Etapa de propiocepción

LA ESENCIAL ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN Y PSICOMOTRICIDAD

La etapa de propiocepción y psicomotricidad va aproximadamente de los cinco a los ocho meses. 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN

La etapa de propiocepción es probablemente la etapa más complicada generalmente para los tutores básicamente porque pasa de ser un cachorro patoso que va poco a poco por el mundo con mucha cautela a ser un perro más grande, más fuerte, más ágil y que ya no va con tanta precaución porque ya se ha conocido el mundo de los tres a los cinco meses. Todavía no tiene autocontrol, ni empatía, ni educación, ni un juego tranquilo pero ya es mucho más grande y fuerte que antes.

La prioridad y mayor necesidad en esta etapa de propiocepción ya no es como en la anterior. No necesita descubrir las cosas poco a poco, es algo que ya he hecho. Ahora lo que necesita es jugar en libertad con otros perros. Esto se traduce en que el perro tira mucho de la correa y no son pocos los tutores que se preocupan en este momento y piensan que puede ser un problema de por vida. 

Este tipo de pensamientos son totalmente lógicos si no se tiene el conocimiento suficiente. Pero la realidad es que si hacemos un buen manejo de correa pasada en esta etapa y hemos cubierto bien las necesidades durante este periodo de tiempo, cuando llega a los nueve meses aproximadamente y se produce el despertar sexual, cambia de necesidades y por lo tanto deja de tirar de la correa.

Básicamente ya no tiene la necesidad de jugar tanto y la prioridad ahora es olfatearlo todo. Ante la necesidad de olfatearlo todo no podrá ir de prisa y si hemos aportado calma desde cachorro lo normal es que vaya tranquilo y no tire de la correa.

Por lo tanto las principales características de esta etapa de propiocepción es que nuestro cachorro pasa de ser una «bolita de grasa patosa» a ser un perro más grande que tira de la correa busca, desafíos físicos y puede pasarse todo el día jugando con otros perros, cuerpo a cuerpo de una forma muy intensa.

En esta etapa de propiocepción vamos a necesitar más paciencia que en las anteriores e incluso posteriores. 

Esta etapa de desarrollo al igual que el resto ayuda a los perros a madurar, convertirse en perros adultos y equilibrados.

En esta etapa de propiocepción y psicomotricidad los perros aprenden códigos sociales a través de sus interacciones y su juego. Aprenden también a conocer su propio cuerpo y sus límites, aprende a relacionarse con todo tipo de perros sin la inseguridad que mostraban antes. Además es muy importante esta etapa porque aprenden códigos sociales y estrategias para evitar conflictos.

 

¿CUÁLES SON LAS PRICIPALES NECESIDADES?

¿Qué es lo más importante en cada etapa? Cubrir sus necesidades y entender las incapacidades del perro.

Las necesidades que tienen los perros en esta etapa de propiocepción y psicomotricidad tienen toda la lógica si atendemos a la progresión y continuidad de las etapas de desarrollo. Sus necesidades varían respecto a la etapa anterior y si antes era descubrir el mundo poco a poco ahora necesita libertad para jugar con todo tipo de perros. 

Además necesitan que un referente de calma que intervenga lo mínimo posible y ponga en ocasiones freno a su juego. Pues poner freno al juego es algo que el perro todavía no puede y a medida que transcurre por la etapa irá mejorando en cuanto a gestión.

Como referentes de calma deberíamos de observar y aprender de las interacciones de nuestro perro y del resto de perros. Lógicamente atendiendo a la comunicación y entendiéndola. Y cuando pensemos que el juego se está subiendo mucho de intensidad y/o pensemos que uno de los dos está siendo muy incomodado y molesto por el otro, es probablemente el mejor momento para intervenir y bajar un poco esa intensidad.

No se trata de que dejen de jugar para el resto del día, se trata de parar unos segundos o un minuto dos para bajar simplemente la intensidad. Con poco tiempo es suficiente. Por lo tanto dos perros adolescentes pueden estar jugando durante horas, pero lo mejor sería supervisarlos y en los momentos que más suba el estrés y más baje el autocontrol tratar de apaciguar la situación con cualquier cosa que distraiga o haga que los perros dejen de jugar durante unos segundos minutos.

