algo y en segundo lugar y con mucha relevancia, MIEDO a una posible multa o sanción administrativa. De este modo, puedes encontrar en una familia de cinco personas, cuatro personas que sueltan al perro y una que no. O al contrario, una persona que lo suelta y cuatro que no lo sueltan.

Por lo tanto, el mayor motivo suele ser el miedo y no solamente no es criticable que una persona tenga miedo a que le ocurra algo negativo a su perro, si no que además hay que respetarlo.

 

CUANDO TIENEN MIEDO SE COMPLICA MUCHO DARLES LIBERTAD.

Un perro que tiene miedo no piensa correctamente, está estresado, no escucha bien, no obedece bien y dispara sus conductas instintivas con facilidad. La probabilidad de que un perro con miedo pueda salir corriendo y entrar en modo huida es muy alta y es lo que más vemos que dificulta darle libertad a un perro.

Son muchos los casos que conocemos de perros que han sufrido un accidente o se han perdido porque huían de algo por MIEDO. Perros que han escuchado un petardo, perros que han escuchado cualquier otro ruido, perros que huían de otros perros o personas que les daban miedo. Por lo tanto, si tu perro tiene miedo hay que “trabajar” en ello y ayudarle todo lo posible. 

En principio había que darle toda la libertad que nos sea posible con una condición; QUE NO LE SUCEDA NADA NEGATIVO Y GRAVE AL PERRO NI A NADIE.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA DARLE MÁS LIBERTAD A NUESTRO PERRO?

 

EXPERIENCIAS:

Esto es fácil de decir y entender pero más difícil de poner en práctica. Para ello hay que darle libertad al perro de menos a más, de forma muy progresiva y gradual, teniendo como premisa la seguridad del perro. Entre llevar al perro atado y finalmente llevarlo suelto con total confianza hay un mar de situaciones, experiencias, aprendizajes, aciertos y errores. Son muchas las veces que habrás escuchado que lo más importante es que tu perro acuda a la llamada. 

  • CONSEGUIMOS LA MÁXIMA CALMA POSIBLE: Lo primero que debemos tratar de conseguir es una salida del perro más tranquila a la calle si es posible. Para ello debemos aportar calma en los paseos, cubrir bien sus necesidades, contar con un material de paseo adecuado, hacer un buen uso y manejo de la correa larga no extensible. Ser un referente de calma y evitar excitar al perro y situaciones que le exciten demasiado ya sea para bien o para mal. Con el paso del tiempo veremos señales de que el perro sale más tranquilo a la calle, piensa mejor y actúa con más calma.

 

  • APRENDER DE NUESTRO PERRO: Lo siguiente sería observar, conocer y aprender del perro con algo más de libertad. Sobre todo su forma de actuar, de reaccionar en la calle, de sus MIEDOS, su autocontrol, etc… y darle libertad con la correa todo lo posible. Para ello podemos usar una correa de cinco metros no extensible, de textura poco rugosa y suave que no queme nuestras manos cuando sintamos un tirón y que no arrastre cosas por el suelo.

         De esta forma podemos aprender cómo actúa e interactúa con el entorno, y es a través de esta información que nos dará la práctica, con la que nos sentiremos más seguros y                   perderemos miedos. Esto hace que ganemos en confianza y sepamos prevenir situaciones que pueden llevar a conflicto. Si nuestro perro actúa con normalidad y calma, piensa y               responde adecuadamente, tiene autocontrol y obedece con normalidad, entonces podemos estar más seguros. Y darle cada vez más libertad, ya sea dejando la correa suelta por               el  suelo a ratos o soltándole de la correa en algunos momentos ya sea porque está tranquilo o porque quiere socializar o ejercitarse un ratito.

 

LA LAMADA:

Obviamente es importante pero no tiene porqué acudir el 100% de las veces en el acto, es decir, hay que entender bien por qué y cuándo un perro puede acudir a la llamada. Un ejemplo para que lo entendáis: Una persona que tiene un cachorro de 5 meses que está en el campo y tienen una muy buena relación, se encuentran un perro de 8 meses y los sueltan.

En la primera carrera puede que los perros no obedezcan a la llamada pues son jóvenes, les falta madurez, tienen mucha necesidad de jugar y correr, pero ninguno de los dos perros se merece que no les den libertad por algo que todavía no les podemos pedir.

Seguro que esos mismos dos perros, si esperamos cinco minutos a que se conozcan y se peguen dos carreras, responderán mucho mejor a la llamada. Si los perros están equilibrados y no sienten miedo en exceso no tendría sentido que desaparecieran y se fueran corriendo, cuando sus seres queridos se encuentran en un determinado punto, la relación es buena y su vida depende de ellos. 