Otra necesidad importantísima en esta etapa de propiocepción es que tras el juego el perro tenga un buen descanso posterior para un buen aprendizaje. Como bien sabemos en el mundo de la educación canina y la etología, los cachorros necesitan descanso de calidad y en cantidad. Debemos procurarles distintos sitios donde puedan descansar y no molestarles durante el mismo. Esto se traducirá en un buen aprendizaje de lo sucedido fuera de casa y por lo tanto de todos los códigos e interacciones sociales que está viviendo.

Lógicamente hay que recordar que las interacciones y el juego no puede ser excesivo y hay que tener algo de cuidado con los perros con los que interactúa, sobre todo con la excitación y la empatía que presentan.

Como última necesidad y no menos importante, en esta etapa de propiocepción, de los cinco a los ocho meses los perros necesitan aprender a relajarse especialmente en la calle. No son pocos los problemas que presentan en la calle debido a que desde cachorros se les ha excitado, emocionado, entusiasmado y alterado. El motivo principal de los tutores es que lo veían contento y querían cansarlo. La realidad es que se está generando un perro que no puede salir tranquilo a la calle. 

 

¿Cómo podemos hacer para que un perro aprenda a relajarse en la calle? 

Sencillamente aportar mucha calma y no hacer nada. Que se dice pronto pero la gente le cuesta mucho. Tratar de no emocionar constantemente al perro. Aportarle seguridad y ayudarle en sus miedos. Y por supuesto buscar y pasar tiempo en sitios donde no hayan muchos estresores y que el perro se pueda relajar y si es posible hasta el punto de llegar a dormirse.

Son muchos los perros que actualmente tienen más de un año y no saben relajarse en la calle. Esto es un problema grave y podemos observarlo en perros que dan señales de estrés cuando te quedas parado en un sitio tranquilo. Puedes ver como no paran de mordisquear cosas, no paran de buscar objetos para que se los lancen o incluso puedes ver que si el tutor para quieto y no hace nada, los perros les ladran o lloran.

Por lo tanto lo más importante sería atender a estas necesidades que acabamos de mencionar y en segundo lugar saber qué incapacidades tiene porque probablemente uno de los mayores errores que cometemos las personas es pedirle al cachorro cosas que no nos puede dar todavía.

 

¿QUÉ COSAS NO PUEDO PEDIRLE TODAVÍA EN LA ETAPA DE PROPIOCEPCIÓN?

 

¿Qué no puedo esperar de mi cachorro hasta pasados, al menos, los ocho meses?

No tiene control del tiempo y por supuesto no tiene control del tiempo de juego. No puede jugar de forma tranquila y sutil como un perro maduro. Todavía no tiene autocontrol en presencia de perros, ni sabe presentarse de forma adecuada. Por lo tanto no debemos frustrarnos porque no sepa hacer estas cosas todavía y si tratar de cubrir las necesidades para que acabe teniendo estas capacidades en poco tiempo. 

En esta etapa de propiocepción la licencia de cachorro que le «exime» de conflictos con perros más adultos se va caducando. Y al llegar al año habrá caducado totalmente. Es por ello que debemos ayudar a nuestros perros para que al llegar al año esté lo más equilibrados posibles. Pues es el segundo año de vida del perro la tapan las que más conflictos suele tener.

Resumiendo, como en todas las etapas lo más importante es atender a las necesidades e incapacidades del perro. Y es través de la libertad que los perros consiguen cubrir sus necesidades de la mejor manera posible pero para ello necesitan un referente de calma que observe y entienda al perro. Un referente que en la calle le dé libertad al perro e intervenga lo justo además de proporcionarle muy buen descanso. 

Si cubrimos bien las necesidades del perro y hacemos las cosas de la mejor manera posible, el cambio de nuestro cachorro de los cinco a los ocho meses será considerable, habiendo ganado autocontrol, mayor educación, mayor capacidad de atención y dotes comunicación. 

Normalmente lo que más se suele complicar en la familia es darle libertad al perro. Lo cual es totalmente lógico y normal, pues se trata de algo subjetivo y personal que tiene que ver con nuestras inseguridades, experiencias pasadas, nuestra personalidad y nuestra relación y personalidad del propio cachorro.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, los perros no nacieron para ir atados pero tampoco para ser atropellados. Por lo tanto darle la máxima libertad que podáis a vuestros perros pero por favor cuidado que no le pase nada grave ni a él ni a nadie.