 

  • ENTENDER BIEN LA LLAMADA: No se debe entrenar como si fueran robots a base de repeticiones diarias, sino más bien entendiendo factores como:
  •  – ¿Tiene sentido que le llame ahora?
  • – ¿Cómo le estoy llamando?
  • – ¿Puede en ese momento darme lo que quiero?
  • – ¿Tiene autocontrol suficiente?
  • – ¿Tiene algún problema por el cual le cueste obedecerme? Miedos o 
  • – ¿Qué experiencias ha tenido tras nuestra llamada?
  • Cuando entendemos todos estos factores que influyen en el hecho de que un perro pueda obedecer y que no todos los perros lo harán del mismo modo, entonces podremos obtener las mejores llamadas, ya sean silenciosas, gestuales, más altamente sonoras, etc…

Cosas a tener en cuenta.

– El miedo: Cuántos más miedos tiene el perro más se complica darle libertad. Especial cuidado cuando nuestros perros son jóvenes o tienen miedo a algunos perros y aparecen de repente. En ese momento se puede disparar una carrera de huída y suele pasar en los primeros segundos. Lo mejor es prevenir esta llegada y ponerle la correa si no la lleva puesta o cogerla por un extremo si la lleva arrastrando.

– Las capacidades del perro: No todos los perros responden igual al soltarlos, dependiendo de las necesidades que tengan y el entorno pueden actuar de una forma u otra. El mismo perro probablemente sea más sencillo de soltar cuando sea un perro maduro y llegue a los dos años que cuando tenía 7 meses. Y no tendrá la misma capacidad de gestionar la libertad un perro que no tiene miedos excesivos de otro que sí los tiene. 

– El entorno: Debe estar lo más libre de estrés y excitación posible. Además es importante que haya espacio. Solar a un perro en un terreno de 5 metros cuadrados vallado no se le puede llamar libertad.

– El proceso: Primero con correa larga de 5 metros. Luego podemos seguir con correa larga (sin asa) y soltarla en el suelo. Siempre nos vamos a sentir más seguros si podemos coger al perro a una distancia de 5 metros. Y con el tiempo si aprendemos a evitar problemas y cómo responde nuestro perro, con suerte podremos empezar a darle plena libertad a ratos hasta que esos ratos se conviertan en gran parte del paseo si es posible y lo que deseamos.

Cada perro tiene su punto débil, habrán perros que les cueste acudir a la llamada o obedecer al “quieto” cuando están jugando, otros cuando huelan o vean una perra que les gusta o está en celo, otros porque tienen miedo, otros porque no están cómodos en ese lugar y otros porque han olfateado algo que les llama poderosamente la atención, como un familiar u otro animal.

Ventajas e inconvenientes de DARLE LIBERTAD al perro:

Ventajas: 

El perro obtiene más experiencias y consigue ser un perro más sabio, haciendo descubrimientos, obteniendo conocimientos, además de conocerse mejor a sí mismo.

El perro cubre mejor sus necesidades, además de ejercitarse física y mentalmente. 

El perro socializa mejor, obtiene herramientas para entenderse mejor y evitar conflictos con otros perros. 

La persona puede conocer realmente a su perro, saber cómo es, qué legista hacer, que intereses tiene o cómo le gusta relacionarse sin intervención humana. Además le permite aprender del perro a través de la observación durante las experiencias.

Inconvenientes:

El principal inconveniente es que le pase algo grave al perro o a alguien. Por esto es nuestra responsabilidad hacerlo con cuidado, con cabeza y tratando de no exponerlo al peligro de forma innecesaria.

Que el perro en un momento dado de camino a la adultez moleste un poco a alguien (aunque tratemos de evitarlo siempre), forma parte del proceso, para eso están las disculpas y la buena educación.

A los niños humanos les pasa exactamente igual, antes de ser adultos en algún momento molestaron a alguien y no por ello ponemos el grito en el cielo si somos un poco empíricos y la situación es normal. Otra cosa muy distinta es dejar que los perros o los niños que no son todavía adultos molesten en exceso a los demás sin ningún tipo de control porque hay que dejarles ser. Es nuestra responsabilidad ayudar a madurar a los perros, darles libertad con seguridad y respetar la libertad del prójimo.

 

Ventajas e inconvenientes de NO DARLE LIBERTAD al perro:

Ventajas: 

El perro no molesta, no se pierde y no lo muerden. Es decir, la única ventaja quizás podríamos hablar de la seguridad física del perro, pero no de la mental y emocional.

Inconvenientes:

Falta de experiencias. Falta de madurez.

Falta de habilidades sociales.

Mayores inseguridades y miedos.

Necesidades sin cubrir.

Desequilibrio emocional.

Pobre desarrollo físico y mental.

Mayor infelicidad, estrés y frustración.

 

CONCLUSIÓN REFLEXIVA

Personalmente pensamos que realmente la libertad que cada uno le da a su perro es personal y subjetiva y depende sobre todo de sus miedos, sus conocimientos, sus experiencias, el perro y su relación con el perro.

Llevamos toda la vida con perros y nuestros perros han disfrutado de libertad a diario. Desgraciadamente para ellos hemos vivido siempre en la ciudad con sus peligros y siempre hemos tenido y tendremos miedo a que les suceda algo negativo (igual que una madre con sus hijos). De hecho, incluso tenemos pesadillas por ello. Pero es nuestra responsabilidad que nuestros perros tengan el mayor bienestar posible y para ello sin duda es necesaria la libertad.

Por lo tanto, si quieres darle más libertad a tu perro, ve poco a poco, obtén conocimientos, obtén experiencias y aprende de ellas con la máxima seguridad que te sea posible. El que hace lo que puede no está obligado a más. Pero cómo puede cambiar toda la vida de un perro de llegar a un hogar en el que le dan libertad a diario a que le toque llegar a una casa dónde jamás lo soltarán de la correa.

Por último, por supuesto que hay perros que han tenido accidentes o han perdido la vida por darles libertad, pero no olvidemos que son más todavía los perros que han vivido plenamente hasta el final de sus días, que han mejorado su vida y su relación familiar dándoles más libertad.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

perros y niños

PERROS Y NIÑOS

Son muchas las familias en las que conviven perros y niños, y si la cosas se hacen bien puede ser una experiencia muy bonita, pero en otros casos, la experiencia puede complicarse ya que es un gran cambio para todos.

Vamos a abordar como deberíamos de preparar a nuestro perro de la manera más amable y respetuosa ante la llegada de un bebe al hogar, ya que sin duda, hacer una buena transición en los cambios que van a suceder ayudará a nuestro perro a hacer una mejor gestión de estos cambios.

También hablaremos de como sería la mejor manera de una primera presentación entre perros y niños.

Durante el embarazo se pueden ir preparando muy progresivamente todas esas rutinas y cambios que se prevén, preparar nuevas estrategias para poder cubrir sus necesidades, para que sea un proceso totalmente natural.

Los tiempos y la calidad de los paseos suelen cambiar, las rutinas también suelen verse afectadas, así como sus posibilidades de socialización, los tiempos de descansos y la calidad de estos, nuevas limitaciones.. y este cúmulo de cambios acaban por desencadenar esos cambios en su comportamiento.

Los perros son muy sensibles a los cambios en su entorno y en sus rutinas.

 

CAMBIOS EN LAS RUTINAS

Lo primero que deberían de pensar los tutores es en los cambios que van a suceder en sus rutinas y en la del perro para habituarse progresivamente.

Los bebés alteran significativamente las rutinas diarias. Si el perro está acostumbrado a un horario estricto para paseos y comidas, empieza a variar los horarios gradualmente para que se acostumbre a la flexibilidad.

Posiblemente cambien los horarios de paseos, y de quién realiza los paseos, porque si la mamá tiene que estar en casa con el bebé durante la lactancia posiblemente sea el papá o la otra persona la que tenga que ocuparse de los paseos del perro.

Estos cambios en las rutinas de paseos deberían de ir dándose de manera gradual para que luego no sea algo que al perro le pueda crear confusión.

 

CAMBIOS EN  ZONAS DE LA CASA

También hay que valorar si vamos a cambiar zonas de uso restringido para el niño, deberíamos de ir habituando al perro a dejar de usar esas zonas de manera progresiva.

De la misma manera, habría que proporcionar un lugar tranquilo donde el perro pueda retirarse si necesita un descanso. Este debe ser un espacio donde se sienta seguro y no sea molestado.  

Al igual que puede haber una zona para el descanso del niño y que en ciertos momentos puede que no se le permita entrar al perro, a la inversa tambien deberia de darse; una zona en la que el perro pueda estar tranquilo sin la posibilidad de que el niño pueda entrar, sobre todo si no hay una supervisión de los tutores.

PRESENTACIÓN ENTRE PERROS Y NIÑOS

El primer encuentro entre perros y niños debería de ser de manera natural, en un entorno tranquilo y controlado.