 

Si tienes cualquier duda sobre cualquier etapa de desarrollo puedes ponerte en contacto. Te ayudaremos en todo lo posible.

cachorro

LA ADAPTACIÓN DE UN CACHORRO RECIÉN ADOPTADO: GUÍA ESENCIAL PARA SUS PRIMERAS SEMANAS EN CASA

Adoptar un cachorro es emocionante, precioso y profundamente transformador. Y, a la vez, es un momento crítico: llega a un hogar desconocido justo después de separarse de su madre y su camada. Para su cerebro y su sistema emocional, ese cambio no es “un trámite”: es un salto gigante.

En estas primeras semanas, el objetivo no es “portarse bien”, sino algo mucho más útil: sentirse seguro. Cuando un cachorro se siente seguro, duerme mejor, se regula mejor y aprende con más facilidad.

La idea clave: ausencia de soledad al inicio + baja interacción

  • Primeras 2–3 semanas: idealmente, ausencia de soledad real (no dejar al cachorro solo en casa).

  • Durante esas 2–3 semanas: baja interacción (presencia tranquila, sin atención constante).

  • Desde la semana 3: empezar a presentar la soledad de forma muy progresiva y de baja intensidad (puertas, barreras, micro-ausencias).

Este enfoque encaja especialmente bien con recomendaciones prácticas de entrenamiento gradual dentro de casa (distancia sin interacción) usando barreras como primer paso.


1) Entender el momento vital del cachorro

El periodo de socialización del cachorro es especialmente sensible durante los primeros meses: es una ventana de oportunidad para que aprenda que el mundo (personas, perros, ruidos, lugares) es seguro. Exponerle con cuidado y sin sobreestimular reduce el riesgo de problemas emocionales futuros.

Punto importante: socializar no significa saturar. Debe hacerse de forma segura y evitando sobreestimulación (miedo, retirada o evitación).


2) Primeras 2–3 semanas: acompañamiento sin soledad, pero con presencia tranquila

Lo que buscamos

  • Que el cachorro no viva la ausencia como una experiencia intensa en el momento más vulnerable (llegada + separación de la madre).

  • Que, al mismo tiempo, aprenda a estar sin depender de atención constante.

Cómo se hace (muy práctico)

  • Tú estás en casa, haces vida normal, con entorno muy calmado, intentamos cerrar ventanas, bajar un poco persianas en sus momentos de descanso o para favorecerlos, y movimientos lentos, previsibles y a baja intensidad. Es como tener un bebe en casa, no queremos despertarle con nuestros movimentos bruscos, ruidos innecesarios, tono excitado o volumen alto de Tv o radio.

  • El cachorro descansa cerca o en su zona.

  • Premias la calma (tumbarse, relajarse) con micro-refuerzos tranquilos.

  • Evitas “hiper-animarle” todo el rato: cariño sí, pero sin convertirte en una discoteca emocional.

Este matiz (presencia sin interacción constante) también es muy importante: se puede acompañar “estando”, sin interactuar, y luego ir aumentando distancia.


3) Los primeros días: seguridad antes que normas

Prepara un entorno amable

  • Zona de descanso tranquila (sin tránsito constante).

  • Mantita con olor familiar (si es posible).

  • Agua accesible.

  • Juguetes seguros y opciones de lamido/masticación calmada.

  • Los juguetes que le sobre exciten deberia de estar durante poco tiempo y «desaparecer» para que vuelva a la calma, y poder dormir

Rutinas suaves

  • Comida y salidas a ritmo razonable.

  • Pocas novedades por día.

  • Pocas visitas (la socialización se planifica; no se improvisa con 12 familiares opinando).


4) Dormir acompañado: la base del descanso (y del futuro “estar bien solo”)

Dormir cerca del tutor las primeras semanas suele facilitar adaptación: no “malcría”; estabiliza.

Además, hay datos recientes que asocian, en etapas tempranas, más horas de sueño nocturno con menor probabilidad de conductas relacionadas con la separación (SRB) a los 6 meses; también se observó asociación con disponer de un espacio cerrado/limitado por la noche (habitación o zona segura), y con evitar el uso de métodos aversivos.

Recomendación práctica:

  • Primeras semanas: cama/transportín/parque en tu habitación, cerca de ti.

  • Si usas recinto/transportín: que sea un lugar seguro, introducido con refuerzos y calma (nunca castigo ni obligados a estar ahi).


5) Socialización real: calmada, progresiva y sin forzar

La socialización temprana es  importante que se haga antes de completar vacunación, con gestión del riesgo (entornos controlados, evitando exposición insegura), porque los problemas de conducta tienen un impacto enorme en bienestar.