Las personas no deberían sobreexcitar al perro para que este pueda asociar la presencia del niño con algo tranquilo, permitiendo acercarse y olerle.

Observar cuidadosamente las reacciones de los perros y niños y reforzar los comportamientos tranquilos y curiosos.

Fomentar momentos de descanso y de calma entre ambos, ayudarán a normalizar y mejorar el vínculo.

Nunca habría que dejar solos a los perros y niños sin supervisión.

 

TIEMPO Y ATENCIÓN

En muchos casos, suele darse que, antes de la llegada del niño, el perro es el centro de atención de las personas, todo gira en torno a él y de repente, en cuanto llega el nuevo miembro esta atención y el tiempo que se les proporciona cambia totalmente.

El tiempo que se le puede ofrecer a los perros cambia considerablemente, en muchas ocasiones disminuye y casi siempre en presencia de otro ser vivo, en este caso el bebe y que también reclama atención.

La atención recibida ya no es la misma y cuando se le da, casi siempre está presente el niño, y eso puede llegar a ser frustrante para el perro si no se le ha ido habituando de manera progresiva.

Sería muy positivo poder mantener ciertas rutinas en las que el perro pueda recibir atención, paseos, juegos, momentos de contacto y descanso en las que el protagonista sea él también, para que no se sienta desplazado y con la frustración que esto le puede generar. 

Fomentar experiencias de calidad y poco estresantes como paseos tranquilos, siestas entre perros y niños sería una buena manera de reforzar el vínculo y el respeto entre ellos.

 

SUPERVISIÓN ENTRE PERROS Y NIÑOS

La mayor tasa de agresividad se da en perros y niños y eso se entiende teniendo en cuenta que los bebés a medida que crecen y empiezan a gatear y tienen más autonomía son mucho más intensos, invasivos y estresantes para los perros.

Todos estos comportamientos se traducen en perros mucho más estresados, con peor gestión emocional y si no hay una buena supervisión, puede acabar en una agresividad de los perros hacia los niños.

Hay que explicar a los niños que los perros no son un juguete y que debemos de respetar sus espacios, evitar la sobreestimulación y fijarse en su lenguaje corporal para saber si estamos siendo molestos.

 

LLEGADA DE UN PERRO A UNA CASA CON NIÑOS

En el caso de que sea un perro el que llega a una nueva familia en la que hay niños, lo primero sería hacerles entender a los niños que el cambio que supone para el perro llegar a un entorno nuevo con personas nuevas va a ser bastante estresante.

Los primeros días solo deberíamos de preocuparnos de que el perro haga una asociación de que tanto las personas como los niños no son un peligro, por lo tanto hay que dejarle tranquilo y fomentar mucha calma y promover momentos de descanso y tranquilidad.

Eduquemos a los niños en el respeto hacia los perros. Serán mejores personas, los perros serán más felices y habrán muchos menos «accidentes» indeseados.

 

CONCLUSIÓN

La adaptación para una buena relación entre perros y niños es un proceso gradual. 

Darle tiempo al perro para que se acostumbre al nuevo miembro de la familia es crucial. 

Algunos perros pueden necesitar más tiempo que otros para adaptarse completamente.

La llegada de un bebé a un hogar con un perro puede manejarse de manera exitosa con planificación, paciencia y respeto. 

Al preparar adecuadamente al perro y proporcionar un ambiente seguro y controlado, es posible fomentar una relación armoniosa entre los perros y niños, asegurando el bienestar de toda la familia.

La llegada del nuevo miembro de la familia no debería de generar ningún problema a nuestro perro, sino todo lo contrario, una implementación de la felicidad como parte de la unidad familiar.

Con buenas pautas, respeto y empatia se puede conseguir una buena relación entre perros y niños.

¡Cualquier duda sobre nuestros servicios de aseoramiento canino, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!

ansiedad por separación

ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Existen muchos problemas relacionados con la ansiedad por separación y no todos son iguales. 

No consideramos ansiedad por separación:

  • Cuando el perro no da signos durante la primera media hora.
  • Si los signos no escalan después de aparecer las señales y disminuyen o desaparecen.

En ocasiones los problemas que se presentan ya sean destrozos, micciones no deseadas o ladridos u otras señales no son provocados por problemas relacionados con la ansiedad por separación. Esto podría ser debido a una mala adaptación del perro a un nuevo hogar o recinto, a una etapa exploratoria en la vida del perro, a una acumulación de estrés o por picos de estrés agudo.

Cuando hablamos de ansiedad por separación, hablamos de uno de los problemas más graves que hemos tratado y que resulta un problema difícil de llevar para muchas familias.