Regla de oro: si el cachorro se aparta, bosteza, evita mirar, se queda quieto o se esconde, está comunicando. No se empuja. Mejor prevenir y ser mas progresivo que inundar y luego lamentar


6) Semana 3 en adelante: presentar la soledad (muy progresiva, baja intensidad)

Fase A: “distancia sin soledad” (dentro de casa)

Empieza por separaciones mínimas y controladas:

  • cerrar la puerta del baño unos segundos,

  • cerrar la puerta de una habitación muy poco tiempo,

  • mejor aún: usar una barrera/puerta infantil (menos “brusco” que una puerta cerrada).

En esta fase, es clave la baja interacción. El cachorro aprende: “estoy seguro aunque no me estén atendiendo”.

Fase B: micro-ausencias reales (salir y volver)

Cuando la Fase A va bien:

  • Sales 10–30 segundos y vuelves antes de que haya angustia o alta aexcitacion.

  • Nada de despedidas ni reencuentros intensos: rutina neutra y amable. Saludamos siempre de manera calmada. No hay que hacer un evento ni de nuestra marcha ni de nuestra llegada, naturalidad total.

  • No irnos todos a la vez, y cuando el perro este excitado. Hay que practicarlo de manera programada para que su estado sea de calma para que haga una buena gestion emocional

Fase C: construir minutos (sin saltos)

  • Aumentas de forma gradual y variable.

  • Si aparece estrés (llanto, rascado, jadeo, destrucción): retrocedes un paso.


7) Educación canina amable: por qué evitamos castigos y métodos aversivos

La evidencia indica que los métodos aversivos pueden comprometer el bienestar: se han observado más señales de estrés y aumentos de cortisol frente a metodos intensos o agresivos.

En un estudio longitudinal reciente sobre ansiedad por separacion en cachorros, se recomienda evitar el entrenamiento aversivo como parte de un enfoque preventivo. Nada de dejarlo solo toda la noche el primer dia para que aprenda.


8) Errores comunes en la adaptación del cachorro (y cómo evitarlos)

  • Dejar al cachorro solo demasiado pronto (o de golpe y durante mucho): mala receta.

  • Confundir “acompañar” con “estimular”: acompañamiento es presencia segura, no atención 24/7.

  • Sobreexponer (ruido + perros + gente + tráfico): la socialización útil es la que termina con el cachorro tranquilo, no “agotado”.

  • Regañar por pipís o destrozos: empeora el problema (asociará tu vuelta con tensión).


9) Señales de alarma: cuándo pedir ayuda profesional

Conviene pedir apoyo (educación amable/etología veterinaria) si:

  • el cachorro entra en pánico con separaciones mínimas,

  • el llanto empeora día a día,

  • hay destrucción intensa, autolesiones o micción/defecación por ansiedad,

  • muestra miedo generalizado en contextos cotidianos.

Cuanto antes se interviene, más fácil es.


Conclusión

Las primeras semanas son el cimiento emocional del cachorro. Tu planteamiento es una combinación muy sólida:

  1. Ausencia de soledad real en las primeras 2–3 semanas (acompañamiento).

  2. Baja interacción para fomentar calma e independencia en presencia.

  3. Soledad progresiva desde la semana 3, con micro-separaciones y aumento gradual.

Si necesitas un plan personalizado de adaptación para tu cachorro (sueño, rutinas, socialización y prevención de ansiedad por separación), o tienes cualquier duda puedes ponerte en contacto.

socialización temprana

LA ESENCIAL IMPORTANCIA DE LA SOCIALIZACIÓN TEMPRANA EN CACHORROS: DE LA CUARTA A LA DECIMOCUARTA SEMANA

Introducción: «socialización temprana»el secreto de un cachorro equilibrado

¿Sabías que los primeros meses de vida de tu perro son decisivos para toda su vida adulta? La llamada ventana de socialización temprana, que va de la cuarta a la decimocuarta semana, es un periodo crítico en el que tu cachorro está formando la base de su comportamiento.

En esta etapa, cada experiencia deja huella. Es el momento ideal para que aprenda a relacionarse con personas, otros perros, estímulos del entorno y rutinas del día a día. Si esta fase se descuida, pueden aparecer problemas de miedo, estrés o ansiedad por separación en el futuro.

Hoy vamos a contarte todo lo que necesitas saber sobre la socialización temprana en cachorros, con consejos prácticos y sencillos para tutores primerizos en Valencia y alrededores.


¿Qué significa la socialización temprana en cachorros?

La socialización no es simplemente que el perro “conozca muchas cosas”. Se trata de que aprenda a:

  • Relacionarse de forma segura y tranquila con personas y otros perros.

  • Habituarse a estímulos cotidianos: coches, ruidos de ciudad, ascensores, bicicletas, etc.

  • Manejar experiencias necesarias en la vida diaria: veterinario, peluquería canina, manipulación en casa.

En definitiva, la socialización es la base de una convivencia feliz y sin miedos.


La ventana crítica: de la cuarta a la decimocuarta semana

Durante este periodo de la socialización temprana , el cachorro es como una esponja emocional. Todo lo que vive se guarda en su “biblioteca de experiencias”.

Si las experiencias son positivas y respetuosas, crecerá con confianza.

Si son negativas o demasiado bruscas, puede desarrollar miedos difíciles de revertir.

Por eso insistimos: el acompañamiento profesional desde esta etapa es clave para prevenir problemas de conducta en el futuro.


Errores comunes durante la socialización temprana en un cachorro

Muchos tutores, con la mejor intención, cometen algunos errores frecuentes:

  1. Exponer demasiado pronto y de golpe: llevar al cachorro a lugares abarrotados sin progresión.

  2. Confundir socialización con sobreestimulación: dejar que “todo el mundo lo toque” o que juegue sin control con cualquier perro.

  3. Usar castigos o correcciones: generan inseguridad y miedo, lo contrario a lo que queremos lograr.

Recuerda: la socialización debe ser gradual, positiva y adaptada al ritmo del cachorro.


Estrategias prácticas para los tutores

Aquí te dejamos consejos sencillos y aplicables desde ya:

  • Paseos cortos y seguros: empieza en calles tranquilas, alejadas del tráfico.

  • Encuentros caninos controlados: busca perros adultos equilibrados y sociables.

  • Exposición progresiva a ruidos: tráfico suave, puertas automáticas, campanas, etc.

  • Experiencias positivas con personas: niños tranquilos, personas mayores, desconocidos que respeten al cachorro.

  • Manipulación en casa: tocar patas, orejas, cepillado suave, siempre con premios y calma.


Socialización y salud: ¿qué pasa con las vacunas?

Un miedo común de los tutores es: “¿puedo sacar a mi cachorro antes de que tenga todas las vacunas?”.

La respuesta es sí, pero con precauciones.

  • Puedes empezar en brazos, en transportín o en entornos limpios y controlados.

  • El veterinario puede orientarte sobre el calendario más seguro.

  • Cuidado con el veterinario que te recomiende no socializar al cachorro hasta que no tenga todas las vacunas.

Lo que no debemos hacer es esperar hasta los 4-5 meses para empezar, porque perdemos la ventana crítica.


Educación canina amable desde el inicio

La socialización temprana debe ir de la mano de una educación canina basada en refuerzo positivo. Olvida las técnicas antiguas de dominancia o castigos:

  • Refuerza conductas deseadas con premios y caricias.

  • Sé paciente: tu cachorro está aprendiendo cómo funciona el mundo.

  • Recurre a la guía de un profesional en etología canina cuando lo necesites.

En Walking Dogs, trabajamos directamente en el entorno real del perro (tu casa, tu barrio, tu parque), porque es ahí donde aprende a desenvolverse en la vida diaria.


Beneficios de una buena socialización

Un cachorro correctamente socializado será en el futuro:

  • Más seguro y equilibrado.

  • Capaz de gestionar el estrés de la vida urbana.

  • Un perro que disfruta de los paseos, sin miedos ni reacciones desproporcionadas.

  • Un compañero con un vínculo fuerte y sano con su familia.


Conclusión: invierte en su futuro emocional

La socialización temprana en cachorros, especialmente entre la cuarta y la decimocuarta semana, es la inversión más importante que puedes hacer por el bienestar de tu perro.

Si vives en Valencia o alrededores y tienes un cachorro, ahora es el momento perfecto para ponerte en acción. Un buen comienzo marca la diferencia entre un perro feliz y equilibrado, o un adulto con problemas de miedo y estrés.

En Walking Dogs te acompañamos paso a paso con un enfoque de educación canina amable, profesional y respetuosa.

¡Cualquier duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de intentar ayudarte!