Cuando el perro tiene este problema se caracteriza porque no lleva bien nuestra ausencia desde un primer momento y muestra señales durante los primeros minutos de partida.

Además suele dirigirse en todo momento hacia la puerta o lugar de salida por donde sabe que nos hemos ido. 

Este problema muestra un desajuste emocional cuando el perro se queda solo o sus referentes desaparecen. Aparece el miedo , el estrés y la ansiedad y puede manifestarse de muchas formas, ya sean ladridos, aullidos, destrozos, micciones, hiperactividad…

Para tratar este problema de ansiedad por separación lo primero que hacemos es valorar la vida completa del perro, para hacer una reducción de estrés en su vida, mejorar si es posible su relación familiar y ayudarle a desarrollarse como perro. 

El primer paso para mejorar la ansiedad por separación sería evitar dejar al perro solo durante unos días y reducir los niveles de estrés cubriendo sus necesidades de forma correcta y evitando cosas que le estresen en exceso. Habría que analizar el nivel de madurez del perro, la posible dependencia del perro sobre el referente, sus miedos, su confianza en sí mismo y los demás. 

Desensibilizar nuestros movimientos por casa y ser conscientes del ambiente que se genera en la misma. Revisar que cosas negativas pueden estar impidiendo que el perro mejore y esté más equilibrado y si todo esto no consigue mejorar la situación, entonces y sólo entonces es cuando empezamos un trabajo de desensibilización organizado, bien diseñado y constante.

No tiene sentido empezar un trabajo serio de desensibilización si previamente no hemos revisado y analizado el día a día del perro y sus características.

Métodos que no funcionan: Si funcionan estos métodos no se trata de ansiedad por separación.

Juguetes con comida o comida:

No funciona, solamente para contracondicionar y funciona mejor bajo umbral. No es sostenible. Si supera su umbral no sirve de nada y a la larga no tienen ningún efecto exitoso. Para que funcione bien el estímulo el orden debe estar intercambiado. El Kong o similar acaba prediciendo q algo malo va a pasar. Al tiempo no querrá el juguete o comer aunque al principio si lo hiciera.

La comida además termina antes de que el ejercicio finalice normalmente y le dejamos expuesto al estímulo aversivo (la soledad) sin nada que le guste o contracondicione.

¿Alimentadores remotos? Puede funcionar por menos de 30 minutos. No es viable estar dando de comer a un perro durante dos horas, no aporta calma ni relajación. Y además puede superar el umbral y dejar de ser efectivo. Por supuesto no ayuda a concentrarse en el aprendizaje que nos interesa que es quedarse solo sin entrar en pánico.

Condicionamiento operante:

No funciona con la ansiedad por separación. Es decir, no sirve pedirle al perro que se quede quieto dos horas para luego premiarle. No funciona. No genera un estado de trabajo de relajación y el perro está a la expectativa. Queremos un estado de relajación y de siesta en lugar de expectativa. 

Si utilizamos este método llegará un punto en el que el coste de hacer ese esfuerzo va a ser muy poco comparado con el premio que le damos. El mismo premio deja de tener el valor que tenía ya que se lo dábamos con 2 minutos de espera y el mismo premio se lo damos para una hora. El perro acabará por no querer hacer esta espera que no le aporta bienestar ninguno.

Además pensemos que lo ideal es que el perro decida donde quiere estar y se relaja donde quiera, no dónde le pidan u ordenen. Tampoco sirve aquí el alimentador remoto por los mismos motivos. Ni aporta calma ni vamos a estar dos horas dosificando comida si queremos progresar.

EL MÉTODO DE DESENSIBILIZACIÓN para trabajar la ansiedad por separación que usamos en WALKING DOGS VALENCIA es el sistema propuesto por Moira Hechenleitner

Es importante señalar que para empezar deberíamos dejar por un tiempo ya sean días o semanas la idea de separarnos del perro.

Al cabo de unos días en los que el perro se ha olvidado en parte de que se puede quedar solo y tenemos un buen estado emocional del perro para comenzar un nuevo aprendizaje, comenzaremos el trabajo de desensibilización que puede llevarnos meses.

Un método bien diseñado y organizado basado en el aprendizaje del perro siempre por debajo de su umbral fomentando un estado de relajación y sin utilizar órdenes, premios, ni comida.

Un método basado en trabajar de 30 minutos al día durante 5 días a la semana, a través de sesiones diseñadas previamente con los resultados de la sesión anterior.

Nuestra formación y experiencia en ansiedad por separación y problemas relacionados con la separación es amplia y actualizada.

¡Cualquier duda sobre nuestros servicios de aseoramiento canino, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!